Con demanda creciente de aceite y semillas mejoradores de girasol trabajan contrarreloj para aumentar rendimiento

El girasol vive un auge en la Argentina. En el reciente congreso de la cadena celebrado en Mar del Plata, productores, semilleros y empresas de la industria repasaron los avances técnicos y la situación de mercado que explican por qué el cultivo recuperó protagonismo en la rotación agrícola. Expertos atribuyen gran parte de la mejora a inversiones sostenidas en genética y a la respuesta de la industria ante nuevas enfermedades; al mismo tiempo, factores externos —como la mayor demanda internacional de aceite de girasol— empujan el interés por ampliar áreas sembradas.

Desde la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), su presidente, Juan Martín Salas Oyarzún, resaltó que los progresos en rendimiento no son casuales: se sostienen sobre años de trabajo en mejoramiento por parte del sector privado. El resultado, dicen los referentes, es un cultivo más rentable y con mayor capacidad productiva que puede responder tanto al mercado interno como a nuevas oportunidades de exportación.

Mejoramiento genético: la base del crecimiento

En Mar del Plata varias empresas presentaron sus avances en materiales y en estrategias fitosanitarias. Nufarm, con presencia en el congreso, subrayó que la apuesta es continuar desarrollando híbridos con tolerancia a enfermedades emergentes y con mejores parámetros de aceite y peso de grano por hectárea. Según representantes de la firma, el trabajo de los mejoradores se mantiene en forma continua para anticipar y responder a variantes de patógenos.

Entre los principales desafíos fitosanitarios que marcaron la agenda aparecen la phomopsis y la llamada “roya negra”. Los especialistas consultados explicaron que, si bien hoy existen materiales con mayor tolerancia, la vigilancia genética y el relevo rápido de híbridos son imprescindibles para sostener la productividad a mediano plazo.

Riesgos y respuestas tecnológicas

  • Phomopsis: se identificó como un foco de atención en regiones del sudeste agrícola; el avance de material tolerante ayuda, pero no elimina la necesidad de manejo integrado.
  • Roya negra: detectada recientemente en el oeste, obliga a ampliar los perfiles de tolerancia en los programas de mejoramiento.
  • Paquetes tecnológicos: la combinación de semillas mejoradas, fungicidas y prácticas de manejo permite altos rendimientos sin elevar desproporcionadamente los costos.
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Mercado internacional y demanda: la oportunidad de India

Un factor externo que impulsa la expansión del girasol es la sustitución parcial del aceite de palma por el de girasol en algunos mercados, particularmente en India. Esa modificación en las compras globales genera una ventana de demanda que las empresas argentinas buscan aprovechar, reforzando la oferta con semillas nuevas y mayor capacidad de producción.

En ese contexto, la mayoría de los semilleros coincidieron en que la renovación de variedades —muchas bolsas comercializadas este año corresponden a material de reciente desarrollo— permite ajustar rendimientos y cubrir una demanda que podría permanecer firme en los próximos años.

Expansión de áreas y resultados regionales

El mapa de siembra mostró cambios: zonas tradicionales se consolidan, mientras que regiones como el norte bonaerense y sectores del centro del país incrementan superficies sembradas con girasol. El norte del país reportó el año pasado niveles históricos de siembra, cuando antes las limitaciones hídricas impedían aprovechar totalmente la intención de los productores.

Los especialistas no esperan un crecimiento ilimitado por razones de rotación: no es viable implantar girasol año tras año en las mismas hectáreas. Sin embargo, la combinación de mejores híbridos y precios favorables está impulsando la expansión en áreas donde hace décadas no se cultivaba girasol con éxito.

Potencial de producción y cobertura de riesgo

Frente a la conjunción de genética, manejo y mercado, desde distintos sectores se estima que la Argentina podría acercarse a cifras de producción muy superiores a las actuales; algunas proyecciones mencionadas en el congreso ubican la cifra potencial en torno a 9,5 millones de toneladas si se sostienen los rindes y la superficie. Para acompañar ese crecimiento, se destacó la creciente disponibilidad de instrumentos de cobertura y seguros agrarios específicos para girasol, que ayudan a mitigar pérdidas por fenómenos climáticos o by plagas y enfermedades.

Economía del cultivo frente a soja y maíz

En cuanto a costos y rentabilidad, productores y técnicos señalaron que el girasol ofrece una alternativa competitiva frente a la soja en muchas regiones. Existen modelos productivos con distintos niveles de inversión: desde girasol de bajo insumo hasta paquetes con fungicidas y fertilización nitrogenada que elevan costos pero también los retornos. La decisión de siembra, recalcaron, responde al balance entre precios, riesgo climático y disponibilidad de semillas mejoradas.

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Política de semillas y futuro del sector

El congreso también abordó la discusión sobre la Ley de Semillas en trámite legislativo. Para quienes trabajan en mejoramiento, la normativa aparece como un factor clave: una regulación que reconozca y proteja la inversión en genética es vista como necesaria para mantener el ritmo de innovación que permitió los avances de la última década.

En síntesis, el girasol llega al nuevo ciclo con mayor competitividad técnica y con una demanda externa que podría sostener precios atractivos. El desafío es mantener la capacidad de innovación genética, optimizar el manejo sanitario y ampliar las herramientas de gestión del riesgo para que la expansión sea ordenada y durable.

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