La incorporación de drones a las tareas agrícolas viene creciendo de manera sostenida en Argentina, pero hasta ahora la mayoría de los fabricantes coincidía en una idea: estas herramientas debían funcionar como un complemento de las pulverizadoras terrestres. En AgroActiva 2026, una empresa decidió desafiar abiertamente ese concepto.
Villanueva Drones, representante en Argentina de la firma brasileña GTEEX, eligió la exposición de Armstrong para presentar el King 150 Max, un equipo que se destaca por una característica poco común en el mercado regional: su escala de trabajo. Según la compañía, se trata del dron agrícola más grande de Sudamérica, desarrollado para grandes productores y contratistas que necesitan maximizar productividad y eficiencia en cada jornada.
“Traemos a AgroActiva el King 150, que es el mayor dron de América Latina. Está pensado para grandes campos y grandes clientes”, explicó Leandro Palaro durante una entrevista con Daniel Aprile para Palabra de Campo.
La empresa desembarcó en la muestra con tres modelos diferentes. El GT40 está orientado a explotaciones de menor escala, el King 100 apunta a establecimientos medianos y el nuevo King 150 Max encabeza la propuesta tecnológica para operaciones de gran tamaño.

Su capacidad impresiona incluso dentro del segmento de drones agrícolas. El equipo puede transportar 150 litros de líquidos o hasta 170 litros de sólidos, permitiendo realizar aplicaciones fitosanitarias, fertilización y distribución de productos granulados con una productividad inédita para este tipo de tecnología.
El salto que busca cambiar las reglas de las aplicaciones agrícolas
La apuesta de GTEEX no es casual. La compañía brasileña decidió especializarse exclusivamente en drones para aplicaciones agrícolas, una estrategia que le permitió concentrar todos sus desarrollos en mejorar rendimiento, autonomía y capacidad operativa.
“Solo fabricamos drones de fumigación. No hacemos drones para entretenimiento, fotografía o cine. Nos dedicamos únicamente a drones agrícolas”, destacó Palaro.
Esa especialización también explica por qué el King 150 fue concebido para desempeñar tareas que históricamente quedaban reservadas a equipos terrestres o a la aviación agrícola. Mientras muchos drones siguen siendo herramientas complementarias para tratamientos específicos, GTEEX considera que esta nueva generación ya puede jugar en otra categoría.
La afirmación más contundente de la entrevista llegó precisamente cuando se le preguntó si el dron continúa siendo un complemento de las pulverizadoras.
“Antes posicionábamos al dron como un complemento. Ahora, con el King 150, hablamos de una sustitución del mosquito”, afirmó el ejecutivo.
La declaración refleja un cambio profundo dentro del sector. Durante años, los drones fueron vistos como aliados para aplicaciones localizadas, monitoreo o tratamientos en ambientes donde las máquinas tradicionales encontraban limitaciones. Sin embargo, el aumento de capacidad, autonomía y velocidad de trabajo comienza a modificar esa percepción.
La autonomía que más preguntan los productores
Durante AgroActiva, gran parte de las consultas de productores y contratistas estuvieron relacionadas con la duración de las baterías, un aspecto decisivo al momento de evaluar la incorporación de esta tecnología.
Palaro explicó que todo el desarrollo de los equipos busca un objetivo concreto: que la batería permita vaciar completamente el tanque y regresar con suficiente carga para optimizar los tiempos operativos.
En el caso del King 150, el dron opera con dos baterías de 38 miliamperios y puede completar vuelos de entre 12 y 13 minutos descargando la totalidad de los 150 litros transportados. En condiciones de aplicación de 10 litros por hectárea, cada vuelo permite cubrir aproximadamente entre 14 y 15 hectáreas.
El kit comercial incluye seis baterías y dos cargadores, buscando garantizar continuidad durante toda la jornada de trabajo.
Pero el dato que más llama la atención es otro. Según la experiencia acumulada por la empresa en Brasil, los resultados obtenidos ya muestran un nivel de productividad que hasta hace pocos años parecía impensado para un dron.
“Ya tenemos muchos de estos equipos trabajando y pueden hacer tranquilamente hasta 700 hectáreas en un único día”, aseguró Palaro.
Ese nivel de rendimiento es el que alimenta la idea de que los drones podrían comenzar a disputar espacios cada vez más importantes dentro de las aplicaciones agrícolas profesionales.
Capacitación, servicio técnico y una apuesta de largo plazo
La llegada de equipos cada vez más sofisticados también exige operadores capacitados. Por eso GTEEX acompaña la comercialización con programas específicos de formación.
Según explicó el directivo, el entrenamiento completo demanda cinco días e incluye teoría, documentación, activación del equipo, generación de mapas, planificación de vuelos y prácticas intensivas en campo.
“Son cinco días de entrenamiento para que una persona quede habilitada como piloto de dron”, explicó.
Desde Villanueva Drones sostienen además que el crecimiento del mercado no depende solamente de la tecnología embarcada. El servicio posventa, la disponibilidad de repuestos, el soporte técnico y el acompañamiento permanente se han convertido en factores cada vez más valorados por productores y contratistas.
Por esa razón, la empresa aprovechó AgroActiva para reforzar el posicionamiento de la marca GTEEX en Argentina y mostrar un ecosistema completo de trabajo. Junto a los drones también exhibió generadores y el mezclador de caldo FarmMix 725L MB, un equipo diseñado para agilizar la preparación de mezclas y mejorar la logística de abastecimiento en las aplicaciones.
La presencia en AgroActiva responde además a una estrategia comercial clara. Para la compañía, la muestra representa uno de los principales puntos de encuentro del agro argentino y una oportunidad única para tomar contacto directo con productores, contratistas y empresas que buscan incorporar nuevas tecnologías.
Mientras la agricultura avanza hacia mayores niveles de automatización y precisión, el desembarco del King 150 deja una pregunta abierta para el sector. Si un dron ya puede transportar 150 litros, trabajar hasta 700 hectáreas por día y competir con equipos tradicionales en productividad, el futuro de las aplicaciones agrícolas podría estar mucho más cerca del aire de lo que muchos imaginaban.


