Walter ex campeón de TC que pasó de piloto a productor impulsando la papa sustentable

El Parque Papas S.R.L., una empresa familiar de la zona de Comandante Nicanor Otamendi (sur de la provincia de Buenos Aires), ganó visibilidad internacional por su apuesta a la producción sustentable de papa. En noviembre pasado su equipo viajó a Nueva York para participar de los Global Farmer Awards en la sede central de PepsiCo, un encuentro que convocó a cerca de 60 agricultores y asesores de 19 países. Allí la firma recibió un reconocimiento por su modelo de “agricultura positiva”, un concepto que combina prácticas regenerativas, trazabilidad y vínculo estrecho con la industria alimentaria.

Detrás del proyecto está Walter Hernández, ex piloto de Turismo Carretera y TC 2000 que volcó en el campo la disciplina y el enfoque de equipo que lo acompañaron en las pistas. Hernández lidera la transición de su producción hacia técnicas que reducen insumos químicos, aumentan la biodiversidad del suelo y priorizan la trazabilidad del producto destinado mayoritariamente a la industria. Su experiencia fue parte de la agenda del reciente Regen Summit organizado por McCain Foods en Laguna de los Padres, un foro centrado en soluciones para hacer la producción de papa más resiliente y con menos impacto ambiental.

De la pista a los campos: liderazgo y metodología

Hernández proviene de una familia con tradición papera y decidió abandonar definitivamente las competiciones para dedicarse a la empresa familiar tras la muerte de su padre. El aprendizaje extraído del automovilismo —planificación, mantenimiento preventivo y trabajo en equipo— se trasladó al manejo de la explotación: control de equipos, protocolos predictivos y análisis constante de resultados para corregir errores y mejorar rendimientos.

Ese enfoque también se traduce en alianzas comerciales de largo plazo. La empresa mantiene contratos de abastecimiento con compañías como PepsiCo, McCain y Lamb Weston; aproximadamente el 90% de su cosecha va a la industria, mientras que el resto se comercializa en fresco con sello de trazabilidad y certificación de buenas prácticas.

Agricultura regenerativa: qué hacen en los lotes

El eje de la transformación productiva de El Parque Papas es la agricultura regenerativa: rotaciones con puentes verdes (avena, rabanito, vicia), instalación de refugios de biodiversidad y la progresiva incorporación de biológicos para reducir agroquímicos y fertilizantes nitrogenados. Hernández y su equipo trabajan en una biofábrica que reproducirá microorganismos del suelo para aumentar la vida microbiana y mejorar la disponibilidad de nutrientes, con el objetivo de que las plantas necesiten menos insumos sintéticos.

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Según el productor, preparar un lote para mostrar cambios medibles en salud de suelo y huella de carbono demandará varios años: “Es una rueda que hay que poner a punto y que tarda en girar”, explica, marcando un horizonte de alrededor de seis años para ver resultados claros tras la implementación inicial.

Refugios biológicos, trazabilidad y consumo

Los refugios de biodiversidad y cajas de polinizadores instaladas en los campos contribuyen a incrementar la fauna útil y la resiliencia del agroecosistema. Investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) destacaron el compromiso del equipo y la adopción de prácticas que partieron del entusiasmo interno, más que de incentivos externos.

En términos comerciales, Hernández observa un cambio generacional del consumidor: los compradores más jóvenes valoran la trazabilidad y están dispuestos a pagar por marcas que demuestren prácticas responsables. Por eso la empresa certifica lotes desde 2010 y ofrece un código QR con información del origen y las buenas prácticas agrícolas.

Relación con propietarios y sostenibilidad a largo plazo

Para evitar que la producción de papa degrade suelos y dificulte futuros alquileres, El Parque Papas trabaja junto a los dueños de los campos: tras cultivos de verano se siembran puentes verdes y se aplican microorganismos para mejorar la estructura del suelo antes de volver a labrar. Ese trabajo conjunto —acuerdos estratégicos con arrendadores y suministros técnicos compartidos— busca preservar la fertilidad y disminuir la huella de carbono del cultivo a lo largo de las rotaciones.

Un plan para 2030 y la industria

Hernández recomienda a quienes arrancan hoy en la producción de papa enfocarse en prácticas regenerativas y trazabilidad para estar listos hacia 2030, cuando la demanda por productos con menor impacto ambiental y más transparencia será mayor. La adopción, dice, será gradual y generacional: los cambios estructurales requieren tiempo, acuerdos y mediciones que permitan validar mejoras en rendimiento y reducción de emisiones.

Seguridad, legado y lecciones del automovilismo

El reportaje también recuperó recuerdos de la carrera de Hernández en el automovilismo nacional: campeonatos, rivales y circuitos que marcaron su trayectoria. Aunque su visión sobre seguridad en pistas fue crítica y directa —recordó accidentes que generaron debates sobre protocolos y mantenimiento— su conclusión es que esa experiencia deportiva dejó una impronta positiva en su forma de gestionar el campo: disciplina, adaptación y persistencia.

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Walter Hernández con su esposa, Marina.

Qué hará la biofábrica y por qué importa

La biofábrica que está próximo a inaugurar el equipo busca multiplicar microorganismos beneficiosos del suelo para su uso local. La idea es incrementar la actividad biológica del perfil edáfico, mejorar la retención de carbono y la disponibilidad de nutrientes, y así disminuir las aplicaciones químicas y los fertilizantes sintéticos. En la práctica, esto debería traducirse en plantas más vigorosas, menos necesidad de insumos y una huella climática menor por kilo de papa producido.

Walter Hernández e hijos: Francisco y Rosario.

Balance y mirada a futuro

Para Hernández, la clave está en combinar riguroso manejo productivo con innovación y alianzas industriales. La experiencia con contratos de largo plazo le dio estabilidad y la posibilidad de invertir en prácticas que elevan el valor del producto y su sostenibilidad. Mientras tanto, el sector enfrenta un periodo de transición —económico y ambiental— que exigirá medir cada decisión y adaptar el modelo de negocio.

El caso de El Parque Papas muestra que la transformación hacia una papa más sustentable es posible cuando hay liderazgo, acuerdos con propietarios e industria, y un compromiso real con la salud del suelo. No es un cambio inmediato, pero tampoco una apuesta aislada: es una estrategia que conjuga ciencia, mercado y gestión.

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