El sector agropecuario argentino adopta IA y agtech como nuevo tractor de la productividad

La Federación Agraria Argentina (FAA) presentó en Córdoba la primera edición de “Pulso Tierra”, un encuentro técnico y de intercambio orientado a productores, jóvenes, profesionales y a todos los actores de la cadena agropecuaria. Realizado en Las Cúpulas del Predio Ferial Córdoba con entrada libre y gratuita, el evento combinó tecnología, capacitación, negocios y cultura federal, con el objetivo de acercar herramientas concretas que fortalezcan el arraigo rural y la sustentabilidad productiva.

La apertura estuvo a cargo de Andrea Sarnari, presidenta de la FAA, quien subrayó la necesidad de democratizar el acceso a la innovación. En su mensaje destacó que hoy la transformación del agro no solo pasa por la maquinaria tradicional, sino por soluciones digitales: “La inteligencia artificial y las nuevas agtech son el nuevo tractor de la Argentina”. Con esa apuesta, la entidad busca que los pequeños y medianos productores puedan aprovechar aplicaciones de gestión, drones y sistemas inteligentes para aumentar eficiencia y reducir costos.

Pulso Tierra se planteó como un espacio para mostrar cómo la tecnología puede ser una herramienta para sostener la vida en el interior productivo. Sarnari afirmó que la información y las herramientas digitales permiten tomar decisiones más acertadas y optimizar recursos. Mencionó ejemplos concretos: plataformas de administración de campo, monitoreo por drones y “caravanas electrónicas” para la recolección y análisis de datos. Estas soluciones, explicó, facilitan diagnósticos más precisos, mejoran la logística y ayudan a mitigar riesgos productivos.

A pesar del tono optimista frente a la innovación, la presidenta de la FAA no dejó de lado los reclamos históricos del sector. Recordó que los productores enfrentan riesgos climáticos constantes y una presión impositiva que complica la viabilidad de muchas explotaciones familiares. Por eso, indicó que la Federación seguirá cumpliendo su rol gremial: reclamar por infraestructura, educación, salud y estabilidad económica en las comunidades rurales. “Queremos que los pequeños y medianos productores se lleven herramientas que les permitan producir más, mejor y, sobre todo, seguir siendo productores”, enfatizó.

El modelo cooperativo y asociativo fue otro eje central del discurso. Sarnari defendió estas formas de organización como vías para mejorar la comercialización, defender la rentabilidad de las economías regionales y fortalecer a las familias agrarias. El mensaje fue claro: la innovación técnica debe ir acompañada de estrategias colectivas que permitan a los productores acceder a mercados, financiamiento y a mejores condiciones para industrializar lo producido.

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La provincia de Córdoba tuvo un rol destacado en la jornada. El ministro de Bioagroindustria provincial, Sergio Busso, participó del panel “Gestión y compromisos para el desarrollo productivo” y enfatizó la importancia de articular políticas públicas con el sector privado. Busso defendió un modelo federal y de consenso, que priorice la producción y el agregado de valor a la cadena agroindustrial. Señaló la necesidad de políticas públicas sostenidas en el tiempo y la voluntad de trabajar en acuerdos, más allá de las diferencias políticas.

Entre las políticas provinciales mencionadas, se destacó el Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPAs), que busca promover la sostenibilidad productiva y ya cumple una década. Busso sostuvo que la sustentabilidad debe traducirse en incentivos concretos para quienes adoptan buenas prácticas, y no quedarse en un discurso. Además, valoró iniciativas como el sistema de consorcios camineros —un modelo de infraestructura rural reconocido en el país— y el Fondo de Desarrollo Agropecuario (FDA), que reinvierte la mayor parte de lo recaudado en obras, conectividad y seguridad rural.

Otro punto relevante fue la discusión sobre industrialización y biocombustibles. Busso señaló que el desafío principal es transformar la producción primaria mediante la industrialización, generando más empleo y mayor valor agregado en las provincias. En este contexto destacó propuestas para elevar el corte de biocombustibles, lo que podría fomentar la aparición de nuevas empresas y puestos de trabajo en Córdoba.

En materia de apoyo a productores, se abordaron medidas de alivio fiscal, financiamiento, líneas de crédito productivo y seguros multirriesgo. Estas herramientas buscan dar respaldo a pequeños y medianos productores frente a la volatilidad del mercado y los riesgos climáticos. Busso además reiteró el reclamo por la eliminación gradual de las retenciones y valoró los anuncios de reducción aplicados a algunos cultivos, reclamando avanzar hacia retenciones cero como política de largo plazo.

Pulso Tierra conectó también con la cultura federal: además de presentaciones técnicas, el encuentro impulsó espacios de diálogo y capacitación, facilitando el intercambio entre generaciones y entre distintos eslabones de la cadena agropecuaria. La apuesta es construir capacidades locales que permitan gestionar mejor los recursos, adoptar tecnologías y fortalecer el tejido comunitario.

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La combinación de innovación y reclamo pone en evidencia una estrategia dual: incorporar agtech e inteligencia artificial para mejorar la eficiencia y, al mismo tiempo, sostener la demanda histórica por condiciones más favorables para la producción familiar. Ese enfoque resalta que la tecnología por sí sola no resuelve problemas estructurales; requiere políticas públicas, financiamiento accesible, infraestructura y un marco fiscal previsible para ser realmente efectiva.

Para los productores, la invitación es clara: conocer y apropiarse de herramientas digitales y sistemas inteligentes que permitan tomar decisiones basadas en datos, optimizar insumos y mejorar la trazabilidad y comercialización. Para los gobiernos y las instituciones, el desafío es acompañar estos procesos con políticas de Estado que reduzcan la incertidumbre, incentiven la inversión y fomenten cadenas de valor locales.

Pulso Tierra funcionó como una foto del presente del agro argentino: un sector en plena transformación digital, consciente de sus limitaciones estructurales, comprometido con el arraigo rural y en busca de mayores oportunidades para agregar valor. La FAA, junto a organizaciones como el INTA, el IPCVA y el Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, intentó mostrar que la combinación de innovación, cooperación y políticas públicas sostenidas puede sostener la producción y el desarrollo de las comunidades rurales.

En definitiva, el mensaje principal fue de esperanza pragmática: la inteligencia artificial y las agtech pueden ser herramientas decisivas para modernizar el campo argentino, pero su impacto real dependerá de la capacidad de integrar tecnología con apoyos institucionales, organización colectiva y medidas que alivien la presión fiscal y los riesgos que enfrentan los productores. Mientras tanto, la Federación Agraria promete seguir reclamando y acompañando a quienes trabajan la tierra para que el pulso del interior siga latiendo.

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