Casa Montes, bodega historica de la provincia de San Juan, atraviesa una situacion financiera delicada que se ha sumado a una serie de crisis recientes en el sector vitivinicola argentino. Segun la Central de Deudores del Banco Central de la Republica Argentina, entre el 14 de noviembre y el 19 de enero la empresa registro 286 cheques rechazados por falta de fondos o por defectos formales, y actualmente figura con una deuda registrada de $471.421.066. Ademas, los registros bancarios muestran que los atrasos en los pagos se comenzaron a anotar en enero de 2025, cuando la deuda con las entidades financieras se ubico en un “estado 2” con irregularidades intermitentes; a partir de junio la situacion se agravo hasta alcanzar una “situacion 4” en algunas instituciones, entre ellas el Banco Nacion.
La bodega Casa Montes fue fundada por Francisco Salvador Montes en 1992, tras la adquisicion de 176 hectareas en Pozo de los Algarrobos, donde destino 156 hectareas al cultivo de vinedos. Con los anos se consolido como una empresa relevante de la region, y actualmente los negocios del grupo quedaron en manos de su hijo, Francisco Baltazar Montes. El grupo familiar tambien protagonizo movimientos empresariales de peso: en agosto de 2025, luego de 78 anos, la familia Montes decidio vender el matutino Diario de Cuyo a Diario Los Andes, una operacion que revela la reconfiguracion de activos y prioridades dentro del grupo empresarial.
El caso de Casa Montes aparece en un contexto mas amplio de dificultades para bodegas argentinas. En Mendoza y San Rafael, otras empresas emblematicas han enfrentado problemas similares: Bodegas Bianchi acumulo 99 cheques rechazados entre el 26 de diciembre y el 20 de enero, lo que elevo su pasivo a mas de $1.200 millones, y la historica Bodega Norton desemboco en un concurso preventivo de acreedores tras acumular deudas millonarias. En el expediente de Norton, la justicia mendocina fijo plazos para que la empresa llegue a acuerdos con sus acreedores, estableciendo el 14 de abril de 2027 como fecha limite para alcanzar un entendimiento efectivo.
Estos episodios no son identicos entre si, pero comparten factores comunes que ayudan a explicar la multiplicacion de inconvenientes: perdida de rentabilidad de muchas bodegas, aumento de stocks no vendidos, caida del consumo interno y descenso de las exportaciones en mercados clave. Esa combinacion afecta la liquidez de las companias, presiona la cadena de pagos y genera tensiones tanto con proveedores como con entidades financieras. La acumulacion de cheques rechazados es un sintoma visible de la falta de flujo de fondos y del deterioro de condiciones financieras en que muchas empresas se encuentran.
Desde el punto de vista institucional, la Central de Deudores funciona como un registro donde se vuelcan los inconvenientes de pagos que las entidades financieras informan al Banco Central. La publicacion de cheques rechazados por falta de fondos o por defectos formales refleja operaciones concretas que no pudieron hacerse efectivas al vencimiento. Cuando estos rechazos son numerosos y persistentes, las entidades bancarias revisan calificaciones y limites de credito, y pueden activar medidas de mayor restriccion o exigencia de garantias, lo que a su vez dificulta la capacidad de reestructurar la operacion a corto plazo.
Ante estas realidades, algunas bodegas han intentado iniciar negociaciones con los distintos eslabones de la cadena -proveedores, acreedores y actores financieros- para buscar formulas de normalizacion. Bodegas Bianchi, por ejemplo, informo que esta en dialogo “con toda la cadena de valor” con la intencion de acordar “un esquema viable de normalizacion”, priorizando la estabilidad de la compania y la continuidad operativa. En otros casos, la alternativa legal es el concurso preventivo de acreedores, que procura un marco ordenado para renegociar pasivos y tratar de preservar la fuente laboral mientras se intenta alcanzar un acuerdo con los acreedores.
El impacto de estas crisis se extiende mas alla de las empresas propietarias. La vitivinicultura integra numerosos actores: productores de uva, contratistas rurales, transportistas, proveedores de insumos, empleados de vinedos y bodegas, y comercios vinculados al turismo del vino. La perdida de rentabilidad y la reduccion de la actividad generan efectos en todos esos segmentos, con potencial riesgo para el empleo rural y urbano ligado a la industria. Por ello, las decisiones corporativas -ventas de activos, reestructuraciones, ceses de pago o acciones legales- tienen consecuencias que atraviesan a comunidades enteras.
En medio de este panorama, existe una discusion publica sobre las causas y las responsabilidades. Los dirigentes gremiales que representan a los trabajadores vinateros han cuestionado que las empresas utilicen el argumento de una supuesta “crisis sectorial” como justificacion para negarse a reconocer mejoras salariales. Desde esa perspectiva, se pide que las empresas transparenten sus cuentas y sostengan los acuerdos laborales. Por su parte, los empresarios y administradores de bodegas insisten en senalar la caida de la demanda, el aumento de costos y las dificultades para acceder a financiamiento como factores externos que erosionan la viabilidad de muchos negocios.
Las respuestas posibles son variadas y pasan por soluciones internas y externas: ajustes de gestion, reestructuracion de deudas, acuerdos con proveedores y sindicatos, busqueda de nuevos mercados de exportacion, cambios en la estrategia productiva o de comercializacion, y en algunos casos la venta de activos no estrategicos para mejorar la liquidez. Tambien hay medidas publicas que pueden incidir: lineas de credito especiales, programas de estimulo a la exportacion o politicas especificas para sostener el empleo en regiones vitivinicolas. La efectividad de estas alternativas depende de la magnitud de los pasivos y de la capacidad real de las empresas para reconvertir sus operaciones.
En resumen, Casa Montes es la mas reciente bodega en reportar problemas formales de pago en medio de un contexto sectorial complejo, donde otros actores como Bodegas Bianchi y Bodega Norton tambien enfrentan situaciones graves. La acumulacion de cheques rechazados, el aumento de deudas y las derivaciones judiciales o administrativas muestran la tension entre la necesidad de sostener operaciones y la escasez de liquidez. El desenlace dependera de las negociaciones con acreedores, la capacidad de las empresas para ajustar sus modelos y de las posibles medidas de apoyo que puedan implementarse desde distintos ambitos para preservar la actividad y los puestos de trabajo vinculados a la vitivinicultura.





