El RIMI impulsa el riego y vende 600 pivots mientras negocia alrededor de 800 más

Infocampo Estudio entrevistó a Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación. "Prevemos que en el próximo año y medio habrá un crecimiento exponencial en la adopción de tecnologías para riego", afirmó.

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La expansión del riego se perfila como la palanca clave para que Argentina aumente producción, diversifique cultivos y enfrente la volatilidad climática en el interior del país.

La transformación no es solo tecnológica; implica cambios fiscales, financieros y de política pública que están empujando decisiones de inversión a escala nacional.

Por qué el riego ahora es prioridad nacional

El Gobierno impulsa medidas que buscan convertir el riego en un motor de crecimiento agroindustrial y generación de divisas para la economía argentina.

Ese impulso apunta tanto a incorporar nuevas hectáreas a la frontera agrícola como a elevar la productividad por hectárea en zonas ya cultivadas.

Según funcionarios, la superficie actualmente regada ronda los 2 millones de hectáreas, con un potencial técnico para sumar al menos 4 millones de hectáreas más.

Ese margen ubica al riego como una oportunidad estratégica para ampliar la oferta de granos, aceites y proteínas animales en un contexto global demandante.

La incorporación de pivots y sistemas por goteo es la fórmula más repetida por proveedores y productores para transformar áreas áridas del NOA y el norte de Río Negro.

Además de abrir nuevas tierras, estos sistemas permiten estabilizar rindes y mitigar el impacto de fenómenos como La Niña sobre reservas forrajeras y producción lechera.

Incentivos fiscales y reducción de costos para acelerar la adopción

El Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), incluido en la Ley 27.802 sancionada en marzo de 2026, reúne beneficios que buscan hacer viable la compra de equipos.

Entre los cambios más relevantes se destaca que el equipo puede amortizarse como gasto en 1 año y que el IVA de la inversión se recupera en apenas 3 meses.

La alícuota del IVA para la actividad se redujo del 27 % al 10,5 % y los aranceles de importación cayeron del 14 % al 2 %, además de eliminarse el Impuesto PAIS, lo que abarata los equipos casi un 10 %.

Esos cambios fiscales, combinados con un marco macroeconómico más estable, explican el acelerado interés de proveedores y productores por actualizar sistemas de riego.

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El costo de instalar tecnologías de riego varía según el sistema y la escala: se estima entre USD 2.000 y USD 4.000 por hectárea, una cifra que en algunos casos representa una inversión comparable a la compra del predio.

Aunque significativa, esa inversión se vuelve más accesible con beneficios fiscales, incentivos y líneas de financiamiento diseñadas a medida.

En la práctica, las ventas y pedidos ya muestran tracción: se concretaron operaciones por 600 equipos pivots y hay negociaciones por cerca de 800 adicionales.

Asimismo, el riego por goteo —superficial y subterráneo— creció en alrededor de 10.000 hectáreas en zonas más áridas, y se espera una adopción exponencial en los próximos meses.

Impacto productivo y coordinación provincial

El riego no es solo para cultivos extensivos; tiene efectos inmediatos en horticultura, frutales, pistacho y en la estabilidad de la ganadería y la producción láctea.

En regiones como Río Negro y San Juan, la eficiencia hídrica es crítica para sostener y aumentar cultivos intensivos con valor agregado.

La Secretaría de Agricultura trabaja con provincias para mapear acuíferos, evaluar recursos superficiales y verificar calidad de agua, tareas clave para la sustentabilidad de nuevos proyectos.

La coordinación entre Nación, gobiernos provinciales y proveedores privados es presentada como condición necesaria para evitar sobreexplotación y asegurar largo plazo.

En paralelo, la banca y proveedores financieros ofrecen soluciones que incluyen leasing, warrants y esquemas “valor-producto” con plazos de amortización de 5 a 7 años y períodos de gracia más extensos.

Ese diseño financiero busca casar la capacidad de pago del productor con la estacionalidad de los ingresos y los ciclos productivos.

Para productores que enfrentan la barrera del costo inicial, estas herramientas y los incentivos fiscales reducen el riesgo y aceleran decisiones de inversión.

La demanda observada en ferias como ExpoAgro y Agroactiva respalda que el mercado está respondiendo con rapidez a ese paquete de medidas.

El desafío ahora es escalar la transformación sin replicar errores del pasado, cuidando el recurso hídrico y garantizando acceso equitativo a tecnología y crédito.

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Si se logra esa sinergia, el riego puede convertirse en un factor clave para la revalorización productiva del interior y la consolidación de cadenas con mayor valor agregado.

Palabra de Campo seguirá cubriendo la evolución del programa y la implementación de inversiones en riego, con foco en datos, territorios y testimonios de productores.

La adopción masiva de riego promete cambiar la geografía agrícola argentina y sus resultados económicos en los próximos años.

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