Consumo de carne vacuna cae 6,8% y alcanza niveles mínimos en veinte años

El consumo de carne vacuna en Argentina muestra una caída sostenida: la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) reportó que, en abril pasado frente a igual mes de 2025, el consumo interno retrocedió 6,8%. Ese descenso llevó el consumo per cápita a 46,2 kilos por año, lo que representa una pérdida de 3,4 kilos por habitante en la comparación interanual y ubica el consumo en sus niveles más bajos en dos décadas.

Causas del descenso
Según el informe de Ciccra, la contracción del consumo aparente obedece a varias razones vinculadas entre sí. En primer lugar, se produjo un aumento significativo del precio relativo de los cortes vacunos en los meses recientes. Ese salto de precios se explica por un ciclo ganadero marcado por una importante fase de liquidación de madres y existencias que se intensificó desde 2023. En paralelo, desde septiembre-octubre de 2025 el ingreso promedio de los asalariados volvió a crecer a un ritmo inferior al de la inflación general, lo que restringe la demanda.

Dinámica de precios y comportamiento del mostrador
La evolución del precio de la carne no fue lineal durante el año. Tras fuertes subas a comienzos de 2026, el precio de la hacienda empezó a retroceder, y en los mostradores se observó una interrupción de la tendencia alcista. El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) consignó que el valor promedio de la carne en el AMBA en abril fue de $18.559 por kilo, con una leve baja mensual de 0,03%. En el primer trimestre se había acumulado un incremento del 21,7% en el año, pero en abril se registraron caídas puntuales: asado -1,5% y nalga -0,7%, lo que moderó la inflación interanual del sector cárnico al 47,8% frente a un IPC general del Gran Buenos Aires que subió 2,8% mensual y mantiene una inflación interanual de la región de 32,6%.

Precio de la hacienda y oferta
Ciccra detalló que en el Mercado de Cañuelas la hacienda en pie promedió $3528 por kilo vivo en abril, cifra que implicó una caída mensual del 4,9% y un retroceso del 7,4% respecto al récord de febrero. Ese ajuste en el precio del ganado estuvo acompañado por una desaceleración de las subas al público, aunque no eliminó por completo la presión sobre los niveles de precios que afectaron la demanda.

Producción y consumo aparente
La oferta de carne vacuna también mostró señales de retracción. En enero-abril de 2026, la producción de carne vacuna cayó 7,1% anual, indicó Ciccra. El total producido en ese cuatrimestre fue equivalente a 926.580 toneladas res con hueso, esto es 70.950 toneladas menos que en igual período de 2025. A partir de esa menor oferta y de la dinámica de demanda, Ciccra estimó que el consumo aparente interno se ubicó en 659.280 toneladas res con hueso durante el período analizado, lo que implicaría una contracción anual del 14% —es decir, 107.210 toneladas menos consumidas en la comparación interanual.

Competencia entre proteínas y cambios en oferta
La reducción del consumo por habitante no sólo se explica por el encarecimiento relativo de los cortes vacunos, sino también por la competencia con otras carnes como el pollo y el cerdo, que ofrecen alternativas más económicas para el consumidor. Asimismo, la oferta adicional de animales provenientes de feedlots (establecimientos de engorde a corral) contribuyó a bajar el precio de la hacienda luego de las subas iniciales del año, pero no alcanzó a recuperar los niveles de demanda previos.

Exportaciones: mayor salida al mercado internacional
En contraste con la caída del consumo interno, las exportaciones de carne vacuna aumentaron. En el período enero-abril, las ventas al exterior alcanzaron 267.300 toneladas res con hueso, un 15,7% por encima del volumen exportado en igual período del año anterior. Ciccra atribuye este incremento a una mayor demanda internacional de productos argentinos, una variable que impacta en la oferta disponible para el mercado doméstico y en la formación de precios internos.

Efectos sobre el bolsillo y la cadena productiva
La combinación de menor ingreso real de asalariados, precios relativos más altos de la carne vacuna y mayor demanda externa genera tensiones que afectan a consumidores y productores. Para los hogares, el ajuste del gasto genera sustitución por proteínas más baratas; para los productores, la fase de liquidación de vientres y la reducción de existencias pueden presagiar ajustes en la oferta futura, con implicancias sobre precios y disponibilidad en los próximos trimestres.

Perspectivas y puntos a observar
– Evolución de los precios internacionales y demanda externa: si la demanda global se mantiene firme, las exportaciones pueden seguir compitiendo con el mercado interno por la oferta disponible.
– Recuperación de ingresos reales: una mejora sostenida en salarios por encima de la inflación sería clave para recomponer el consumo per cápita.
– Ciclo ganadero y recomposición de hembras: la política de retención de vientres y la recuperación del rodeo madre son determinantes para la oferta de mediano plazo.
– Competitividad frente a otras proteínas: precios relativos del pollo y el cerdo seguirán influyendo en la elección del consumidor.

Conclusión
El panorama del mercado de carne vacuna en Argentina durante los primeros meses de 2026 combina una menor producción, ajustes en los precios de la hacienda, fuerte demanda externa y un consumo interno que cayó a sus niveles más bajos en 20 años. El resultado inmediato fue una baja del consumo per cápita a 46,2 kg/año y una contracción del consumo aparente del 14% anual en términos de toneladas res con hueso. Las próximas decisiones de productores, el comportamiento de los ingresos y la evolución de la demanda internacional serán determinantes para ver si la tendencia se estabiliza o si el mercado experimenta nuevos ajustes.

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