La demanda de fertilizantes en Argentina podría crecer un 7% en 2025, según un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Esta proyección marca un quiebre de tendencia, luego de dos campañas marcadas por sequías, presión inflacionaria y caída en la inversión en insumos.
La mejora se sustenta en tres pilares: mayores siembras de cereales —especialmente maíz y trigo—, una recuperación significativa del perfil hídrico del suelo tras un julio muy lluvioso, y un alivio en los márgenes del productor generado por la rebaja permanente de los derechos de exportación.
“Estas dos noticias dan cuenta de un panorama optimista para dos cultivos que engloban el 65% del consumo de fertilizantes de la República Argentina”, señala el informe.
Julio fue el mes más lluvioso de los últimos 40 años en la región núcleo, y la acumulación de agua en el perfil fue clave para consolidar un buen arranque del trigo y abrir la puerta a una siembra ambiciosa de maíz en el segundo semestre. En este nuevo contexto, el productor vuelve a mirar con atención la nutrición de los cultivos como un factor central para capitalizar los buenos rindes potenciales.
Importaciones en alza: el segundo semestre, decisivo para el abastecimiento
Durante los primeros seis meses del año, Argentina importó 1,34 millones de toneladas de fertilizantes, lo que representa el segundo mayor volumen histórico para un primer semestre. En términos económicos, se desembolsaron 742 millones de dólares, con un incremento del 18% interanual en valor.
Aunque el volumen importado creció 4,5% respecto al mismo período de 2024, la suba en valor fue más pronunciada, debido a los aumentos en los precios internacionales de todos los grupos de fertilizantes.
El Banco Mundial atribuye esta suba a tres factores principales: una creciente demanda global, restricciones comerciales (especialmente por parte de China, que impuso límites a sus exportaciones) y déficits productivos en mercados clave, como el de urea.
Pese al alza global, un reporte reciente de Ingeniería en Fertilizantes (IF) indica que los precios locales aún no reflejan plenamente esas subas, aunque podrían hacerlo en los próximos meses.
La dinámica de precios será clave, ya que más del 60% de las importaciones de fertilizantes en Argentina se concentran en el segundo semestre del año. Si los precios siguen escalando y el dólar mantiene su presión alcista, los márgenes podrían resentirse y afectar las decisiones de compra.
Quiénes usan fertilizantes y por qué la soja empieza a sumar
Según datos de CIAFA y Fertilizar Asociación Civil, el maíz temprano y tardío encabezan el uso de fertilizantes en Argentina, con tasas de adopción que superan el 90% y 84% respectivamente. El trigo, en tanto, alcanzó un 81% de superficie fertilizada en 2024.
La soja, históricamente menos intensiva en el uso de nutrientes, muestra señales de cambio. En 2024, el 60% de la soja de primera y el 47% de la soja de segunda recibieron algún tipo de fertilización. En total, representa hoy el 17% del consumo de fertilizantes en el país, según datos recopilados por la BCR.
Esta mayor conciencia sobre la nutrición de la oleaginosa se explica por múltiples factores: busca acortar la brecha de rindes, reponer nutrientes esenciales y evitar el deterioro progresivo de la fertilidad de los suelos, en un contexto de uso intensivo y márgenes más ajustados.
“La reposición de nutrientes es fundamental para sostener la productividad. No es un gasto, es una inversión”, insisten desde Fertilizar AC.
Clima y política: una ventana de oportunidad para mejorar los rindes
Las lluvias de julio y la humedad del suelo generan un marco excepcional para la campaña fina y las decisiones de siembra gruesa. A esto se suma el impacto positivo de la baja en las retenciones, que mejora los márgenes para cultivos clave como el maíz y la soja.
La baja tributaria funciona como incentivo para invertir en tecnología, insumos y buenas prácticas agrícolas. En este contexto, la fertilización vuelve al centro de la escena como herramienta clave para potenciar los rindes y lograr una mejor eficiencia por hectárea.
El informe de la BCR lo resume así: “Las buenas noticias que traen las lluvias y la humedad de suelos, en conjunto con la baja de derechos de exportación, permiten proyectar este crecimiento en la demanda de fertilizantes para el país”.
Una campaña para capitalizar: nutrición estratégica en la agenda
Si se concretan las proyecciones de siembra de maíz y trigo, y la soja mantiene su superficie, el 2025 podría marcar un punto de inflexión en la nutrición de cultivos extensivos. Las herramientas están disponibles: productos, conocimiento técnico, plataformas digitales de monitoreo, y modelos de recomendación agronómica.
Lo que resta es alinear las decisiones con una mirada de largo plazo, en la que se entienda que una buena nutrición no solo mejora el rinde inmediato, sino que también protege la capacidad productiva del suelo para futuras campañas.
Si el clima acompaña y los precios se estabilizan, el agro argentino tendrá en los fertilizantes un aliado para reponer nutrientes, cuidar la fertilidad y maximizar su aporte a la economía nacional.





