Salvo una catástrofe como a la que él mismo aludió, Antonelli está muy cerca de convertirse en el primer campeón mundial italiano en la máxima categoría después de 73 años, los que transcurrieron desde que Alberto Ascari celebrase su segundo título consecutivo y después de que Giuseppe Farina festejara el primero de la historia en 1950.
Si lo consigue, “será un sueño que tengo desde que era niño”, aseguró el piloto de Mercedes y líder del campeonato por un campo, al aclacar que “ya, el hecho de estar en esta posición es algo increíble, pero queda todavía camino por recorrer”.
Para asegurarse el cetro por anticipado, Antonelli, que ganó ocho Grandes Premios, sumó 14 podios en esta temporada y manda con 340 unidades en el campeonato, debería ganar en Estados Unidos y esperar a que su compañero y escolta, el británico George Russell, a quien le lleva 102 puntos de ventaja, finalice como máximo en el noveno puesto.
El oriundo de Bologna demuestra una enorme madurez a pesar de sus 20 años y también que tiene los pies sobre la tierra más allá de que parece tener todas las cartas en regla para convertirse en campeón mundial más temprano que tarde en un año soñado que incluyó la épica victoria en Monza partiendo desde el fondo de la grilla.
Verstappen aparece como favorito entre los apostadores a repetir triunfo en Austin (como lo hizo el año pasado y en otras tres oportunidades) y nunca hay que descartarlo como candidato a la corona considerando que, si bien sería casi utópico, quedan en juego 150 puntos en esta temporada a falta de seis Grandes Premios y dos “Sprint Races” (en Brasil y en Qatar) por disputarse.
El italiano necesita, además, que el séptuple campeón mundial británico Lewis Hamilton, de Ferrari, no vaya más allá del quinto puesto este fin de semana porque lo aventaja por 111 unidades, mientras que son 119 las que lo separan del tetracampeón del mundo neerlandés Max Verstappen, de Red Bull, que llega en franca remontada tras celebrar sus primeras victorias del año en las pasadas dos competencias celebradas en Malasia y en Singapur.
Consultado sobre las opciones de Antonelli de celebrar por anticipado, Hamilton, alguien que de títulos sabe de sobra, respondió con una humorada cuando le preguntaron qué consejo le daría a su joven colega: “Que baje la velocidad”, dijo entre risas, antes de considerar que su reemplazante en Mercedes “está demostrando su aplomo y viene haciendo hasta ahora un gran trabajo”.
“El circuito de Austin es muy distinto a los últimos en los que competimos, pero el objetivo será mantener este ritmo, aprovechando al máximo las oportunidades para sumar la mayor cantidad de puntos posible para la Copa de Constructores”, destacó el neerlandés.
“En su equipo, al que conozco bien, están orgullosos de él, de como interactúa con los demás pilotos y como se maneja con la prensa”, completó Hamilton, quien destacó también: “No sé si podremos pelear por la victoria”, al aludir a sus opciones de festejar su séptima victoria en este Gran Premio (una de ellas en Indianápolis) y la segunda del año tras la que celebró en la séptima cita del calendario en Cataluña para elevar a 106 sus festejos en la Fórmula 1. (ANSA).



