Girasol plantea repensar estrategias específicas para cada ambiente ante desafíos ambientales y productivos

Para el especialista de la Red de Girasol de Aapresid, Guido Di Mauro, el escenario hídrico de abundancia invita ajustar los planteos para ir en busca de potencial. ¿Cuáles son las “clavijas” a ajustar en la oleaginosa?

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Con El Niño ya impactando el calendario climático en Argentina, el girasol enfrenta una ventana de oportunidad para mejorar rendimientos y renta por hectárea.

Sin embargo, disponer de más agua no garantiza kilos extra: las decisiones de manejo determinarán cuánto del potencial ambiental logra capturar cada productor.

EL GIRASOL JUEGA SU PARTIDO

Especialistas de la Red de Girasol de Aapresid advierten que las brechas de rendimiento suelen ampliarse en campañas favorables, cuando el ambiente permite producir más.

Con un manejo acorde al potencial, los rendimientos limitados por agua podrían subir a 3.200-3.500 kg/ha, frente a un promedio histórico nacional de 2.100-2.200 kg/ha.

Esa diferencia equivale a una brecha estimada entre 34 % y 40 % respecto del rendimiento alcanzable según la disponibilidad hídrica.

La conclusión es directa: en años buenos, la estrategia debe ser más ofensiva para no dejar oportunidades sin capturar.

¿ESTAMOS FERTILIZANDO EL GIRASOL COMO SE DEBE?

La nutrición aparece como uno de los cuellos de botella para reducir esas brechas porque, históricamente, el girasol recibió menos tecnología que otros cultivos estivales.

Pero el desafío no es aplicar más fertilizantes indiscriminadamente, sino diagnosticar qué limita en cada lote y ajustar dosis a partir de datos concretos de suelo y rendimiento esperado.

Ensayos de la Red muestran que en algunos sitios no hubo respuesta al aumento de nitrógeno, lo que subraya la necesidad de un enfoque localizado.

Por eso, antes de aumentar inversiones, el primer paso en campaña favorable es revisar análisis de suelo y estimar la oferta de nutrientes acorde al objetivo productivo.

GIRASOL: CANTIDAD Y CALIDAD

Producir más granos no es el único objetivo: el contenido de aceite incide directamente en la rentabilidad y puede habilitar bonificaciones comerciales que suelen pasarse por alto.

Una estrategia nutricional equilibrada debe asegurar buenos niveles de fósforo y nitrógeno en etapas tempranas y cubrir boro para evitar fallas en la fecundación y el llenado de los granos.

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La incorporación del rendimiento bonificado por aceite puede cambiar la evaluación de híbridos, especialmente en la región sur, y redefinir decisiones varietales y nutricionales.

En definitiva, el objetivo rentable es producir más aceite por hectárea combinando mayor rendimiento de grano y mayor concentración de materia grasa.

CUIDADO CON LA SANIDAD DEL GIRASOL

Un escenario con más agua y mayor desarrollo vegetativo también puede elevar la presión de enfermedades como esclerotinia, phomopsis y verticilosis, por lo que la sanidad debe ser parte de la estrategia ofensiva.

Evaluaciones de fungicidas aplicados en R1 mostraron una respuesta promedio cercana a 240 kg/ha, aunque con variación entre sitios, lo que indica que la intervención puede ser rentable en algunas condiciones y no en otras.

La elección del híbrido debe considerar no solo el rendimiento medio sino su respuesta en escenarios favorables y restrictivos, según los ensayos de la Red.

Además, el seguimiento del cultivo desde la emergencia hasta floración permite detectar riesgos tempranos como mildiu o manchas foliares y programar intervenciones con mayor criterio.

TRADUCIR LA OPORTUNIDAD EN DECISIONES

La campaña en curso obliga a revisar supuestos: rotación, antecedentes de lote y fecha de siembra son variables que influyen tanto en rendimiento como en riesgo sanitario.

Anticipar la siembra para aprovechar mayor radiación puede ser adecuado en muchos casos, siempre que el calendario sanitario y las condiciones regionales lo permitan.

La recomendación central es conocer cada lote, identificar sus limitantes y armar una estrategia integrada que combine híbrido, densidad, nutrición y monitoreo sanitario.

En resumen, El Niño abre una posibilidad para el girasol, pero convertir agua en kilos y en aceite rentable exige decisiones técnicas precisas y focalizadas por ambiente.

  • Revisar análisis de suelo y estimar oferta de nutrientes según rendimiento objetivo.

  • Seleccionar híbridos con respuesta probada en escenarios favorables y restrictivos.

  • Monitorear enfermedades desde emergencia y evaluar fungicidas en base a riesgo y rentabilidad.

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