Una imagen de su infancia en Galicia volvió a transformar una carrera científica y abrió una vía para intervenir los suelos agrícolas argentinos. La memoria de algas en las calles se convirtió en la inspiración de una tecnología que busca devolver fertilidad a la tierra.
De Galicia a la investigación minera
José Benito Gonzales Rodríguez llegó a la Argentina en 1948 en plena infancia y trazó su vocación entre piedras y recuerdos marinos. Ingresó al Colegio de Minas a los 15 años y luego trabajó en el Centro de Investigaciones Mineras del INTI, donde empezó a familiarizarse con los minerales y las escalas más pequeñas de la materia.
Su recorrida por yacimientos de hierro en Zapla y Salta marcó una formación práctica que combinó geología y curiosidad científica. Los minerales y la técnica lo llevaron a comprender procesos que hoy son base de formulaciones para la agricultura.
De las algas a la nanotecnología
En Pie de Palo, San Juan, un análisis de dolomita reveló un origen lacustre y la presencia de algas fosilizadas, lo que conectó profesional y sentimentalmente a Benito con su infancia. Ese hallazgo orientó la investigación hacia la idea de que minerales de origen biológico podían volver a la tierra para restaurar su fertilidad.
La ruta técnica fue la nanotecnología: reducir minerales a partículas nanométricas para aumentar su disponibilidad y eficiencia agronómica. Remineralizar suelos mediante nanopartículas implicó nuevos desafíos de formulación y de aplicación en campo.
Kioshi Stone: la escala industrial
La tecnología encontró su camino industrial de la mano de un contacto con Kioshi Global y del trabajo conjunto con Gabriel Lema, hoy CEO de Kioshi Stone en Argentina. Compraron equipamiento, desarrollaron ingeniería y constituyeron una planta sobre 9 hectáreas en Benito Juárez inicialmente pensada para el sector hidrocarburífero.
El giro hacia la agricultura convirtió conocimientos mineros en nanofertilizantes orientados a mejorar la eficiencia de nutrientes en cultivos. Los drones agrícolas aparecen como una herramienta clave para aplicar dosis ínfimas con precisión y maximizar el aprovechamiento de las nanopartículas.
Impacto en la productividad y la recuperación de suelos
La propuesta técnica busca que los suelos recuperen materia y estructura mientras se sostiene la producción agrícola de alta performance. Mención de materia orgánica, fósforo y presencia de lombrices subraya efectos agronómicos concretos que la empresa y los investigadores señalan en ensayos iniciales.
Si se confirma en amplias pruebas de campo, la tecnología puede reducir la necesidad de insumos y mejorar la eficiencia de nutrientes, con beneficios ambientales y económicos. La recuperación de suelos es relevante para la sustentabilidad del sistema productivo y la adaptación al cambio climático.
El investigador detrás del proyecto
A sus 80 años, Benito mantiene la dirección técnica y la vocación investigadora que lo impulsó desde la adolescencia. Sigue liderando formulaciones y validaciones, convencido de que la ciencia puede devolver salud a la tierra.
La historia conecta memoria, geología y agricultura y plantea una pregunta clave para el sector: ¿pueden las nanopartículas basadas en minerales de origen biológico reducir costos y mejorar la sustentabilidad? Los ensayos de campo y la comparación con prácticas convencionales serán determinantes para medir su real aporte al agro argentino.



