El Gobierno nacional se prepara para modernizar el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), aunque sin apelar a un decreto como se hizo en el caso del INTA. Así lo anunció el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, durante su participación en la Exposición Rural de Palermo, donde marcó una hoja de ruta que conjuga reforma institucional, orden administrativo y un nuevo vínculo entre el Estado y el sector productivo.
“Senasa es un organismo fundamental para certificar que un producto tiene inocuidad, que no tiene problemas sanitarios. Lo hace muy bien, pero todo es perfectible. Y en eso estamos”, dijo Iraeta, tras participar en una jornada de la Comisión de Carnes de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
El funcionario enfatizó que la intención no es replicar el camino del INTA, reformado por decreto presidencial, sino avanzar con una estrategia más gradual. “No es la idea avanzar con un decreto. La idea es continuar en la línea en la que va, modernizarlo y resolver los problemas que pueda tener”, remarcó.
El Senasa bajo revisión: “Hay que ordenar y recomponer lo que sea necesario”
Para Iraeta, la modernización del Senasa no implica una crítica a su funcionamiento actual, sino la necesidad de actualizar estructuras y procedimientos. “Hay que ordenar y recomponer lo que sea necesario”, sostuvo, destacando la reputación internacional que tiene el organismo, especialmente en el plano de las exportaciones agroalimentarias.

En un contexto donde los mercados externos valoran cada vez más los estándares sanitarios, el Senasa representa una pieza clave en la inserción de Argentina en el comercio global. Modernizarlo, para el secretario, es una forma de potenciar ese rol sin alterar su esencia.
INTA: cooperación con el sector privado y necesidad de un cambio de estilo
Iraeta también se refirió a la reciente transformación del INTA, defendiendo la decisión presidencial. “Acaban de firmar un convenio con Angus. Entendemos lo que es el INTA, lo entendemos como concepto. Pero hay que modernizarlo, reorganizarlo. Vos hablás con la gente ahí, y ellos mismos te dicen que hace falta un cambio”.
La referencia al acuerdo con la Asociación Argentina de Angus —que prevé cooperación técnica y genética— fue un ejemplo para argumentar que el nuevo enfoque no busca desmantelar capacidades, sino integrarlas con mayor eficiencia y apertura al sector privado.
Barrera sanitaria en Patagonia: tensión con Chile y revisión de la resolución
Uno de los puntos más delicados que enfrentó Iraeta en los últimos meses fue la flexibilización de la barrera sanitaria para el ingreso de carne con hueso a la Patagonia, región libre de fiebre aftosa sin vacunación. La medida generó malestar en sectores ganaderos del sur argentino y derivó en la suspensión temporal de compras por parte de Chile, uno de los principales socios regionales.
“Estamos esperando la respuesta de Chile, que tiene que hacer una auditoría. Ya le pedí al ministro de Agricultura chileno que aceleren el proceso. Queremos que se vuelva a abrir lo antes posible”, explicó.
Iraeta admitió que algunos cuestionamientos de los productores patagónicos fueron válidos. “Estoy de acuerdo. Les encuentro razón en muchos temas. De hecho, la resolución original fue modificada”, dijo. Y aclaró que su mayor preocupación fue garantizar el tránsito de hacienda en pie desde Tierra del Fuego a Santa Cruz, al que calificó como un “espanto” en términos de manejo sanitario.
Un Estado que acompañe sin intervenir
Durante su participación en la Sala Ceibo, Iraeta desplegó su visión sobre el rol que debe asumir el Estado frente al agro argentino. “La solución no pasa por el genio del funcionario que decide. Pasa por hacer lo que hacen ustedes, y que el Estado no moleste: que fomente, que facilite”, dijo frente a un auditorio colmado de productores y técnicos.
Citó como ejemplo el modelo uruguayo, donde el diálogo entre industria y productor es habitual. “Acá venimos de muchos desquicios. Por eso tenemos un rodeo estancado en 53 millones de cabezas”, lamentó.
Exportaciones y estabilidad: críticas al intervencionismo
Firme en su defensa del libre comercio, Iraeta fue crítico con el pasado reciente. “Lo que no tiene que hacer el funcionario es ver que un contenedor de carne va rumbo a Alemania y decir: ‘Tráelo de vuelta’. Eso no tiene que pasar”, afirmó, en referencia a las medidas restrictivas aplicadas por gestiones anteriores.
También resaltó la importancia de garantizar estabilidad macroeconómica. “Brasil no multiplicó sus exportaciones por arte de magia. Tiene la misma inflación hace 20 años. El real vale lo mismo. Ese es el secreto. Lo demás es verso”, sentenció.
Para el secretario, normalizar el funcionamiento del Estado y facilitar el comercio exterior es indispensable para crecer. “La gobernanza pasa por exportar en las mismas condiciones que Uruguay o Brasil. Y para eso hay que ordenar muchas otras cosas. No tengo que estar esperando la resolución que te permita hacer un negocio. Tenemos que normalizar. No hay otra. Y eso es lo que estoy tratando de hacer. No es fácil”.
Entre la modernización y la previsibilidad
El mensaje de Iraeta en La Rural fue claro: el futuro del agro argentino depende de instituciones eficientes, reglas claras y un Estado que no interfiera sino que colabore. La modernización del Senasa, la reorganización del INTA y la búsqueda de mayor fluidez en las exportaciones forman parte de un mismo proyecto de transformación.
En un país acostumbrado a los vaivenes, la promesa de previsibilidad suena tan revolucionaria como necesaria.





