JOHANNESBURGO, 26 de junio (Reuters) – La caída de los precios del petróleo tras una frágil tregua entre Estados Unidos e Irán ha contribuido a aliviar la presión inflacionista inmediata en muchos mercados emergentes, pero, según analistas, el abaratamiento del combustible por sí solo no bastará para disipar la amenaza de disturbios sociales, ya que el daño a las finanzas de los hogares ya está hecho.
Por Colleen Goko
Los disturbios civiles alcanzaron en el mundo un pico de seis años en el segundo trimestre de 2026, dijo a Reuters la consultora británica de riesgos globales Verisk Maplecroft. La empresa elabora un índice trimestral que realiza un seguimiento de los actos de protesta en todo el mundo durante un periodo móvil de 12 meses, midiendo su frecuencia, magnitud y gravedad. Los precios del petróleo han caído a cotas similares a antes del conflicto, con el Brent acercándose a los 70 dólares por barril tras el acuerdo alcanzado la semana pasada entre Washington y Teherán, que reabrió el paso marítimo por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los meses de altos costos energéticos ya han pasado factura. Los precios del petróleo siguen siendo volátiles y cualquier baja, a medida que se reanude el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, tardará en repercutir en los consumidores. “La presión inflacionista derivada de la interrupción del tráfico marítimo y los daños a las infraestructuras energéticas se prolongará hasta bien entrada la segunda mitad de 2026”, dijo Torbjorn Soltvedt, director para Emea de Verisk Maplecroft. Irak ha registrado el mayor aumento proporcional en la actividad de protesta entre los mercados emergentes durante el último año, seguido de Turquía, según el índice de disturbios civiles de Verisk Maplecroft, que mide la magnitud de las protestas, el número de víctimas mortales y los daños a la propiedad comercial.
Países como Kenia, Indonesia y Bolivia han sido escenario de protestas en las últimas semanas relacionadas con las subidas de los precios de la energía y el aumento del costo de la vida.
OPCIONES DIFÍCILES
La India —que ya era el país con mayor riesgo de protestas— también ha mostrado un notable aumento de las manifestaciones desde el segundo trimestre del año pasado, según el índice. La situación se ha agravado en varios de los principales mercados emergentes en los últimos 12 meses. Brasil ha visto cómo su puntuación de riesgo se deterioraba significativamente, mientras que la de Irán —que fue escenario de enormes protestas antigubernamentales antes de la represión de principios de este año— ha empeorado drásticamente durante el mismo periodo.
Aquellos con posiciones fiscales más débiles se enfrentan a un dilema: repercutir los precios más altos a los hogares y arriesgarse a que haya disturbios, o absorber el costo y ralentizar la consolidación fiscal.
No todos los gobiernos se enfrentan a las mismas opciones. Los países con reservas fiscales relativamente más sólidas, como Indonesia y Filipinas, pueden absorber parte del impacto mediante subvenciones, según Carmen Altenkirch, analista de deuda soberana de mercados emergentes de Aviva Investors.
De cara al futuro, Verisk Maplecroft señala a la India, México, Brasil, Argentina, Colombia y Turquía como algunos de los países con mayor riesgo.
“El endurecimiento de las finanzas públicas contribuye al aumento de la desigualdad y la pobreza, que son factores importantes de riesgo”, señaló Soltvedt, de Verisk Maplecroft. Un pequeño grupo de economías emergentes —entre las que se incluyen Bangladés, Pakistán, Kenia y Nigeria— ha experimentado ligeras mejoras en su nivel de riesgo de disturbios civiles durante el último año, pero todas ellas siguen situadas claramente en territorio de alto riesgo.
La agencia de calificación Moody’s señaló que el riesgo de acciones de calificación negativas depende de si las respuestas de los gobiernos debilitan las trayectorias fiscales. Estar acogido a un programa del Fondo Monetario Internacional (FMI) puede añadir complejidad, ya que el Fondo ha instado a los gobiernos a evitar las subvenciones generalizadas. “Aquí es donde hay que encontrar el equilibrio entre la política nacional y lo que los prestamistas internacionales quieren que se haga”, señaló Naidoo. Kenia y Mozambique se encuentran entre los países que buscan un nuevo programa con el FMI.
Jervin Naidoo, analista político de Oxford Economics, señala a Etiopía, Tanzania, Ruanda, la República Democrática del Congo, Nigeria y Sudáfrica como países a los que hay que prestar atención. “Los primeros indicios de protestas relacionadas con el combustible son una especie de presagio para el resto del continente”, afirmó Naidoo.
Otros sostienen que la dirección tomada en la reforma de las subvenciones a los combustibles en los mercados emergentes ha sido, en líneas generales, la correcta.
Es probable que los inversionistas en bonos toleren medidas fiscales que sean temporales y específicas, señaló Nicholas Sauer, de Robeco.
(Reportaje de Colleen Goko; edición de Karin Strohecker y Susan Fenton. Editado en español por Juana Casas)
“Si se comparan las subvenciones actuales con las de 2022, se observa una tendencia muy clara hacia la reducción de las subvenciones a los combustibles”, señaló Carlos de Sousa, de Vontobel. Sin embargo, dado que el alto el fuego es frágil, la presión podría volver a aumentar.


