“Una intensa y extendida ola de calor a finales de junio en Europa ha pulverizado numerosos récords de temperatura”, declaró en Ginebra la portavoz de la OMM, Clare Nullis.
El organismo de las Naciones Unidas señaló que las temperaturas registradas actualmente en gran parte del continente son más propias de finales de julio y agosto que de fines de junio.
La OMM indicó que está apoyando la implementación de planes coordinados de acción sanitaria frente al calor extremo con el objetivo de salvar vidas, minimizar los daños económicos y reducir las interrupciones provocadas por las altas temperaturas.
Según explicó, el fenómeno está teniendo importantes consecuencias para la salud humana, los ecosistemas, la agricultura y la productividad laboral. Además, en algunas zonas, especialmente en Francia, está agravando la sequía, aumentando el riesgo de incendios forestales y favoreciendo la ocurrencia de tormentas localizadas.
Nullis señaló que el calor extremo se moverá desde Europa occidental hacia Europa central y los Balcanes en los próximos días. “Desafortunadamente, tendremos que acostumbrarnos”, afirmó.
La ola de calor, que ya ha causado víctimas mortales, se desplazará progresivamente hacia el este, donde se prevé que unos 150 millones de personas soporten temperaturas de hasta 35°C.
“Podemos decir que a nivel local se han batido récords. Es una ola de calor histórica en muchos sentidos, aunque no en todos”, indicó.
El jefe de información climática de la OMM, John Kennedy, explicó que no existe una definición única de ola de calor, por lo que resulta difícil afirmar que se trate de un récord en todos los aspectos.
Kennedy explicó que las temperaturas extremas responden a la combinación de varios factores. Un sistema de alta presión sobre Europa está canalizando aire muy cálido desde el norte de África, mientras que la estabilidad atmosférica impide la formación de nubes.
Nullis agregó que solo al finalizar el verano podrá determinarse si se trató de una ola de calor sin precedentes a escala continental, ya que el episodio sigue en desarrollo.
El experto añadió que Europa se ha calentado aproximadamente dos grados Celsius desde la gran ola de calor de 1976 y afirmó que existe “un alto grado de confianza” en que ese aumento de la temperatura tiene un origen humano.
“Estos bloqueos atmosféricos pueden permanecer durante días o incluso semanas. Su persistencia permite que el calor se acumule día tras día y, lo que es crucial, también durante la noche, cuando el organismo debería poder enfriarse”, explicó.
“Olas de calor como esta son las que esperamos en un clima cambiante. Los episodios de calor extremo serán cada vez más frecuentes, más prolongados y más intensos a medida que continúe el calentamiento global”, concluyó. (ANSA).


