A primera vista, parece algo contraintuitivo y falto de lógica, pero hay toda una corriente de inversores que sostienen que el secreto de las ganancias es, precisamente, percibir cuándo un activo hundido está a punto de experimentar un rebote.
Inflación mayorista en alza por la disparada del petróleo, tasas de interés en alza en el mercado global, bonos argentinos que se desploman y el riesgo país que se acerca a 650 puntos. Y mientras la mayoría de los inversores interpreta estas señales como el peor escenario posible, hay quienes creen que este puede ser el mejor momento para comprar títulos de deuda argentina.
“El giro es constructivo: la combinación de tipo de cambio estable, brecha acotada y acumulación en ascenso es exactamente la que el mercado pide para pensar en el stock de reservas netas con el que se encarará 2027 que, reiteramos, será una de las variables clave a monitorear los próximos meses”, observó el último reporte de la gestora de fondos SBS.
Y en los últimos días hubo también señales que están alentando una recuperación de los castigados bonos soberanos. Para empezar, los u$s642 millones que compró el Banco Central en apenas cuatro días, lo cual implica que en octubre podría quintuplicarse el monto comprado en el flojo mes de septiembre. Se trata de uno de los datos más observados por los analistas.
Su previsión es que Argentina se beneficiará de un efecto contagio de Brasil, si se confirma la victoria de la oposición en la elección presidencial, lo cual generaría un importante flujo de ingreso de capitales a la región.
Y también hay señales externas positivas. Nau Bernues, asesor de la consultora Quaestus, sostiene que, en realidad, el castigo a los bonos argentinos fue más por consecuencia de la situación global que de la doméstica, algo que justifica en el hecho de que casi no se movió la curva de pesos en medio de la turbulencia externa.
También la gestora de fondos Grit Capital avisó que el mercado va en ese sentido, con incipientes muestras de caída en las tasas estadounidenses, que esta semana cedieron 17 puntos básicos. Además, observa que podría haber un movimiento de capitales desde el mercado accionario hacia los Treasuries.
Pero, sobre todo, anticipa que la tasa de interés estadounidense -que en lo que va del año saltó desde 4,2% hasta 5,3%- podría estar por quebrar la tendencia. Su argumento es que, ante la suba de la inflación, la Reserva Federal podría incrementar la tasa de corto plazo, lo cual desinflaría las expectativas de inflación en el largo, y llevaría a un movimiento bajista de la tasa para el bono de referencia -con vencimiento a 10 años-.
Y la economía argentina, a pesar de sus dificultades para crecer, sigue mostrando una fuerte generación de dólares, gracias al boom petrolero. Esto disipa temores en el sentido de que pueda tener dificultades de repago.
¿Ante un cambio de tendencia?
¿Por qué le afecta esto a Argentina? Porque se empezaría a revertir el ciclo de los inversores, que ya no huirían de las economías emergentes, sino que empezarán a verse nuevamente tentados a buscar rentabilidad en estas latitudes.
Hasta ahora, las señales negativas se impusieron sobre las favorables, lo cual llevó a que los bonos argentinos bajaran su cotización, a contramano de lo que ocurrió con los activos del resto de la región, que se mantuvieron relativamente estables y hasta tuvieron una leve recuperación.
Un informe de la Fundación Libertad indica que el superávit energético ya supera el 45,3% del saldo de la balanza comercial. Hablando en plata, es un aporte de u$s11.071 millones en los últimos 12 meses y de u$s7.834 millones entre enero y agosto. Es una mejora de más de 40% interanual, gracias al mix de precio alto en el mercado petrolero global y de boom productivo en el yacimiento Vaca Muerta.
El regreso de los pesos
Pero, además, el mercado está atento a las señales de remonetización. Grit destaca que los plazos fijos en pesos crecieron 4% en 30 días y 8,3% en 60 días. Y agrega que parte de los $337.000 millones que fueron rescatados de los fondos de money market están regresando a los bancos.
Pero podría estar llegando un punto de inflexión. Por el lado de los dólares, el informe de Grit prevé una entrada de u$s4.000 millones por emisiones corporativas pendientes de liquidación. Y confirma que, con el barril de petróleo en torno de u$s100, podría sostenerse un superávit energético mensual entre u$s1.600 millones y u$s1.800 millones.
“El crédito privado comienza a reaccionar. En los últimos 60 días, los préstamos hipotecarios crecieron 11%, los prendarios 6,1% y las tarjetas de crédito 5,6%, en términos nominales. La normalización de la morosidad podría facilitar una recuperación más sostenida”, argumenta Grit.
Esa tendencia a la remonetización había sido prevista por analistas hace dos semanas, que creían inevitable que el gobierno aflojara su dura política contractiva. Respecto de la modalidad en que se realizará esa remonetización, la mayoría de los economistas manifiesta su preferencia de que el Banco Central retome una compra fuerte de dólares, sin que el Tesoro reabsorba los pesos que quedan en el mercado. De esta manera, no sólo se daría liquidez a la economía, sino que se renovaría la confianza sobre la capacidad del BCRA para hacer frente a una corrida bancaria.
Oportunidad de rebote
Desde ya, no es un negocio para los débiles de estómago: las paridades de algunos papeles bajo ley Nueva York siguen debajo del 60%, con retornos de hasta 14%, lo cual indica un nivel de riesgo alto. Pero es exactamente en esas situaciones cuando se pueden dar las mejores oportunidades.
Y concluye que un escenario de compra de dólares por parte del BCRA, recuperación de los depósitos bancarios y reactivación del crédito, junto a una mejora del contexto global podrían conformar el mix en el cual se genere un rebote de los bonos de deuda argentina.
El indicador que mejor muestra esa situación es el diferencial de tasa según la fecha de vencimiento para el bono emitido por el Tesoro para inversores locales. En su versión 2027 paga 4,3% mientras el bono que devuelve el capital en 2028 -posterior a las elecciones- tiene una tasa de retorno de 12%.
Uno de los factores negativos que se mantendrá será el riesgo político incorporado en los bonos. Como suele repetir el gobierno, hay una prima de tasa que obedece al temor de que en 2027 gane un sector populista que pueda desconocer los pagos de los bonos dolarizados o imponer un reperfilamiento compulsivo.



