Morgan Stanley mantiene su apuesta por Galicia, BBVA Argentina, Supervielle y Macro, con potenciales de suba de hasta 90%. UBS, el banco suizo, también reconoce señales de estabilización, pero recorta sus precios objetivo y conserva a Macro como su única recomendación de compra entre los cuatro organismos que cotizan en Wall Street.
Las acciones de los bancos argentinos vuelven a enfrentar el escrutinio de las grandes instituciones de inversión y bajo una pregunta central: cuánto de la debilidad del crédito y de la morosidad ya está incorporado en sus precios.
El contraste aparece en tres informes publicados entre el 12 y el 13 de octubre. Morgan Stanley considera que las valuaciones permiten anticiparse a una normalización gradual del sistema financiero. UBS reduce sus estimaciones de crecimiento y rentabilidad e incorpora un mayor costo de capital. Mientras que Santander mantiene recomendaciones de desempeño superior al mercado para los tres bancos argentinos incluidos en su tabla regional.
Santander Corporate, por su parte, publica objetivos todavía más altos para Galicia, Macro y BBVA, aunque ninguno integra su lista de bancos favoritos en la región.
Su preferencia es Banco Macro para una apuesta de largo plazo, mientras identifica a Galicia como el vehículo para operaciones tácticas por su liquidez y capacidad de atraer flujos institucionales. En otras palabras, para el largo plazo la recomendación BMA y para un trade de corto GGAL.
A esa discusión se suma Gustavo Gardey, cofundador de Bull Road Investments, quien en diálogo con iProfesional plantea una distinción entre invertir para capturar una recuperación general del sector y seleccionar una entidad con ventajas propias.
Las mismas acciones, precios objetivo que van del cielo al infierno
Galicia muestra la mayor distancia entre las valuaciones. Morgan Stanley fija un precio objetivo de u$s70 por ADR, con un potencial del 90%. UBS recorta su objetivo de u$s60 a u$s45 y mantiene una recomendación de compra “neutral”. Santander publica un objetivo de u$s103 y un potencial del 180% para GGAL.
Las diferencias son más que importantes porque una mejora de la morosidad no garantiza una recuperación inmediata de las ganancias. Importan también el ritmo de expansión de los préstamos, el margen que deja cada segmento y el riesgo que los inversores exigen asumir para posicionarse en Argentina.
Para BBVA Argentina, Morgan Stanley fija un objetivo de u$s23 y un potencial del 82%. UBS reduce su valuación de u$s20 a u$s15 y conserva una postura neutral. Santander publica un objetivo de u$s29, con un recorrido del 129%.
En Banco Macro, Morgan Stanley establece un objetivo de u$s108 y un recorrido del 66%. UBS baja su objetivo de u$s130 a u$s90, pero mantiene la recomendación de compra y lo identifica como su preferido por su posición de capital y la solidez de su franquicia. Santander presenta un objetivo de u$s150, con un potencial informado del 128%.
Cabe destacar que Santander no presenta esos objetivos argentinos como una nueva mejora de valuación. Sus favoritos latinoamericanos son Credicorp, Bradesco, Banco de Chile y BanBajío.
Supervielle completa el grupo de Morgan Stanley, con un objetivo de u$s12,5 y un potencial del 75%. UBS recorta su objetivo de u$s11,5 a u$s8,5 y mantiene una calificación neutral. Santander no incluye a Supervielle.
Gardey ofrece una lectura más afirmativa del momento que atraviesa el sector. Según explica a este medio: “El sistema financiero argentino atraviesa un punto de inflexión estructural donde la tesis que circula entre los principales bancos de inversión sostiene que el pico de stress en la calidad de cartera ya quedó atrás y el sistema se encamina hacia una normalización operativa impulsada por el crédito al sector privado”.
La morosidad empieza a dar señales, pero el stock acumulado sigue alto
Morgan Stanley y UBS coinciden en que aparecen “indicios de estabilización de la calidad crediticia”, aunque mantienen cautela sobre la velocidad de la mejora.
Morgan Stanley aporta precisamente esa distinción. Los atrasos de entre 30 y 90 días en consumo descendieron del 5,6% en noviembre de 2025 al 3,8% en julio de 2026. A la vez, la tasa de formación de nuevos préstamos morosos, medida a tres meses, retrocedió del 5,1% en enero al 3,9% en julio. Sin embargo, el ratio de morosidad de consumo permanece en su máximo del 12,9%. La cartera deteriorada durante los meses anteriores sigue pesando, aunque los préstamos más recientes tengan un mejor comportamiento.
Esa interpretación convive con los matices de los informes: la desaceleración de los nuevos atrasos todavía no implica que haya bajado el volumen acumulado de préstamos en problemas.
Macro mostró más prudencia en las reuniones recogidas por UBS: describió estabilización, pero también volatilidad mensual y ausencia de una tendencia clara de mejora. Esperaba que la recuperación del crédito al consumo se hiciera más visible hacia el cierre del año.
UBS encuentra señales compatibles en su visita a Argentina. Galicia informó mejoras en los indicadores tempranos de atraso y una caída secuencial del costo del riesgo. BBVA señaló que sus ratios de morosidad se estabilizaban desde mediados de junio o julio. Supervielle destacó un desempeño significativamente mejor de los préstamos más recientes.
UBS recoge precisamente ese componente en BBVA: las bajas contables de créditos superaban la formación de nuevos préstamos morosos. Por eso, para evaluar la recuperación, también hay que mirar la capacidad de pago y el comportamiento de los créditos recientes.
La cautela tiene fundamento. Morgan Stanley advierte que la formación de nuevos préstamos morosos en consumo sigue cerca de tres veces el promedio de 2023 y 2024. También señala que una baja del ratio de morosidad puede responder parcialmente a la baja contable de créditos incobrables o a la expansión de la cartera total.
Macro para largo plazo, Galicia para capturar flujos tácticos
La preferencia de Gardey por Macro coincide con la selección de UBS, aunque cada fuente presenta sus propios argumentos. Mientras el banco de inversión destaca su capital y la solidez de la franquicia, el cofundador de Bull Road Investments pone el foco también en los costos, la estructura y la política crediticia.
Gardey lleva esa discusión al terreno de la selección de acciones: “La discusión sobre si apostar por beta o por alfa divide las aguas en la City entre quienes priorizan la compresión de múltiplos y la marea general del índice frente a quienes seleccionan quirúrgicamente a los ganadores por eficiencia y calidad de balance”.
Su elección no desconoce el lugar de Galicia. “Mientras que el Grupo Financiero Galicia (GGAL) se consolida como el líder indiscutido del mercado gracias a su alta liquidez y su imán para los flujos institucionales en el ADR, apostar por Banco Macro ofrece una ecuación de riesgo-retorno más filosa y atractiva bajo una tesis de alfa puro”, explica el estratega.
“En este escenario, si hay que jugársela y elegir un papel con nombre y apellido para capturar un valor diferencial, la carta fuerte de la temporada es Banco Macro (BMA)“, sostiene Gardey.
Así, su argumento combina eficiencia, capacidad de absorber pérdidas y prudencia al otorgar préstamos. Esa fortaleza de balance puede convivir con la cautela que Macro expresó ante UBS sobre la evolución mensual de los atrasos: una cuestión es la resistencia de la entidad y otra, la velocidad de recuperación de sus clientes.
Para fundamentar esa preferencia, señala: “La entidad llegó con los deberes hechos en materia de optimización de costos y estructuras, esquivando el peso temporal de integración que cargan otros gigantes tras absorber operaciones masivas, a lo que se suma una solvencia blindada con ratios de capital holgados y una selectividad crediticia sumamente conservadora que amortigua cualquier sobresalto en la mora”.
En cambio, para operaciones de menor duración, su elección cambia: “para un trade táctico de corto plazo los papeles de mayor volumen como Galicia siguen siendo el vehículo predilecto para surfear los rebotes rápidos de la mano de los flujos internacionales”.
Gardey también destaca la relación entre rentabilidad y valuación. Según su análisis, “a pesar de exhibir una rentabilidad sobre el patrimonio sumamente competitiva, el papel históricamente dialoga con múltiplos de valuación muy razonables frente a sus pares”.
Santander mantiene valuaciones más altas, pero reserva sus favoritos regionales para otros países
La tabla regional de Santander ofrece una tercera lectura: mantiene recomendaciones de desempeño superior al mercado para Galicia, Macro y BBVA y objetivos considerablemente más elevados que los de Morgan Stanley y UBS.
La diferencia, entonces, también pasa por el horizonte de inversión: Gardey elige Macro para capturar ventajas propias de la entidad dentro de una expansión financiera de largo plazo y Galicia para aprovechar movimientos más inmediatos de los flujos.
Ese informe tiene un alcance diferente. Está centrado en oportunidades regionales y dedica buena parte de su análisis a Brasil. No desarrolla para Argentina una evaluación de atrasos tempranos comparable con la de Morgan Stanley ni una revisión de estimaciones como la que presenta UBS.
También publica estimaciones de morosidad de más de 90 días para 2026 y 2027 de 4,5% en Galicia y 2,5% en Macro y BBVA. Son proyecciones propias para cada entidad, no datos observados ni ratios de morosidad de consumo del conjunto del sistema.
Primero el crédito a empresas, después el consumo
Morgan Stanley y UBS coinciden en que la recuperación del financiamiento será desigual. Energía, minería, agro y negocios vinculados a exportaciones sostienen la demanda empresarial y de préstamos en dólares. Los hogares siguen condicionados por la presión sobre sus ingresos disponibles y los atrasos.
Por eso, sus objetivos permiten mostrar una divergencia de valuación, pero no atribuirle una conclusión específica sobre el punto de giro de la morosidad argentina. Su selección regional también deja un matiz: las recomendaciones favorables sobre bancos argentinos conviven con preferencias por entidades de otros países.
- El crédito comercial y en dólares avance primero, seguido por hipotecas, financiamiento de autos y clientes con ingresos más previsibles
- Los préstamos personales sin garantía y las tarjetas de los segmentos de menores ingresos quedarían para el final
UBS agrega una consecuencia para los balances: una mayor participación de préstamos en dólares puede impulsar el volumen, pero también presionar la rentabilidad, porque esos créditos dejan márgenes inferiores a los préstamos en pesos. La mejora de los costos crediticios y la eficiencia operativa podría compensar parte de esa presión.
Morgan Stanley espera que la recuperación siga esta secuencia:
Para las acciones, el próximo paso será comprobar si la estabilización de los atrasos se transforma en menores pérdidas crediticias, más préstamos y mejores resultados. Morgan Stanley considera que las cotizaciones permiten anticiparse a ese proceso. UBS exige más selectividad y ajusta lo que está dispuesto a pagar. Santander mantiene objetivos más ambiciosos para tres ADR, mientras reserva sus principales preferencias regionales para otros mercados.
El dato de Supervielle recogido por UBS muestra el avance y su límite. La colocación de nuevos préstamos en septiembre aumentó aproximadamente 30-40% frente a los niveles de julio y agosto, pero el saldo de la cartera seguía bajo presión en términos reales.



