San Juan enfrenta el desafío de compatibilizar producción vitivinícola y minería de cobre en expansión

La provincia cuyana es la gran protagonista del desarrollo cuprífero de Argentina, pero también una de las principales productoras de vinos del país. Cómo están trabajando puertas adentro del territorio sanjuanino para la convivencia.

spot_img

La cordillera y sus recursos pusieron a la región cuyana en el centro de una discusión que ya no es sólo ambiental, sino también económica y social. Más de 30 proyectos mineros en San Juan obligan a repensar cómo convivirán minería y vitivinicultura en las próximas décadas.

DE LOS VINOS DE ALTURA A LOS GRANDES PROYECTOS

En departamentos como Calingasta la tensión entre oasis productivos y el boom minero es visible en el mapa local. El Pachón, Altar y Los Azules aparecen como proyectos cupríferos destacados en etapas de prefactibilidad y factibilidad.

La vitivinicultura de altura, la recuperación de viñas centenarias y el enoturismo consolidaron una marca regional con proyección internacional. Sin embargo, la escala de inversión y el horizonte temporal de la minería generan un nuevo escenario que obliga a establecer reglas claras de convivencia.

Para productores locales como Francisco “Pancho” Bugallo, la discusión no debe ser una pulseada sino una convivencia con condiciones equitativas. “La minería es algo de mediano plazo, pero la agricultura mira el largo plazo”, advierte el viticultor y remarca la dimensión cultural y comunitaria del vino.

UN CAMBIO DE ESCALA PRODUCTIVA

El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, sostiene que la experiencia internacional demuestra que minería y agroindustria pueden coexistir con planificación y regulación. Según Fernández, el Estado debe intervenir para generar equilibrios y proteger las actividades tradicionales.

Una de las claves es la infraestructura: caminos, riego y energía son limitantes para el desarrollo de la agroindustria local. Obras viales como la Ruta 40 y la Ruta 153 podrían mejorar la conectividad con Mendoza y con puertos chilenos, beneficiando tanto al vino como a otros sectores.

UN ANCLA PARA LA INTERNACIONALIZACIÓN

Desde la gobernanza provincial se plantea que la minería puede funcionar como catalizador de infraestructura que facilite la internacionalización de productos locales. En 2025 la vitivinicultura volvió a posicionarse como el segundo complejo exportador de la provincia, lo que muestra la necesidad de diversificar mercados.

PUEDE INTERESARTE  Productores de La Plata construyen cadena productiva para recuperar cultivo de alcaucil local

Fernández asegura que están trabajando con empresas mineras y con las embajadas para abrir mercados exigentes como el canadiense y promover productos como mosto, uva pasa, aceite de oliva y pistacho. “Hay que buscarle a la agricultura mercados y negocios más rentables”, sintetiza el ministro.

UN PROBLEMA DE LARGA DATA

La discusión trasciende caminos y puertos: también incluye empleo, formación técnica y la capacidad de las comunidades para absorber cambios productivos. Para Bugallo, la principal preocupación es que un desplazamiento de la economía local termine erosionando las economías regionales.

Además, la red de canales y la infraestructura hídrica muestran un nivel de deterioro que los productores no pueden reparar de manera aislada. Fernández confirmó que las empresas mineras están proponiendo contribuciones para mejorar esas redes, aunque la implementación todavía plantea desafíos.

LA DISCUSIÓN POR EL AGUA

El agua y la electricidad son factores críticos en la convivencia entre minería y agroindustria, y la infraestructura disponible condiciona las posibilidades de desarrollo. San Juan concentra una parte importante de la generación solar argentina y la ampliación de las líneas de transporte eléctrico podría potenciar tanto la minería como el riego tecnificado.

Como referencia internacional, South Australia produjo 747.688 toneladas de uva para vino en 2024-25 y además registró 328.323 toneladas de cobre en 2025, con un valor de producción de 5.030 millones de dólares australianos. Estos ejemplos muestran que la convivencia productiva es posible cuando existe planificación territorial y políticas públicas claras.

EJEMPLOS MUNDIALES PARA OBSERVAR

Chile y Australia ofrecen lecciones útiles para San Juan: ambos combinan minería de escala internacional con industrias vitivinícolas desarrolladas y con capacidad de exportación. Según el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile, la producción de vino a granel alcanzó 949,5 millones de litros en 2026, un aumento de 13,2 % respecto del año anterior y concentrado en regiones que representan 96,9 % de ese total.

La experiencia internacional sugiere que la convivencia requiere normas claras, inversión pública en infraestructura y mecanismos de compensación social y ambiental. Si San Juan logra articular un plan de largo plazo que incluya a productores, empresas y Estado, podrá convertir el conflicto potencial en una oportunidad de desarrollo equilibrado.

MAS NOTICIAS

Most Popular