viernes 13 febrero 2026

La Niña 2025: ¿Qué esperar para el agro argentino en el próximo ciclo climático?

El fenómeno climático podría impactar la producción agrícola en Argentina

La Niña es un fenómeno climático caracterizado por el enfriamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones de circulación atmosférica y puede provocar sequías o lluvias intensas en distintas regiones del mundo. En Argentina, su impacto es significativo, especialmente en la región pampeana, donde puede reducir las precipitaciones y afectar la producción de cultivos como la soja, el maíz y el trigo. Históricamente, los episodios de La Niña han estado ligados a campañas de rendimientos bajos y mayor volatilidad climática.

Los productores saben que un año Niña suele exigir mayor precaución en las decisiones agronómicas. Desde la selección de fechas de siembra hasta la elección de materiales genéticos, todo entra en revisión cuando el pronóstico anticipa un escenario hídricamente restrictivo. En las zonas más marginales, el riesgo de perder cultivos aumenta considerablemente, por lo que también crece el interés por adoptar tecnologías que ayuden a conservar la humedad del suelo.

Pronósticos actuales y perspectivas para 2025

Según el último informe del Climate Prediction Center (CPC) de la NOAA, las condiciones actuales son de ENSO-neutral, es decir, no predominan ni El Niño ni La Niña. Sin embargo, existe una probabilidad del 41% de que La Niña se desarrolle entre noviembre de 2025 y enero de 2026. Por su parte, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) estima un 45% de chances de que la fase fría del ENSO se instale hacia fin de año.

En declaraciones recientes, especialistas como Leonardo De Benedictis y Germán Heinzenknecht han coincidido en que el escenario se presenta “muy probable” para una transición hacia La Niña, aunque con una intensidad que podría ser moderada. “El calentamiento general de los océanos dificulta que el fenómeno alcance valores extremos, pero el impacto local en Argentina puede ser igualmente severo si se combina con otros factores regionales”, advirtió Heinzenknecht.

Clima: la Niña y el Niño afectan al sector productivo.
Clima: la Niña y el Niño afectan al sector productivo.

Según el Servicio Meteorológico Nacional, la fase neutral se mantendría durante el invierno, con probabilidades decrecientes a partir de septiembre. La atención de los climatólogos se centra en el comportamiento de las aguas subsuperficiales del Pacífico, cuyo enfriamiento progresivo suele anticipar el ingreso efectivo de La Niña.

Impacto potencial en la agricultura argentina

La posible llegada de La Niña podría tener diversos efectos en el agro argentino:

  • Reducción de precipitaciones: La Niña suele asociarse con menores lluvias en la región pampeana, lo que podría afectar el desarrollo de cultivos de verano. En los últimos episodios (2011, 2018 y 2022), la sequía causó importantes recortes de producción y pérdidas económicas para el sector.
  • Riesgo para la soja de primera: El corrimiento en el tiempo de los valores más bajos de enfriamiento en el Pacífico podría aumentar el riesgo para la soja de primera, un cultivo clave en el ingreso de divisas para el país.
  • Variabilidad climática: El calentamiento de los océanos complica las predicciones a largo plazo, pudiendo generar eventos climáticos inesperados. Incluso en contextos Niña, se han registrado tormentas intensas y lluvias localizadas de gran impacto.
  • Estrés térmico: La falta de cobertura nubosa puede derivar en temperaturas elevadas, lo que incrementa la evapotranspiración y reduce la disponibilidad de agua para los cultivos.

Recomendaciones para los productores

Ante este escenario, se sugiere a los productores agropecuarios:

  • Monitorear los pronósticos climáticos: Mantenerse informados sobre las actualizaciones periódicas del ENSO y otros indicadores climáticos. Entidades como la Bolsa de Comercio de Rosario y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires emiten informes frecuentes de utilidad para la toma de decisiones.
  • Planificar siembras con precaución: Considerar la posibilidad de ajustar las fechas de siembra, elegir cultivos más resistentes a la sequía o espaciar las siembras para mitigar el riesgo.
  • Implementar prácticas de manejo sostenible: Adoptar técnicas como siembra directa, cultivos de cobertura y rotaciones planificadas que mejoren la retención de humedad en el suelo y reduzcan la vulnerabilidad a eventos extremos.
  • Invertir en tecnología: Las herramientas de agricultura de precisión y los modelos de simulación climática pueden ser aliados clave en contextos de incertidumbre climática. La incorporación de sensores, estaciones meteorológicas propias y modelos predictivos mejora la capacidad de respuesta.
  • Asegurar la producción: Revisar opciones de seguros agrícolas que cubran el riesgo climático. Algunas provincias y cooperativas están promoviendo esquemas de cobertura adaptados a los nuevos escenarios.

La Niña 2025 podría convertirse en una amenaza relevante para la campaña agrícola argentina. Aunque los pronósticos aún muestran incertidumbre, el sector deberá prepararse para un posible escenario de escasas lluvias y altos riesgos productivos. La clave estará en anticiparse, tomar decisiones informadas y apostar por una agricultura cada vez más resiliente.

MAS NOTICIAS
- Advertisment -

Most Popular