Letras: En 84 años “no he madurado nada, la edad no te hace más sabio”, Allende

Siempre vuelve a Chile en sus novelas, como en "La hora antes del alba", premio Planeta

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Le “apasionan las mismas cosas, me enamoro del primero que va pasando, todavía me gusta Antonio Banderas. No he cambiado.

Escribiendo esta novela, protagonizada por Alba, una joven torturada y violada en la cárcel, que da continuidad al personaje de “La casa de los espíritus”, descubrió que “no he cambiado tanto. Soy la misma persona. Yo no he madurado nada”.

A Allende le interesan “los mismos temas: me gusta escribir sobre gente anónima que parece insignificante que cuando se pone a prueba sale un heroismo apabullante. Lo vi al comienzo del golpe militar. Vi cuánta gente solidaria arriesgaba su vida para ayudar a otros. Y ese es el tema que vuelve a aparecer en los libros”.

En la escritura tampoco he cambiado”.

Para esta novela revisó “muchas de las cosas de las que me tocó vivir” en la dictadura de Chile, de donde se fue en 1973.

Chile “nunca está mencionado en La casa de los espíritus ni en ninguna de mis novelas pero se supone que es la tierra a la cual siempre vuelvo”.

Alba “tiene un tirano, el torturador, que no le deja en paz.

En ella, la protagonista, Alba, “se queda en la casa, que representa el país.Todo lo que ocurre en esa casa mágica es lo que ocurre en el país. Hay dos niveles de lectura: la historia de ella, de tragedia y romance, y la historia del país, cómo evoluciona la dictadura, el dictador, y cómo termina”, avanzó.

Las “circunstancias -subrayó- me fuerzan a volver a ese ejercicio de memoria”.

Sin embargo ella no se va de su país porque ama mucho su tierra, cuesta mucho irse y adaptarse, uno vive en la nostalgia cuando está fuera. Se queda esperando a su amante que era un guerrillero desaparecido en los primeros días de la dictadura”, señaló la escritora Allende dijo que le importa “mucho la democracia porque sé lo que significa perderla y cuánto cuesta recuperarla. Desde los 30 años he vivido en un estado de memoria, tratando de mantener vivo en mi vida a mi país y vivo el recuerdo de toda la tente que perdí”.

La escritora que más ejemplares ha vendido en español -más de 80 millones- desde que en 1982 publicó el primero, “La casa de los espíritus”, cree que sus libros “funcionan porque hablo siempre de emociones y de relaciones, y eso son universales.

En Estados Unidos, donde vive, “las instituciones democráticas peligran. Es un pais que tiene una democracia tan solida que es un ejemplo para el mundo. Pero la democracia se pierde, a veces subito como en Chile y otras veces se va minando hasta que se derrumba”.

Contó que cuando estaba escribiendo “La casa de los espíritus” “no sabía lo que estaba haciendo. Escribí con la confianza del ignorante. Con una libertad tremenda que nunca tuve más después”.

Emocionalmente somos todos iguales”.

Las primeras semanas de escritura de sus novelas “son terribles, porque son un terreno totalmente desconocido. Y de pronto uno de los personajes hace algo inesperado y ahí sé que la novela despegó (…) Cuando termino el libro vuelvo a estar aterrada. Muchas veces no sé de qué se trata hasta que algún crítico melo dice”, apuntó.

Ha escrito “32 libros, y ¨eso me ha hecho tener más confianza? No, para nada. Esa falta de confianza me obliga a probarme a mi misma constantemente”.

La escritora no cree que esta novela se prohibirá en algunas bibliotecas escolares de Estados Unidos como ocurrió con “La casa de los espíritus”, pero cree que “es un honor que a uno le prohíban. Eso quiere decir que te van a leer”.

“La hora antes del alba” saldrá a la venta, con una tirada de 210.000 ejemplares, el 4 de noviembre, día en el que se presentará en la sede de la Real Academia de la lengua española (RAE) en Madrid.

El Premio Planeta, el de mayor dotación económica en español -un millón de euros,- a un libro inédito, fue el primer galardón al que Allende se presentó en toda su carrera, y lo hizo bajo el seudónimo de Luz Ventura y el título “Los que faltan”.

Preguntada por lo que le queda por ganar tras este premio contesta bromeando que “tal vez el cuarto marido. No, el que tengo me funciona. De momento”: “No tengo nada que ganar. Lo que me falta de vivir es pasarlo bien, seguir escribiendo mientras pueda, y gozar de mis perros y de mi marido, en ese orden”.

Ayer lo recibió de manos de Felipe VI en una gala celebrada en Barcelona con 1.300 asistentes junto al finalista, premio dotado con 200.000 euros, el escritor y guionista español Sergio Hernández Carrasco, de 32 años, con su obra “La añoranza”, con quien compareció este viernes en rueda de prensa. (ANSA).

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