Las precipitaciones persistentes durante el fin de semana afectaron zonas agrícolas del oeste y noroeste de la provincia de Buenos Aires y de la región núcleo, con registros destacados en localidades como General Pinto (40 mm), Lincoln (32 mm), Rufino (27,6 mm), Laboulaye (25,2 mm) y Junín (23 mm). A pesar de algunas ventanas de trabajo, el progreso de la cosecha sigue limitado por los suelos encharcados y la alta humedad ambiental.
La combinación de lluvias continuas, suelos saturados y plantas que aún mantienen follaje verde está complicando la recolección de soja en buena parte del país. Productores de diversas zonas coinciden en que, en un año normal, para estas fechas la cosecha debería estar entre el 60% y el 80% del área; ahora, en muchos campos los avances apenas superan el 10%–20%.
Además del atraso en los trabajos, hay inquietud por la integridad del grano: la humedad prolongada puede favorecer problemas de germinación, pérdidas por hongos y degradación del peso hectolítrico si no mejoran las condiciones en las próximas semanas.
Testimonios desde el campo
Productores consultados en la zona de Roldán señalan que el ritmo de cosecha es muy lento. Uno de ellos recordó que en años recientes ya habría finalizado una parte importante de la recolección a esta altura del mes, pero ahora el progreso es escaso porque la planta sale con humedad y hay poca gente trabajando por las malas condiciones climáticas. En varios lotes debieron recurrir a desecantes aplicados por avión o equipos terrestres para acelerar el secado de la planta, ante la falta de sol.
El efecto de la sequía de enero también explica parte del problema: tras un periodo prolongado sin lluvias el cultivo sufrió estrés hídrico que alteró su ciclo y provocó retención foliar, por lo que la maduración y la entrega de la planta están siendo más lentas de lo habitual.
Datos de las bolsas y alcance nacional
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierten que la región núcleo —sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba— arrastra un retraso aproximado de 30 puntos porcentuales respecto del ritmo típico de cosecha. A nivel nacional, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires reporta avances bajos en soja (poco más del 6% del área apta), demoras en maíz y un progreso del girasol cercano al 90% pero también con zonas afectadas por excedentes hídricos.
Para este ciclo la proyección de producción se sitúa cerca de 48 millones de toneladas, por debajo de las 49,5 millones del año anterior. La superficie implantada también cayó, de 17,7 millones de hectáreas a alrededor de 16,2 millones. El complejo sojero sigue siendo clave para las divisas: se estima que aportará alrededor de US$16.500 millones entre abril y diciembre.
Situación por regiones
En localidades como Carlos Tejedor el acumulado de abril ya supera los 200 mm —cerca de 234 mm—, lo que equivale a varias veces el promedio histórico para el mes y prácticamente impidió el inicio de la cosecha en muchos lotes. En Venado Tuerto, autoridades rurales indican que aún queda por levantar alrededor del 30% del maíz temprano y que la soja de primera siembra avanza entre un 40% y 45%, aunque gran parte del trabajo se realiza con grano seco pero planta todavía verde.
En Pergamino y otras áreas la situación es similar: días con humedad relativa muy alta, lloviznas y lluvias intermitentes han postergado la recolección. Allí conservan sin cosechar la mayor parte de la soja de primera y la totalidad de las de segunda siembra en algunos sectores.
Pronóstico y perspectivas
Los meteorólogos no esperan un cambio brusco a muy corto plazo. Las previsiones indican una semana con inestabilidad, neblinas y lloviznas intermitentes; podría haber una mejora pasajera a mitad de semana, pero la expectativa de condiciones más secas aparece hacia el próximo domingo con el ingreso de un frente frío que, de concretarse, daría una ventana de trabajo más amplia.
Desde la BCR señalan que, pese a algunas lluvias recientes, la situación es menos crítica en la región núcleo que en otras áreas del país donde el panorama es más complejo. Aun así, el patrón húmedo podría prolongarse durante abril y la normalización más clara del estado de los suelos probablemente espere hasta mayo.
Impactos económicos y recomendaciones
- Retrasos en la cosecha pueden generar cuellos de botella logísticos y presión sobre la capacidad de secado y almacenaje, con implicancias en la comercialización y en los precios.
- La humedad sostenida aumenta el riesgo de deterioro por hongos y pérdida de calidad; los productores deben priorizar el seguimiento del estado sanitario y de la humedad del grano.
- Cuando se presenten ventanas de trabajo, conviene coordinar la entrada de equipos para evitar compactación de suelos y daños mecánicos que reduzcan la productividad en campañas sucesivas.
En resumen, las lluvias acumuladas y la humedad persistente están retrasando la cosecha en las principales zonas productoras del país y elevan la preocupación por la calidad y las pérdidas potenciales. El alivio dependerá de una secuencia de días secos que, de momento, se percibe a corto plazo sólo como una posibilidad.





