¿Cuál es el laboratorio que “le soltó la mano” al productor de Ayacucho? 60 animales muertos y un caso que sacude al sector ganadero

Un productor denunció pérdidas significativas en su rodeo tras una vacunación reciente. El caso genera preocupación por el origen del producto utilizado.

La muerte de más de 60 animales en un establecimiento ganadero de Ayacucho encendió una señal de alerta en todo el sector, en un contexto donde la sanidad animal es un pilar central de la producción. El caso no solo plantea dudas sobre la eficacia de una vacuna de uso extendido, sino que también deja al descubierto la vulnerabilidad del productor frente a eventos sanitarios de alto impacto.

Según pudo saber Palabra de Campo, el episodio ocurrió tras el destete de unos 1.200 terneros, machos y hembras, provenientes de campos propios y alquilados. Los animales fueron concentrados en corrales bajo un esquema de alimentación con silo y manejo sanitario habitual, pero en pocos días comenzó a aparecer un cuadro respiratorio severo que derivó en una mortandad significativa.

Tenemos más de 60 animales muertos y más de 300 afectados por neumonía”, relató el productor Marcelo Beltrán en una entrevista con Canal Rural.

Beltrán trabaja en el partido de Ayacucho, en una zona tradicionalmente ganadera, donde desarrolla un sistema de ciclo completo. El manejo sanitario aplicado no difería de campañas anteriores, lo que profundiza la incertidumbre sobre lo ocurrido.

Esto lo hacemos todos los años, con asesoramiento veterinario. La primera dosis se da 35 días antes del destete y la segunda en el momento del destete”, explicó.

Ante la gravedad del cuadro, el productor convocó a su veterinario de confianza y a un equipo técnico del INTA Balcarce, que intervino rápidamente para analizar la situación. Las primeras conclusiones fueron claras.

El diagnóstico inmediato fue neumonía, con los pulmones totalmente destruidos”, aseguró.

El productor también descartó otras hipótesis, como problemas vinculados a la alimentación o al uso de silo, que en otros casos pueden generar cuadros similares. “El sistema de silo lo uso hace muchos años y nunca tuve problemas, esto no viene por ese lado”, afirmó.

Un laboratorio de peso bajo sospecha

Según pudo saber este medio, la vacuna aplicada corresponde a CDV, un laboratorio de origen nacional con oficinas en Pilar, provincia de Buenos Aires, y una fuerte presencia en el mercado veterinario argentino. Se trata de una compañía con una cartera consolidada de productos sanitarios, ampliamente utilizados contra enfermedades clave como fiebre aftosa, carbunclo, clostridiales y diarrea neonatal, entre otras.

PUEDE INTERESARTE  Capacitación virtual sobre “Bienestar Animal”

Este posicionamiento lo convierte en uno de los actores más relevantes del sistema sanitario ganadero, con fuerte inserción tanto en el mercado local como en exportaciones. Por eso, cualquier episodio vinculado a sus productos adquiere rápidamente dimensión sectorial.

Aun sin resultados definitivos, el productor dejó en claro su posición sobre lo ocurrido “Estoy totalmente convencido de que la vacuna no funcionó”, sostuvo.

Sin intervención oficial y con avance técnico

A diferencia de otros eventos sanitarios, según pudo saber Palabra de Campo, el Senasa no se encuentra interviniendo en este caso. La investigación avanza, por ahora, en el ámbito técnico privado, con análisis en curso que buscan determinar el origen del problema.

El productor confirmó que conserva dosis del mismo lote utilizado, lo que permitirá realizar peritajes más precisos en las próximas etapas.

Tenemos vacunas guardadas y vamos a avanzar por la vía legal”, explicó.

“Nunca nadie me llamó”

Más allá del aspecto técnico, el caso expone una fuerte crítica hacia la respuesta del laboratorio involucrado, o la ausencia de ella. En ese punto, el testimonio del productor aporta una dimensión humana que amplifica el impacto del episodio.

El laboratorio me soltó la mano. Nunca nadie me llamó para preguntarme qué pasó”, afirmó.

Beltrán remarcó que esperaba al menos un acompañamiento básico frente a la situación, más allá de cualquier discusión económica.

Uno espera del otro lado alguien humano que te diga ‘quedate tranquilo, no te vamos a dejar solo’”, expresó.

Desde Palabra de Campo se realizaron consultas a fuentes cercanas a la compañía, quienes confirmaron lo ocurrido en Ayacucho y advirtieron que el caso se encuentra bajo evaluación del área legal, mientras avanzan las investigaciones del equipo técnico. Por ahora, no hubo comunicación oficial ni explicaciones públicas.

Un año perdido y un golpe que trasciende lo productivo

El impacto económico es directo y contundente, en un contexto que ya venía complicado por factores climáticos. La pérdida de animales, sumada a la cantidad de ejemplares afectados, compromete de lleno el resultado del ciclo productivo.

PUEDE INTERESARTE  Un aplauso para el asador: Braford pone la carne en el centro de la escena

Yo este año voy a trabajar y no voy a ganar. Somos varias familias que vivimos de esto y es devastador”, señaló.

El productor también hizo referencia al arraigo familiar en la actividad, lo que agrega una carga emocional al episodio.

Somos cuatro generaciones en el campo y esto te golpea muy fuerte”, dijo.

Un caso que puede marcar un antes y un después

En los próximos días se esperan los resultados finales de los análisis realizados por INTA, que podrían aportar claridad sobre el origen del problema. Ese informe será clave tanto para determinar responsabilidades como para definir los pasos legales que seguirá el productor.

Mientras tanto, el caso ya genera repercusiones en el sector, donde crece la preocupación por la confiabilidad de los insumos sanitarios y la capacidad de respuesta ante situaciones críticas.

El episodio en Ayacucho deja una advertencia difícil de ignorar: cuando falla —o se sospecha que falla— una herramienta sanitaria clave, el impacto no queda en un solo campo. Se extiende a todo el sistema productivo, donde la confianza es tan importante como la tecnología.

spot_img
MAS NOTICIAS
spot_img
spot_img

Most Popular