El mandatario, que lució un sombrero claro tipo Panamá, elevó la voz y en tono distendido cerró su intervención en un hospital bahiano.
“Les dejo un beso en el corazón a cada bahiana, a cada bahiano, y que, por el amor de Dios, Ancelotti gane el próximo juego”, afirmó Lula durante un discurso pronunciado en el estado de Bahía, en la región nordeste del país.
En tanto, Ancelotti concedió descanso este miércoles a sus dirigidos, que permanecen concentrados en Morristown, Nueva Jersey, a la espera del duelo del domingo 5 frente a Noruega, que superó por 2-1 a Costa de Marfil.
Lula reconoció su satisfacción por el desempeño de Brasil en el Mundial 2026, a cuyos octavos de final avanzó con un agónico triunfo por 2-1 contra Japón.
Otro dilema para Ancelotti es quién ingresará en reemplazo del mediocampista Lucas Paquetá, lesionado durante el partido contra Japón y cuya recuperación precisará semanas, según reportes.
Según el diario deportivo Lance, el entrenador italiano diseña una estrategia para frenar al delantero Erling Haaland, pieza clave de Noruega.
La selección brasileña, que busca su sexto título (el primero desde Corea-Japón 2002), retomará las prácticas mañana en el Centro de Entrenamientos Columbia Park. (ANSA).


