El concierto de anoche, de dos horas de duración, fue un espectáculo de pura energía que transportó al público de 10.000 personas reunido en Villa Manin, en Codroipo (Udine), a otra época gracias a éxitos atemporales que redefinieron el lenguaje del pop y el rock, influyendo en generaciones de artistas y conquistando a millones de seguidores en todo el mundo.
Y mientras de fondo se proyectan vídeos de tiras cómicas, coreografías y platillos voladores —haciendo olvidar por un instante la modernidad y la inteligencia artificial—, el escenario se convierte en una celebración de la década de 1980.
Con una trayectoria que abarca más de cuatro décadas y millones de discos vendidos en todo el mundo, la banda —integrada por sus miembros originales Simon Le Bon (voz), John Taylor (bajo), Nick Rhodes (teclados) y Roger Taylor (batería)— sigue siendo un referente indiscutible en el panorama internacional.
“Me llamo Le Bon, Simon Le Bon”, bromeó el líder de la banda al presentar al grupo, verdaderos iconos de la música y el estilo. No bajaron el ritmo y fueron desgranando un éxito tras otro a lo largo de una trayectoria de más de 40 años: “Notorious”, “The Reflex”, “Come Undone”, “Psycho Killer” y “Super Lonely Freak”.
La nueva canción, “Free to Love”, fue un estallido de arcoíris y unicornios que se proyectaron en las pantallas.
“Free to love” es también el lema que luce la camiseta que Le Bon eligió llevar puesta mientras cantó la balada “Save a Prayer”, con el público uniéndose al estribillo.
Sin embargo, el momento culminante del espectáculo llegó con “Ordinary World”, una canción que Duran Duran dedicó a todos aquellos que “luchan por la paz en sus países”.
A continuación, el sonido regresó al “dance-pop” (con un toque psicodélico) para “White Lines”, seguida de “Planet Earth” y “Reach Up for the Sunrise”.
Un atuendo de marinero acompañó a “The Chauffeur”. Duran Duran desplegó toda su energía durante el espectáculo sin pausa alguna, animando al público: esos seguidores que, por aquel entonces, los veían por televisión desde el otro lado del Canal y que tal vez soñaban con casarse con Simon Le Bon.
Se mostraron agradecidos con Italia, un sentimiento que reiteraron al despedirse: “Gracias, Italia. Siempre”.
La única fecha en Friuli-Venecia Julia fue promovida por la Región Fvg e incluida en “GoToPordenone&Friends”, el programa preparatorio para la etapa de Pordenone como Capital Italiana de la Cultura en 2027.
El concierto se organizó en colaboración con VignaPr, Fvg Music Live y Erpac Fvg. Las tres fechas italianas —celebradas en Villa Manin, el Palacio Real de Caserta y la Arena de Verona— fueron producidas por D’Alessandro e Galli. (ANSA).



