Experto del agro alerta que nadie puede salvarse solo ante el millonario negocio de insumos

Distribución de insumos agrícolas en Argentina: márgenes acotados y urgencia por cambios estructurales

El sistema de comercialización de insumos agropecuarios en Argentina moviliza alrededor de 15.000 millones de dólares al año y está integrado por unas 3.300 agronomías que operan diariamente. Ese entramado enfrenta hoy una combinación de márgenes reducidos, aumento de costos y presiones macroeconómicas que complican la sustentabilidad del negocio, según expuso Luis Mogni, consultor de Somera SAS y fundador del Congreso de Distribuidores del Agro (CDA), en la apertura de la cuarta edición del encuentro celebrado en el Golden Center de Buenos Aires.

Factores que erosionan la rentabilidad

Entre las principales dificultades, Mogni señaló la incidencia del tipo de cambio, la carga impositiva y la suba de costos operativos. Las agronomías muestran márgenes comerciales brutos que rondan entre el 8% y el 10% sobre ventas, pero esos porcentajes se reducen de forma notable una vez descontados impuestos provinciales como Ingresos Brutos y tasas municipales, además de los costos logísticos y financieros.

Otro punto destacado es que muchos servicios que brindan los distribuidores —almacenaje, financiamiento, seguros y logística hasta el lote— no siempre reciben una compensación directa por parte del productor, lo que presiona aún más la estructura comercial.

Efectos del contexto internacional y local

La combinación de factores globales y domésticos impacta en la estructura de costos: la escalada de precios de la energía y la cadena logística internacional, influida por conflictos como la guerra en Oriente Medio, encarece insumos clave. Mogni citó subas relevantes en fertilizantes (más del 40%), que repercuten de manera directa en cultivos como trigo y maíz. Con costos crecientes y precios agrícolas que no siempre acompañan, los puntos de equilibrio se elevan y podría reducirse la superficie sembrada en algunos casos.

Riesgos financieros y de stock

La presión por sostener volúmenes de venta empuja a algunas agronomías a asumir mayores riesgos financieros y mantener niveles de stock elevados. Ese equilibrio entre volumen y rentabilidad se vuelve más delicado en un escenario con márgenes ajustados y márgenes operativos reducidos por la carga impositiva.

Estrategias comerciales y fiscales en auge

Ante este panorama, empiezan a implantarse alternativas para mejorar la eficiencia fiscal y comercial. Entre las propuestas mencionadas en el congreso figuran la facturación directa por parte de proveedores al productor y esquemas de “facturación por cuenta y orden”, que trasladan la tributación sobre la comisión en lugar del total facturado, lo que puede reducir el impacto de Ingresos Brutos. Estos mecanismos buscan preservar cada punto de margen disponible en un negocio donde la rentabilidad es limitada.

Transformación del modelo de negocio

Mogni planteó que la agronomía tiende a convertirse en un proveedor de servicios más que en un simple vendedor de insumos. Ese cambio requiere, además de nuevas ofertas comerciales, redefinir cómo se compensan los servicios prestados: si los absorbente las empresas proveedoras, los productores o si se distribuyen los costos entre varios eslabones de la cadena.

Infraestructura y competitividad

El consultor advirtió también sobre deudas estructurales de largo plazo, especialmente en infraestructura logística. Si Argentina pretende acercarse a volúmenes de producción de alrededor de 200 millones de toneladas, será imprescindible avanzar en puertos, transporte y almacenamiento para mejorar la competitividad.

Coordinación sectorial como salida

El Congreso de Distribuidores convocó a más de 1.000 asistentes y se convirtió en un espacio para discutir estas tensiones y posibles respuestas. Mogni resumió la idea central: frente a un mercado con márgenes reducidos, resulta clave coordinar esfuerzos entre productores, distribuidores, proveedores y gobiernos en sus distintos niveles para identificar soluciones prácticas y priorizar inversiones que mejoren la eficiencia del sistema.

En síntesis, el canal de distribución de insumos agrícolas transita un momento de ajuste donde medidas tributarias, mejoras logísticas y un replanteo del modelo de negocios serán determinantes para su sostenibilidad y para mantener la disponibilidad de insumos que demanda el sector productivo.

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