La Justicia declara la quiebra de SanCor: impacto y perspectivas para la lechería argentina
La Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitadas, con sede en Sunchales, tras el pedido presentado por la propia cooperativa al no poder revertir su situación dentro del concurso preventivo. La resolución fue firmada por el juez Marcelo Gelcich, titular del Juzgado Civil y Comercial de la 4a Nominación de Rafaela.
Estado operativo y causas del colapso
Fuentes del sector describen un deterioro prolongado en la operativa de la empresa: dificultades para conseguir leche cruda, faltas recurrentes de suministro por parte de productores, plantas con limitaciones de energía y problemas para mantener el abastecimiento. En sus mejores momentos, la cooperativa llegó a procesar más de 4 millones de litros diarios; en sus últimos meses de actividad ese volumen se había reducido a alrededor de 300.000 litros.
Los consultados atribuyen la crisis a una combinación de factores: errores administrativos acumulados, decisiones políticas que condicionaron negocios y financiamientos y una pérdida progresiva de competitividad. También se señaló la tensión en la relación con el sindicato Atilra como un elemento que complicó la dinámica interna, aunque las fuentes advierten que no es la única causa de la debacle.
Antecedentes comerciales y financieros
Entre los episodios citados en el análisis del pasado reciente figura un acuerdo financiero impulsado por Venezuela en una etapa anterior que implicó un crédito por unos US$80 millones, que la cooperativa debía devolver con envío de leche en polvo. Según fuentes del sector, parte de ese flujo no fue saldado: la deuda pendiente con aquel contrato alcanza a varios millones de dólares, lo que sumó presión sobre la estructura financiera de SanCor.
Reacción de la industria: sin efecto sistémico anticipado
Aunque la caída de SanCor tiene un fuerte valor simbólico para la lechería argentina, dirigentes y analistas del rubro estiman que no habrá un efecto dominó sobre el conjunto del sector. Señalan que SanCor había perdido relevancia en la compra de leche y en la comercialización de productos, y que el sector reúne más de 600 empresas, con alrededor del 60% de la producción concentrada en unas 20 firmas. Por eso, pese al impacto mediático, la quiebra se considera por el momento un hecho de alcance focalizado.
Confianza de los productores y viabilidad operativa
La pérdida de confianza de los tamberos fue determinante en la dinámica final. En la actividad lechera la continuidad diaria depende del ingreso constante de leche fresca: cuando los productores dejan de entregar materia prima, la operación industrial se vuelve inviable. Esa deserción del suministro aceleró la gravísima situación financiera y operativa que culminó en la quiebra.
Activos, marca y proceso de liquidación
Con la quiebra se abre un proceso de liquidación en el que se evaluará la venta de plantas y otros activos. Las fuentes consultadas mencionaron posibles interesados en complejos como las plantas de Balnearia y Devoto y otras instalaciones en el sur de Córdoba. Además de las instalaciones físicas, la marca SanCor sigue teniendo valor comercial y reconocimiento de mercado, por lo que podría ser uno de los activos más demandados por compradores que quieran mantener presencia comercial.
El proceso concursal previa generó incertidumbre sobre el volumen real de pasivos laborales, previsionales y financieros; la quiebra ordena esa situación y, según analistas, facilitará que aparezcan oferentes que no deban asumir pasivos indeterminados.
Balance histórico y legado
Los actores del sector reconocen que SanCor tuvo un papel relevante en la modernización de la producción láctea argentina, en el desarrollo de infraestructura regional y en políticas de apoyo a la actividad en décadas anteriores. Sin embargo, apuntan que las reiteradas intervenciones públicas y privadas para sostener a la cooperativa no alcanzaron a resolver problemas estructurales acumulados.
Qué esperar en las próximas semanas
A corto plazo, el foco estará en la identificación de compradores potenciales para plantas y marcas y en la liquidación de pasivos. En términos sectoriales, la mayoría de los analistas consultados no prevé un colapso generalizado del mercado lácteo, aunque subrayan que la actividad enfrenta desafíos macroeconómicos y financieros que afectan a varias empresas.
La quiebra de SanCor cierra un capítulo simbólico para la lechería argentina y reconfigura la distribución de activos y marcas en un sector que, si bien fragmentado, sigue siendo estratégico para la economía regional.





