La presión de enfermedades ha redefinido el manejo del cultivo de maíz en Argentina. Más allá de la influencia del clima, el factor sanitario ha cobrado un protagonismo inédito en los últimos ciclos agrícolas. En ese marco, la empresa Supra Semillas —marca de maíz de GDM lanzada este año— será protagonista de un panel técnico en el 33° Congreso de Aapresid, que se desarrollará del 6 al 8 de agosto en el predio ferial de La Rural, en Buenos Aires.
Con una propuesta centrada en integrar conocimientos desde la genética y la agronomía, Supra Semillas convocará a especialistas y productores para analizar dos de los mayores desafíos sanitarios que enfrenta el cultivo: la mancha blancay el Corn Stunt Spiroplasma. Ambos patógenos, cada uno con su particularidad, exigen enfoques distintos y coordinados que cambian la lógica de las decisiones productivas.
El panel, titulado “Mancha blanca y Spiroplasma: mirada desafiante e integral sobre la sanidad en maíz”, tendrá lugar el miércoles 6 de agosto a las 11:15 horas en la Sala Ligier. Lo integrarán Fernando Guerra, gerente de Desarrollo de Supra Semillas; Roberto de Rossi, especialista de la Universidad Católica de Córdoba; y el productor y asesor técnico cordobés Martín Lábaque, con la moderación del periodista agropecuario Diego Peydro.
Desde su lugar como experto en fitopatología, Guerra no duda en afirmar que “lo interesante en estos últimos años fue que las enfermedades que presionaron al maíz fueron biológicamente muy distintas entre sí. Eso obligó a cambiar la forma en que pensamos la sanidad del cultivo”.
Mancha blanca: una enfermedad doble que avanza en el norte cordobés
Uno de los casos más ilustrativos de este cambio de paradigma es la mancha blanca, una patología emergente en la Argentina que sorprendió a los técnicos por su aparición en zonas donde no solía registrarse, como el norte de Córdoba. A diferencia de otras manchas foliares comunes, la mancha blanca involucra simultáneamente un hongo y una bacteria, lo que complica tanto su diagnóstico como su control.
“Hay que distinguirla del lunar blanco, que es muy frecuente en estadios vegetativos y que no tiene un patógeno específico”, explica Guerra. En cambio, la mancha blanca responde a una interacción entre organismos, algo más habitual en áreas tropicales que ahora comienza a observarse con más frecuencia en las regiones subtropicales del maíz argentino.
Esta expansión geográfica, sumada a la escasa familiaridad de los productores con este tipo de infecciones mixtas, plantea un desafío doble. “Es necesario entender su biología y comportamiento en nuestros ambientes. La última campaña dejó lotes muy afectados y eso exige otro tipo de manejo, que incluya estrategias combinadas para hongo y bacteria”, advierte el técnico de Supra Semillas.
A pesar de que la enfermedad no alcanzó niveles epidémicos, sí cumplió un rol crucial: sirvió como un filtro natural para evaluar la tolerancia genética. En palabras de Guerra, “permitió diferenciar materiales más resistentes de aquellos más susceptibles, algo que siempre aporta información para decidir con más precisión”.
Spiroplasma y chicharrita: entre monitoreos y decisiones de riesgo
El otro gran tema sanitario que abordará el panel de Supra Semillas en Aapresid es el Corn Stunt Spiroplasma, enfermedad que provocó fuertes pérdidas en campañas recientes debido a su transmisión por la chicharrita del maíz. A diferencia de la mancha blanca, se trata de una enfermedad que involucra vectores biológicos y hospedantes alternativos, por lo que su evolución depende también del comportamiento invernal de los insectos.
“Hoy estamos promediando el invierno, y no sabemos todavía cómo se comportarán los hospederos ni cómo evolucionará la chicharrita respecto al año pasado”, indica Guerra. Esa incertidumbre obliga a seguir de cerca los informes técnicos que actualizan periódicamente distintas entidades, tanto públicas como privadas.

En este punto, Guerra reconoce que la situación ha mejorado respecto al ciclo anterior: el productor cuenta con más información y más herramientas para decidir, desde monitoreos hasta evaluaciones genéticas. Justamente, una de las variables clave al momento de planificar la siembra es conocer el nivel de tolerancia genética de cada híbrido.
“La oferta genética ha avanzado mucho, y eso permite medir con más claridad cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir en función del ambiente y del momento de siembra”, sostiene Guerra. No obstante, insiste en que ninguna herramienta por sí sola reemplaza el abordaje integral.
“Desde Supra Semillas abogamos por una visión sistémica. Evaluar genética, fecha de siembra, monitoreos y densidad no debe hacerse por separado. Cada decisión impacta sobre otra y el desafío es tomar decisiones asertivas, considerando todos los factores disponibles”, concluye.
Una mirada integral que articula ciencia, campo y experiencia
Lo que se discutirá en el Congreso Aapresid 2025 refleja un escenario más complejo para el maíz argentino. Las enfermedades ya no se presentan de forma aislada ni permiten respuestas únicas. La clave está en anticiparse a los cambios, identificar los signos de alerta, y aplicar tecnologías adaptadas al entorno.
Fernando Guerra, Roberto de Rossi y Martín Lábaque representarán una combinación valiosa de conocimiento científico, agronómico y productivo. Desde la lectura académica de los patógenos hasta las experiencias de campo más recientes, el panel buscará generar herramientas concretas que puedan guiar la próxima campaña.
En tiempos en que las enfermedades exigen lecturas rápidas y acciones coordinadas, la propuesta de Supra Semillas apunta a consolidar un nuevo estándar sanitario: más información, más precisión y más resiliencia en cada decisión.





