Así lo indica el informe cambiario que publica mensualmente el Banco Central. La demanda observada en julio supone un salto importante -de 44%- respecto del mes anterior, cuando la compra neta de billetes verdes había llegado a u$s2.015 millones.
El “efecto aguinaldo”, unido a la percepción de que el tipo de cambio está barato, generaron en julio el efecto esperable: un incremento en la cantidad de dólares demandados por el público. Un total de 1,7 millones de argentinos fueron a los bancos para comprar u$s3.319 millones. Si se le resta las ventas realizadas por particulares, el saldo neto queda en u$s2.916 millones.
¿Qué hicieron los argentinos con esos dólares? La estimación del BCRA es que unos u$s1.000 millones quedaron depositados en el sistema bancario, mientras unos u$s900 millones se usaron para pagar servicios dolarizados y gastos de turismo con tarjeta de crédito. Y el restante monto de u$s1.000 millones fue “al colchón”.
Esto confirma la presunción de un sendero ascendente, porque la demanda en junio había sido mayor a la de mayo, que a su vez había superado a la de abril. Queda la incógnita de si en agosto se quebrará la tendencia, algo que podría ocurrir por una caída en la liquidez disponible en manos de los ahorristas, así como por una suba en la cotización.
En qué se gastaron los dólares
Con la lupa puesta en el rubo de “servicios” de la cuenta corriente, resultó previsiblemente alto el gasto en turismo, dado que se trató del mes en el que se disputó la fase definitoria de Mundial de Fútbol FIFA. Salieron del país u$s1.048 millones sólo por la compra de pasajes y servicios de agencias de viajes.
Además, hay un registro de transferencias de divisas sin fines específicos -lo que popularmente se conoce como “fuga de capitales”- por un monto de u$s546 millones.
Además, este mes hubo pagos de servicios digitales -el llamado “dólar Netflix”- por u$s206 millones, e importaciones de productos comprados en plataformas online -el “dólar Temu”- por u$s108 millones.
Esto implica un aumento de 28% respecto del egreso por viajes y turismo que se había registrado en junio.
El superávit se mantiene
El incremento en la demanda minorista no impidió, sin embargo, que el Gobierno pudiera festejar otro mes con superávit de la cuenta corriente, una rareza para la economía argentina, que se está transformando en la tónica del balance externo.
Como siempre, el informe del BCRA se encarga de aclarar que el 70% de los gastos de turistas argentinos en el exterior, así como los pagos de servicios, son realizados con los propios dólares de los usuarios, desde sus cuentas bancarias, a través de cancelaciones con las tarjetas de crédito. En otras palabras, no es metodológicamente correcto sumar los montos de las compras de billetes y los gastos de turismo.
Es cierto que el saldo de julio fue cuatro veces menor que el de mayo, cuando habían ingresado u$s1.877 millones, pero ese pico seguido por una caída es el típico efecto estacional por la exportación agrícola.
En julio, la diferencia entre los dólares que entraron y los que salieron fue de u$s413 millones. En el acumulado de 12 meses, esto implica un superávit de u$s2.549 millones. Para el gobierno, es el “seguro” contra un eventual ataque contra el peso y es el argumento preferido a la hora del crónico debate sobre el atraso cambiario.
Y, por otra parte, la fortaleza de la producción petrolera, en un mercado global demandante, ayudan a respaldar la previsión oficial de un superávit de la balanza comercial superior a u$s20.000 millones.
Para el segundo semestre, el gobierno confía en que los números seguirán siendo positivos, aunque se ingrese en la “temporada baja” del campo. Por un lado, se está registrando una suba de los precios internacionales de materias primas, con la soja en u$s470 por tonelada en el mercado de Chicago, una inesperada suba respecto de los u$s380 promedio del año pasado.
Un dato que contribuye a esa inquietud es el hecho de que, mientras los ahorristas guardan más dólares, el Banco Central haya achicado a un tercio su compra de divisas. En agosto sumó apenas u$s722 millones, contra los u$s2.162 millones del mes anterior.
Los dólares, entre los bancos y el colchón
Aun con estos números positivos, hay una inquietud creciente en el mercado, asociada a la tendencia dolarizadora del público en la previa de cada fecha electoral. Y la incertidumbre sobre la reelección de Javier Milei podría acelerar ese posicionamiento defensivo, según la previsión de varios analistas.
Para Caputo, que desde su asunción viene intentando la “dolarización endógena” -a la que intenta ayudar con la aprobación de la nueva ley de “presunción de inocencia fiscal”-, esto supone un cambio importante, dado que los dólares que no ingresan al sistema no inciden en la economía, o lo hacen de modo marginal. En cambio, el dinero que queda en el sistema bancario puede ser aplicado a créditos y, también, al fondeo del propio Tesoro a una tasa de interés mucho más barata que la que le pedían los fondos de inversión del exterior.
El hecho que sigue festejando el gobierno es que, si bien no ha cesado el apetito dolarizador de los ahorristas argentinos, se observa una tendencia creciente a abandonar “el colchón” y volver a confiar en los bancos.




