Ajustes precisos y gestión eficiente del cultivo de trigo para maximizar rindes en campañas adversas

Panorama: dos fuerzas en tensión
El cultivo de trigo en Argentina encara la próxima campaña con señales contradictorias. Por un lado, la naturaleza ofrece un punto a favor: después de ciclos de sequía, los perfiles de suelo muestran reservas hídricas mejoradas en las principales zonas productoras. Por otro, la economía impone límites severos: el alza en el precio de insumos, sobre todo fertilizantes como la urea, reduce la relación insumo-producto y obliga a replantear decisiones de manejo para mantener la rentabilidad.

Evento y conclusión clave
En ese marco se realizó la Jornada de Actualización Técnica (JAT) de DONMARIO, un encuentro virtual que reunió a técnicos, asesores CREA y analistas de mercado. La conclusión fue clara y repetida por todos los expositores: en un año de costos altos la variable decisiva no es recortar sistemas, sino optimizar cada recurso. Eficiencia operativa, micromanagement intralote y decisiones basadas en datos son la palanca para achicar la brecha productiva, que hoy ronda el 48% en Argentina.

Qué pesa más: genética vs manejo
Los especialistas presentaron cifras concretas sobre las fuentes de variación de rendimiento: la genética explicaría aproximadamente un 14% de la diferencia de rinde, mientras que el manejo agronómico aportaría cerca del 35%. Es decir, si bien la selección de semillas es crucial, el manejo finito del cultivo —fertilización, fecha de siembra, incorporación de nutrientes y ajuste intralote— tiene mayor capacidad para mejorar resultados económicos.

Fertilización: de receta fija a estrategia de precisión
El aumento del precio de la urea obligó a redefinir la fertilización. Ya no se trata de aplicar “una receta”, sino de diseñar estrategias de precisión que maximicen el retorno por kilogramo de nitrógeno. Los datos de las redes de ensayos de DONMARIO muestran que una fertilización fraccionada —70% en siembra y 30% en macollaje— incrementa rendimientos entre 235 y 400 kg/ha frente a una sola aplicación, y además eleva contenido proteico entre 0,6 y 0,9 puntos. La partición de dosis y el manejo variable intralote aparecen como herramientas clave para sostener productividad y calidad.

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Selección de semilla: la primera decisión crítica
La elección genética es la primera y más estratégica decisión al preparar siembras. DONMARIO presentó variedades diseñadas para cubrir distintos ambientes y ventanas de siembra:
– DM Araucaria: ciclo largo, alta plasticidad para siembras tempranas; permite estirar la ventana hasta junio en ambientes con humedad disponible.
– DM Casuarina: ciclo intermedio, foco en equilibrio entre potencial y sanidad; se destacó por buen comportamiento frente a roya amarilla y roya estriada en años húmedos.
– DM Tipa: ciclo corto, pensada para cerrar ventanas y liberar lotes hacia soja de segunda; aporta mayor eficiencia de uso de recursos en periodos breves y ayuda a optimizar la rotación global.

Nutrición y manejo por ambiente
Los asesores que participaron en la JAT insistieron en ajustar genética y manejo según cada ambiente y fecha de siembra. En el sudeste bonaerense, por ejemplo, la siembra temprana con genética de ciclo largo puede superar en alrededor de 10% en rendimiento a ciclos cortos. También se remarcó un problema emergente: la deficiencia de zinc, ya detectada en cerca del 30% de lotes en ciertas zonas, que requiere diagnóstico y corrección para evitar pérdidas de rendimiento.

Maximizar el nitrógeno disponible
Los asesores CREA destacaron que cada kilo de nitrógeno debe ser aprovechado al máximo. En muchas zonas la incorporación de urea al suelo es práctica generalizada y eficiente; según datos compartidos, “con 100 kg incorporados se obtienen resultados similares a 200 kg aplicados a voleo”. Además, en situaciones específicas la incorporación al suelo puede elevar el rendimiento en más de 600 kg/ha comparado con la aplicación al voleo, una diferencia que puede decidir la rentabilidad del lote. Frente al aumento de costos (estimado en 28–30% más que campañas previas en algunos sectores), estas diferencias operativas son críticas.

Rentabilidad y estrategia de inversión
El análisis macroeconómico de la jornada puso en perspectiva riesgos globales —conflictos internacionales que afectan fletes y combustibles— pero también oportunidades locales. Según modelos presentados, un planteo combinado de trigo y soja de segunda puede arrojar una rentabilidad cercana al 11%. La recomendación fue clara: no reducir inversión indiscriminadamente, sino invertir mejor. Protecciones de precio (coberturas) y priorizar inversiones que incrementen productividad son respuestas más eficientes que recortes que limiten rendimiento.

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Innovación, propiedad intelectual y Sembrá Evolución
DONMARIO reforzó su posicionamiento como marca líder en semillas de trigo, atribuyendo ese liderazgo a la inversión constante en mejoramiento genético e I+D. El reconocimiento de la propiedad intelectual fue señalado como motor para sostener ese ciclo virtuoso: garantizar retorno a la inversión en genética incentiva el desarrollo de nuevas variedades. En ese sentido, el programa Sembrá Evolución aparece como plataforma clave para comercializar nuevas variedades bajo un sistema que reconoce la propiedad intelectual y promueve transparencia, incentivando futuros desarrollos que beneficien al productor.

Resumen de acciones prácticas para la campaña
– Priorizar la elección genética acorde a ambiente y fecha de siembra (ciclos largo/intermedio/corto según objetivos).
– Adoptar fertilización fraccionada (70/30) y manejo variable intralote para optimizar nitrógeno y mejorar proteína y rinde.
– Incorporar fertilizantes cuando la relación costo-beneficio y las condiciones del suelo lo justifiquen; la incorporación suele ser más eficiente que la aplicación a voleo.
– Monitorear deficiencias de micronutrientes (ej. zinc) y corregir a tiempo.
– No recortar por default: orientar el gasto hacia prácticas que aumenten productividad y usar coberturas para proteger precio cuando sea necesario.
– Apoyarse en herramientas de IP y plataformas como Sembrá Evolución para acceder a genética de vanguardia.

Cierre y disponibilidad
La síntesis de la JAT fue contundente: “El trigo no tiene una receta única. El éxito reside en los detalles del manejo y el asesoramiento personalizado intralote”. Para productores y asesores que quieran profundizar, la jornada está disponible on demand en www.trigodonmario.com.ar. En un año donde cada decisión cuenta, la combinación de genética adecuada, manejo preciso y estrategia económica puede marcar la diferencia entre una campaña neutra y una campaña rentable.

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