La noticia de la eliminación temporal de las retenciones hasta el 31 de octubre fue recibida como un alivio inmediato para el campo argentino. El Gobierno busca acelerar la llegada de dólares y dar oxígeno a los productores, aunque el anuncio se presenta como un gesto de corto plazo más que como una política estructural. En este escenario, Patricio Munilla, gerente de marca en DONMARIO, conversó con Palabra de Campo sobre los desafíos que enfrenta la soja argentina y la necesidad de una hoja de ruta estable que permita invertir en tecnología y ampliar la frontera productiva.
“La salida de las retenciones es algo importante, pero uno espera que no sean parches temporales sino medidas que realmente permitan proyectar con previsibilidad”, sostuvo Munilla. Para el ejecutivo, el impacto de este tipo de decisiones no se mide solo en la campaña en curso, sino en la posibilidad de generar un círculo virtuoso que aliente a los productores a apostar por mayor productividad. “Cuanto uno mejora el resultado económico puede tomar decisiones con otra mirada. La previsibilidad es la clave para que se concrete un cambio real”, subrayó.
La brecha de rendimientos: un problema estructural
Uno de los puntos que más preocupa a DONMARIO es la brecha que separa a la Argentina de sus principales competidores. Según Munilla, los rindes promedio de Brasil y Estados Unidos se ubican medio tonelada por encima de los argentinos. “Son más de 500 kilos por hectárea de diferencia, lo que representa un impacto enorme en el PBI del país”, explicó.
Las causas son múltiples. A la disponibilidad de agua y nutrientes se suma la elección de genotipos con alto potencial de rendimiento y la incorporación de las últimas biotecnologías. Sin embargo, el contexto económico lleva a muchos productores a elegir estrategias conservadoras. “Frente a márgenes pequeños y a la incertidumbre, los productores reducen la inversión en fertilizantes, análisis de suelo o tratamientos profesionales de semillas. Eso repercute directamente en la productividad media del país”, señaló.
El área de desarrollo de DONMARIO estima que la brecha entre los rindes actuales y el potencial de las variedades disponibles en el mercado supera el 35% en promedio. “El productor argentino quiere apuntar al máximo rendimiento, pero cuando hace números y ve los costos, prefiere defenderse con menores riesgos. Es una decisión comprensible, pero que limita nuestro crecimiento”, explicó Munilla.
Innovaciones que llegan al mercado
En este contexto, DONMARIO busca ser un aliado clave. La empresa presentó este año seis nuevas variedades de sojacon potencial de rendimiento superior, incorporando tecnologías como Enlist y Conkesta. “Hasta el año pasado contábamos con esas biotecnologías, pero nos faltaba el chasis genético que pedía el productor. Hoy logramos sumarlo y eso representa un salto productivo”, afirmó Munilla.
La estrategia de comunicación comenzó en Expoagro y continuó a lo largo de la campaña, con gran parte de las variedades ya vendidas antes de iniciar la siembra. “Estamos muy contentos con la respuesta del productor y con los resultados preliminares que muestran estas semillas. Son herramientas que combinan genética de punta y biotecnología probada”, añadió.
Agua en los suelos y decisiones de campaña
El panorama climático ofrece un respiro tras años de incertidumbre. La humedad acumulada en los perfiles entusiasma de cara a la campaña de gruesa. “El agua es un factor fundamental. En la zona núcleo, los grupos cuatro medio seguirán dominando porque ofrecen estabilidad y rendimiento. Pero este año veremos productores que se animen a sembrar grupos más cortos, como un 3.8, en busca de altos potenciales”, señaló Munilla.
No obstante, el maíz podría disputar hectáreas a la soja. “El productor necesita cumplir con las rotaciones y seguramente el maíz recupere espacio tras el retroceso que tuvo por la chicharrita. La soja puede perder algo de superficie, pero seguirá por encima de las 16 millones de hectáreas, un número que mantiene su importancia como fuente de divisas y como motor de la economía”, evaluó.
El desafío de la previsibilidad y las inversiones
Más allá de la campaña inmediata, Munilla puso el foco en el mediano plazo. “Argentina podría sembrar 18, 19 o incluso 20 millones de hectáreas de soja sin necesidad de desmontar bosques. Hay áreas improductivas que podrían transformarse en productivas, como ocurre en Brasil. Pero eso requiere inversiones muy grandes que solo se repagan en cinco o siete años, y sin previsibilidad es imposible encararlas”, remarcó.
El gerente de DONMARIO cuestionó la idea de que Brasil crece a costa de deforestar el Amazonas. “Eso es un mito. Lo que hacen es explorar nuevas áreas y transformarlas en tierras productivas gracias a un negocio rentable y a reglas claras. En Argentina no ocurre porque vivimos de decisiones cortoplacistas”, indicó.
Munilla insistió en que un alivio temporal en las retenciones no genera un cambio cultural en la forma de producir. “Hace falta confianza y estabilidad para que la rueda empiece a girar. Si las reglas son claras, esa rueda no solo se mueve, sino que se acelera”, afirmó.
Una mirada hacia adelante
Para el ejecutivo, el país está transitando un momento de transición. “Estamos empezando a transformarnos en un país serio. Puede llevar dos o tres años, pero recibimos noticias que antes no teníamos y eso genera expectativas. Ojalá sea para adelante y para bien”, reflexionó.
El desafío, agregó, compromete a toda la cadena agroindustrial. “Nos desafía a los semilleros a explorar nuevas alternativas genéticas y biotecnológicas, a las empresas de fertilizantes a desarrollar productos para suelos hoy improductivos, y a la industria química a innovar. Cuando se favorece que la rueda gire, todos los actores la empujamos y cada vez gira más rápido”, concluyó.
Con un escenario de mayor humedad en los suelos y con variedades más competitivas, la soja argentina enfrenta una campaña cargada de expectativas. Pero la advertencia de Munilla resuena como un mensaje de fondo: sin previsibilidad no habrá inversiones que permitan dar el salto productivo que el país necesita.




