Enrique Erize: “La baja temporal de retenciones obliga a vender, pero el mercado de soja tiene revancha en Chicago”

El titular de Novitas analizó la medida oficial, la reacción de los productores y el impacto internacional, con un mensaje claro: el mercado suma cero.

La decisión del Gobierno de eliminar transitoriamente las retenciones a granos y carnes hasta el 31 de octubre abrió un nuevo capítulo en el vínculo entre el Estado y el sector agropecuario. Para Enrique Erize, titular de la consultora Novitas, se trata de una medida improvisada, pero efectiva en el corto plazo.

“Nadie puede tomar mal una baja de retenciones, aunque sea temporaria”, aseguró en diálogo con Palabra de Campo. Según explicó, la medida surgió tras una semana de extrema tensión financiera, con el dólar en alza, reservas en caída y un clima político convulsionado. “El Gobierno tuvo que reaccionar con urgencia, como ya lo hizo en otras oportunidades, para frenar la corrida y recuperar algo de confianza”, apuntó.

El objetivo, de acuerdo con su análisis, es anticipar dólares. “Los 7.000 millones de dólares van a ingresar antes del 30 de octubre, porque ningún exportador va a dejar pasar la oportunidad de comprar ahora sin retenciones. Esa plata llegará rápido y ayudará a estabilizar tanto el mercado cambiario como el financiero”, afirmó.

Productores entre la urgencia y la cautela

El consultor reconoció que la noticia fue bien recibida en el campo. “La mayoría de los productores con los que hablé están dispuestos a vender y yo les aconsejo que lo hagan. La medida fue un disparador inmediato”, contó.

Sin embargo, también advirtió que persisten las dudas sobre lo que pueda ocurrir después de octubre. “Algunos productores piensan que el dólar va a subir más tras las elecciones y prefieren retener. Es un razonamiento lógico, pero hoy el mercado paga entre un 10% y un 12% más que la semana pasada. Eso hay que aprovecharlo”, explicó.

Para Erize, el tipo de cambio es una de las claves del momento. “Cuando el Gobierno dice que no hay atraso cambiario, yo no lo comparto. Si tenés un déficit turístico de 11.500 millones de dólares es porque el dólar está barato. La gente viaja porque conviene, y eso es prueba clara de atraso”, señaló.

Quién retiene realmente la soja

Uno de los puntos centrales de su análisis estuvo en el debate sobre la soja disponible. “Quedan 30 millones de toneladas de soja sin vender: 10 millones de la campaña pasada y 21 millones de la actual. Pero es falso que los grandes productores estén reteniendo”, enfatizó.

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Según el especialista, muchos de los grandes jugadores ya se desprendieron de su producción y se cubrieron en el mercado de futuros de Chicago, siguiendo la estrategia que recomienda Novitas. “Los que no venden son los dueños de los campos. El 70% de la superficie agrícola argentina es trabajada por inquilinos, y si el propietario no fija el alquiler, el arrendatario no puede vender”, explicó.

El razonamiento es sencillo: “Hace dos años, alquilar un campo en 20 quintales de soja por hectárea equivalía a 500 dólares. Hoy son apenas 380. El propietario se resiste a fijar a ese precio y prefiere esperar. Por eso, el problema no es la retención de los grandes productores, sino la tensión en el mercado de alquileres rurales”.

Estados Unidos y el frente externo

Más allá de lo estrictamente comercial, Erize puso la lupa en el contexto internacional. Para él, la frase del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Besant, fue determinante. “Dijo que todas las opciones están sobre la mesa para que a Milei le vaya bien. Eso implica desde swaps de divisas hasta compra directa de deuda soberana”, detalló.

El impacto de una operación de ese tipo sería enorme. “Si Estados Unidos comprara 30.000 millones de dólares de deuda argentina, despejaría vencimientos y garantizaría estabilidad cambiaria. No requiere aval del Congreso porque se trata de operaciones de mercado”, explicó.

El consultor recordó que este vínculo ya había sido anticipado meses atrás. “En abril, Besant visitó Argentina y señaló que Trump quería ayudar. Ahora llegó el momento de hacerlo. El trasfondo es político y económico a la vez”, analizó.

Gobernadores, elecciones y gobernabilidad

Erize también subrayó que el futuro inmediato estará marcado por la política interna. Según su mirada, el revés en Buenos Aires encendió alertas en el oficialismo, pero existe margen para una recuperación en octubre. “Mucha gente no fue a votar, incluso votantes de Milei que estaban enojados. Si se recompone el humor, puede mejorar su performance”, explicó.

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La relación con las provincias aparece como un punto decisivo. “En Córdoba, donde Milei había sacado 75% de los votos, hoy la gente está golpeada y preocupada. Nadie lo dice, pero la situación cambió. Si el Gobierno logra que la suba del dólar no se traslade a los precios de septiembre, podrá mostrar un resultado electoral más digno”, advirtió.

Chicago, China y el mercado suma cero

De cara al escenario internacional, Erize fue categórico: la soja en Chicago tiene fundamentos alcistas. “Recomiendo vender acá y cubrirse con un call en Chicago. Los stocks en Estados Unidos están ajustados, el área de soja cayó y la relación precio con el maíz indica que habrá incentivos para que la oleaginosa recupere superficie. Todo eso mantiene el mercado firme hacia 2026”, afirmó.

El consultor también desmintió la idea de que la ausencia de compras chinas a Estados Unidos debilite el mercado. “El mercado es de suma cero. Si China compra soja en Argentina, dejamos de vender harina y aceite a otros países, y esos clientes terminan recurriendo a Estados Unidos. El flujo se reacomoda, pero el volumen global se mantiene”, explicó paso a paso.

Para Erize, esta dinámica demuestra que la demanda estructural de soja sigue intacta. “China puede alterar flujos comerciales, pero no cambia la necesidad mundial. Mientras el consumo se mantenga, la soja encontrará su equilibrio en precios y destinos”, sostuvo.

Entre la oportunidad y la incertidumbre

El balance de Enrique Erize combina oportunidad y cautela. Por un lado, la baja de retenciones abre un canal inmediato de liquidez y puede aliviar la presión sobre el dólar en un momento crítico. Por otro, persisten las tensiones políticas, las dudas sobre el tipo de cambio y la incertidumbre electoral.

“El Gobierno llegó a este punto por errores propios, técnicos y políticos, y ahora busca ganar tiempo. El desafío es que la inestabilidad cambiaria no se traduzca en más inflación antes de las elecciones”, concluyó.

Con 30 millones de toneladas de soja aún disponibles y un escenario internacional que promete revancha en Chicago, la decisión de vender hoy o esperar se convierte en la encrucijada central para el productor argentino.

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