Tres jóvenes desarrollan app que con una foto y IA facilita diagnóstico sanitario en bovinos

Un grupo de jóvenes ingenieros de Bahía Blanca desarrolló una aplicación móvil que evalúa la condición corporal bovina a partir de una foto, con procesamiento local y sin conexión a internet. El proyecto, nacido como tesis de grado en la Universidad Nacional del Sur (UNS), busca ayudar a pequeños y medianos productores a tomar decisiones técnicas rápidas y objetivas frente a la creciente variabilidad climática y la sequía.

Origen y motivación
Ian Sebalt (22), egresado de Ingeniería en Sistemas de Información de la UNS, junto a sus compañeros Juan Ignacio Rodríguez Mariani (25) y Lucas Bazán (23), diseñaron “Proyecto Agro” partiendo de experiencias personales en el campo. Sebalt creció en Algarrobo en una familia de productores; Rodríguez Mariani es hijo de un productor de Puán. La vivencia directa de la sequía 2023/2024 y la escasez de forraje motivaron la transformación de una tesis académica en una herramienta práctica para el manejo ganadero.

Qué hace la aplicación
La solución permite estimar el índice de condición corporal (ICC) de bovinos —un indicador clave del estado nutricional y reproductivo— tomando una sola imagen del animal. A partir de esa foto, la aplicación clasifica la condición en cuatro rangos dentro de la escala tradicional de 1 a 5, desde delgadez crítica hasta sobrepeso. El objetivo es que cualquier persona con un celular común pueda obtener un diagnóstico rápido, simple y confiable, sin necesidad de conocimientos técnicos ni de la presencia de un veterinario.

Tecnología aplicada y funcionamiento offline
Uno de los desafíos principales fue asegurar que la herramienta funcione en zonas con conectividad limitada. Por eso, todo el procesamiento se realiza en el propio dispositivo móvil. La arquitectura combina dos modelos de inteligencia artificial: el primero, basado en YOLO v8, detecta y recorta automáticamente el bovino dentro de la imagen para optimizar el área de análisis; el segundo modelo, desarrollado por el equipo, analiza la morfología del animal y estima su condición corporal. Al operar íntegramente en el celular, la app evita depender de servidores externos o redes móviles, lo que la hace útil en áreas rurales aisladas.

Precisión y validación
Actualmente, el sistema alcanza alrededor de un 70% de precisión en la clasificación del ICC, un resultado que ya fue validado por especialistas del sector. El equipo reconoce que ese porcentaje es un punto de partida y que la mejora continua —mediante el aumento de la base de imágenes para entrenar los modelos— será clave para elevar la exactitud. El respaldo técnico y la validación institucional han sido apoyos fundamentales para el desarrollo.

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Acompañamiento institucional
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) acompañó el proyecto desde su inicio. Gerónimo de Leo, especialista de la Agencia de Extensión Rural (AER) Bahía Blanca, colaboró en la definición del problema y en la validación técnica. Ese aval aporta rigor científico y genera confianza entre los productores, un factor crucial para la adopción de nuevas tecnologías en el agro. El equipo trabaja además en formalizar el lanzamiento con el respaldo del INTA y en cumplir los procesos legales y de registro necesarios.

Impacto en la gestión ganadera
La posibilidad de estimar la condición corporal con una foto transforma el manejo cotidiano del rodeo: permite detectar animales en riesgo, decidir intervenciones nutricionales o sanitarias, planificar la recría y gestionar la reproducción con mayor información. En situaciones de estrés climático, como sequías prolongadas, contar con mediciones rápidas y repetibles puede evitar pérdidas productivas significativas, sobre todo cuando el acceso a técnicos es limitado.

Democratización del conocimiento
Más allá de la tecnología, “Proyecto Agro” busca reducir una brecha estructural: el acceso a conocimiento técnico para pequeños productores. La app pretende que el productor pueda autoevaluar su rodeo sin depender de personal especializado, lo que democratiza la toma de decisiones y facilita prácticas de manejo más preventivas y basadas en datos. Además, incluir el reconocimiento individual de cada vaca permite registrar la evolución del animal y valorar el efecto de medidas nutricionales o cambios en manejo.

Modelo de distribución y retorno social
Los creadores planean ofrecer la aplicación de forma gratuita y publicarla en tiendas digitales tras completar los trámites con INTA. La decisión de no cobrar responde a una lógica de devolución: los autores reconocen que el desarrollo fue posible gracias al sistema público y buscan devolver valor a otros productores, incluida su propia comunidad. Esta estrategia puede acelerar la adopción y maximizar el impacto social del proyecto.

Limitaciones y próximos pasos
El principal desafío técnico es ampliar y diversificar la base de imágenes usada para entrenar los modelos, con el fin de mejorar la precisión y la robustez frente a distintas razas, tipos de pelaje, ángulos de foto y condiciones lumínicas. Asimismo, el equipo planea seguir validando los resultados con especialistas y extender pruebas en distintos sistemas productivos. Desde la experiencia de campo se tratará de incorporar mejoras de interfaz para facilitar aún más el uso por parte de usuarios con baja familiaridad tecnológica.

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Relevancia en un contexto de cambio climático
En regiones del sudoeste bonaerense y el sur de La Pampa, donde la sequía fue y es un problema recurrente, herramientas como esta permiten adaptar la gestión ganadera a condiciones adversas. Cuando el forraje es escaso, cada decisión cuenta: identificar animales con baja condición corporal y priorizar intervenciones puede marcar la diferencia entre pérdidas parciales o totales del rodeo. En ese sentido, la aplicación no solo es una innovación tecnológica, sino una herramienta de resiliencia productiva.

Valor simbólico y transferencia universitaria
El proyecto ejemplifica la transferencia del conocimiento generado en la universidad pública hacia el sector productivo. Para los desarrolladores —jóvenes con raíces rurales y formación universitaria— el impacto tiene doble sentido: mejora la resiliencia de productores y materializa el aporte social de la educación pública. “Sentimos que dejamos algo más que un proyecto: una herramienta útil para otros productores y para nuestras propias familias”, señala uno de sus creadores.

Conclusión
Proyecto Agro combina inteligencia artificial accesible, operación offline y validación técnica para ofrecer una solución práctica al monitoreo de la condición corporal de bovinos. Con el respaldo del INTA y una propuesta de distribución gratuita, la aplicación promete democratizar el acceso a decisiones técnicas en el campo y convertirse en una herramienta clave para productores afectados por la sequía y la volatilidad climática. La apuesta ahora es ampliar la base de datos, elevar la precisión y alcanzar una adopción masiva que convierta esta innovación local en una práctica habitual en los establecimientos ganaderos.

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