En un giro disruptivo dentro de la comunicación corporativa agropecuaria, Syngenta lanzó “Las otras plagas”, una campaña que propone un cambio de paradigma en la forma en que el campo argentino se cuenta a sí mismo. Con una fuerte apuesta estética y narrativa, la compañía busca romper con los estereotipos tradicionales del sector y visibilizar aquellas amenazas que, aunque no se ven, afectan profundamente la vida de quienes producen.
La campaña está compuesta por tres piezas audiovisuales inspiradas en historias reales de productores argentinos, en las que el foco no está puesto en los rendimientos o en los desafíos técnicos de los cultivos, sino en las emociones humanas que atraviesan a los protagonistas del agro. Se trata de un abordaje íntimo, honesto y profundamente empático, que interpela por igual al mundo rural y urbano.

“Las otras plagas” refleja de forma potente cómo, además de plagas físicas o eventos climáticos como la sequía o la inundación, existen otras dificultades más silenciosas y persistentes: el miedo, la incertidumbre, la falta de optimismo, los obstáculos que paralizan o la soledad que acompaña al productor en su lucha diaria. Estas realidades, muchas veces invisibles, tienen un alto impacto emocional y psicológico, y son parte del escenario cotidiano de la producción de alimentos.
Tres historias, un mensaje: el productor como protagonista humano
Las tres producciones que conforman la campaña se titulan:
“El bicho de la incertidumbre”, centrado en el cultivo de papa
“La inundación de los No”, ambientado en el contexto del maíz
“La sequía de optimismo”, con el girasol como símbolo
Cada título hace alusión a una plaga metafórica, una emoción que atraviesa a los productores más allá de los factores productivos. Estas plagas invisibles —la inseguridad, la frustración o la desmotivación— se presentan como desafíos tan reales como las heladas o los insectos, pero mucho menos abordados en los discursos habituales del sector agropecuario.
Las piezas cuentan con una estética cinematográfica, con imágenes cuidadas, banda sonora emotiva y un lenguaje visual que prioriza la conexión humana y la intimidad del relato. Son historias donde el productor no es un héroe idealizado ni un engranaje productivo, sino una persona real, con dudas, temores, vínculos familiares, comunidad y esperanza.

Este enfoque fue concebido y desarrollado por la agencia creativa Vendaval, fundada por Lucho Sánchez Zinny y Carmelo Maselli, quienes aportaron una visión artística y estratégica para construir una narrativa fresca y emocionalmente poderosa.
“El campo tiene mucho para contar”: una narrativa que busca conectar
Desde la propia Syngenta destacan que la campaña no sólo apunta al productor agropecuario, sino también a la sociedad en su conjunto. El objetivo es tender puentes, humanizar el agro y contar historias que generen identificación más allá de los límites rurales.
“Estamos presentando una campaña con un enfoque totalmente diferente en la comunicación del agro. Dejamos atrás discursos fragmentados para hablar con la misma voz al campo y la ciudad, contar quiénes somos y cómo hacemos lo que hacemos a través de historias reales de los verdaderos protagonistas de nuestra industria: los productores”, afirmó Nicolás Gennaro, director de Marketing de Protección de Cultivos LATAM de Syngenta.
Por su parte, Celina Peper, head de Comunicaciones Corporativas LATAM de la compañía, profundizó en la intención que hay detrás del mensaje:
“Con esta campaña queremos contar historias que conecten desde lo emocional, que humanicen el trabajo del productor y generen identificación e interpelen tanto a quienes forman parte del sector como a la sociedad en general. El campo tiene mucho para contar, y esta campaña trae una nueva narrativa y muestra al agro desde otro lugar: más humano, más cercano, más real; buscando romper con los estereotipos de la comunicación tradicional del sector”.
Este tipo de abordaje se inscribe en una tendencia creciente de comunicación empática, en la que las marcas no solo ofrecen productos o soluciones técnicas, sino que también construyen vínculos emocionales, reflejan valores y cuentan historias con las que los públicos puedan conectarse profundamente.
Un llamado a mirar el agro con otros ojos
“Las otras plagas” invita a pensar al agro desde una perspectiva más integral. No sólo como una actividad económica o una cadena productiva, sino como una experiencia profundamente humana, con alegrías y frustraciones, con trabajo duro y con emociones.

La campaña también rescata la resiliencia y el compromiso del productor con la tierra, su entorno y su comunidad. Porque frente a cada adversidad, cada “plaga” —visible o invisible—, el productor no se detiene, se adapta, aprende y sigue adelante.
En un contexto donde los discursos agropecuarios suelen ser técnicos, productivistas o corporativos, esta propuesta narrativa representa una bocanada de aire fresco, que conecta con lo esencial: las personas, sus emociones y sus historias.





