Arrancó la campaña comercial de soja 2025/26 y los primeros indicadores muestran un arranque más tibio de lo esperado. Entre las causas aparecen las condiciones climáticas en zonas clave, la dinámica del precio en pesos y la estrategia de ventas de los productores. Estos factores marcan la actividad diaria del mercado y ponen en tensión a molinos, exportadores y compradores internacionales cuando se define el ritmo de las primeras operaciones.
En abril las ventas diarias reportadas por productores están por debajo de las 100.000 toneladas, una cifra que contrasta con las cerca de 190.000 toneladas registradas en abril del año pasado y las 170.000 toneladas de abril de 2024. Ese menor flujo de oferta impacta la velocidad de colocación de la cosecha y condiciona las expectativas de la cadena de valor.
Puntos clave para seguir en las próximas semanas:
- Volumen de ventas primarias (productor a mercado) en marzo y abril.
- Posibilidad de compensación por acuerdos cerrados en septiembre de 2025, cuando las retenciones eran nulas.
- Comportamiento de las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) y el uso de licencias de exportación pendientes.
- Ingreso de camiones a puertos del Up River y su relación con la cosecha en campo.
- Margen de exportación del poroto y demanda externa, especialmente desde China.
SOJA 1: LAS VENTAS
La colocación de toneladas por parte del productor se ha ralentizado. Si se consideran marzo y abril juntos —aunque la campaña comercial comienza formalmente en abril—, el volumen total vendido entre precios hechos y fijaciones rondará los 4 millones de toneladas este año. Para ponerlo en contexto, en ese mismo período de 2025 se habían comercializado cerca de 6,9 millones de toneladas y en 2024 alrededor de 5,4 millones.
Un factor que ayuda a explicar parte de este menor ritmo son las operaciones adelantadas que se cerraron en septiembre de 2025, cuando las retenciones eran nulas. Esos acuerdos implican entregas al inicio de la nueva campaña y reducen la necesidad inmediata de los productores de volver a vender.
Otro elemento relevante es la cotización de la soja en pesos: a pesar de la corrección en dólares que registró la oleaginosa al inicio de la cosecha, el contrato mayo cotiza en torno a 315 dólares por tonelada y, medido en moneda local, mantiene un valor más alto —aproximadamente 15% por encima del mismo momento de 2025 y 9% por encima de 2024—, lo que modera la predisposición a vender del productor.
En cuanto a las DJVE con embarque iniciado en abril, las anotaciones están por debajo de 2025. Sin embargo, esa brecha cercana al 10% podría reducirse por el uso en abril de licencias de exportación que no fueron aplicadas en marzo.
SOJA 2: LAS EXPORTACIONES
El registro de harina de soja —el producto central del complejo oleaginoso— muestra 4,1 millones de toneladas anotadas para toda la campaña, por encima de las 3,3 millones registradas a la misma fecha de 2025. Es una señal de que la industria está anticipando una molienda sostenida.
Además, el ingreso de camiones hacia los puertos del Up River refleja una recuperación: los datos parciales que aporta Agroentregas muestran una caída en los ingresos de camiones con maíz y, al mismo tiempo, un aumento de los que traen soja, conforme avanza la cosecha.
Por volumen de embarques, se estima que abril cerrará con más de 2 millones de toneladas, un nivel comparable a los 2,2 millones de abril del año pasado y a los 2,3 millones de 2024. Las diferencias porcentuales son moderadas y, en muchos casos, recuperables con el calendario de embarques.
SOJA 3: LOS MÁRGENES
Los márgenes de exportación del poroto han vuelto a niveles positivos, lo que reactiva operaciones de venta y embarque. Un ejemplo concreto fue la inscripción reciente de exportaciones de poroto por 106.000 toneladas por parte de Syngenta, un movimiento que refleja la mayor apetencia por colocar poroto en mercados externos cuando la ecuación comercial lo permite.
Dado el comportamiento combinado de oferta para la industria y demanda de exportación, la molienda de soja en abril podría ubicarse en torno a los 3,2 millones de toneladas, manteniéndose en cifras similares a las de marzo. Aunque no es previsible repetir los volúmenes excepcionales de 2025, que estuvieron impulsados por medidas puntuales como el llamado “Dólar Soja”, existe margen para que las exportaciones totales alcancen cerca de 5 millones de toneladas durante la campaña 2025/26, frente a los 2,2 millones actualmente anotados.
Los márgenes teóricos de exportación —que habían transitado por un tramo entre negativo y neutro— recuperaron condiciones compatibles con mayores despachos. Además, hay señales de demanda específica: operadores mencionan búsquedas de poroto argentino por parte de compradores chinos para cargas en el trimestre junio-agosto, y la maniobra de Syngenta estaría alineada con esa necesidad.
La incógnita principal es qué sucederá cuando la mayor parte de los productores haya vendido lo indispensable para cerrar su situación financiera. A nivel global, la oferta de soja aparece amplia tras buenas cosechas en Sudamérica, y aún no surgen factores externos de peso que impulsen precios al alza de forma sostenida. El comportamiento mes a mes será determinante para ajustar expectativas.
Qué prestar atención en mayo
- Movimiento de precios en pesos y su impacto en la decisión de venta del productor.
- Utilización de licencias pendientes y ritmo de las DJVE.
- Ingreso de camiones a puertos y evolución de los embarques semanales.
- Indicadores de demanda externa, en particular compras desde China para el segundo trimestre.
- Condiciones climáticas que puedan acelerar o demorar la recolección y la oferta en el mercado.
Conclusión
En resumen, los primeros pasos de la campaña 2025/26 muestran un mercado con actividad moderada: ventas primarias más lentas, exportaciones y molienda con señales de recuperación y márgenes que vuelven a favorecer los despachos. Abril apunta a cerrar con niveles de actividad medios dentro del ciclo, pero las próximas semanas serán clave para trazar la tendencia definitiva de la campaña.





