Aapresid abrió su 34° Congreso en Rosario y pide una articulación público-privada “inteligente” para aprovechar la oportunidad global del agro
La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) dio inicio a su 34° Congreso anual en el Salón Metropolitano de Rosario (Santa Fe), con un mensaje claro sobre oportunidades y riesgos para el campo. Marcelo Torres, titular de la entidad, ubicó a Argentina como potencial gran proveedor de alimentos y energía en un mundo “fragmentado”.
Los desafíos del agro, según Aapresid
Torres criticó que muchas discusiones públicas están ancladas en debates obsoletos que impiden aprovechar nuevas ventanas de mercado para la producción agropecuaria. En su diagnóstico destacó la necesidad de dejar atrás discusiones que ya no aportan soluciones prácticas al productor.
Entre las limitaciones más urgentes mencionó la alta presión fiscal como un freno a la inversión y la competitividad del sector. También alertó sobre el crecimiento de la labranza a nivel global, el cambio climático y la revolución tecnológica como factores que reconfiguran el mapa productivo.
Para Torres, los consumidores exigen cada vez más sustentabilidad y valor agregado, lo que obliga a pensar la producción de forma diferente. Señaló que transformar más toneladas de maíz en carnes o impulsar la bioeconomía son estrategias concretas para capturar mayor rentabilidad.
El dirigente planteó que la falta de rentabilidad no es un problema exclusivo de Argentina, y que la necesidad de escala para ser viable es una tendencia global. También advirtió sobre el exceso de burocracia que complica la inserción internacional y citó ejemplos de regulaciones en Europa como obstáculo adicional.
Qué propone y por qué importa
La propuesta central de Aapresid pasa por una articulación público-privada de calidad que permita diseñar estrategias conjuntas y eficaces para infraestructura y exportaciones. Torres aclaró que no se aspira a un Estado que imponga recetas, sino a alianzas que faciliten decisiones inteligentes y previsibles.
Si se concretan estos acuerdos, Argentina podría aprovechar la demanda global por alimentos y energía con mayor valor agregado y menor volatilidad de ingresos para el productor. En cambio, la permanencia de impuestos elevados y reglamentaciones inciertas reduce la capacidad de innovación y adopción de tecnologías.
La revolución tecnológica y las exigencias ambientales exigen políticas que incentiven la adopción de herramientas digitales y prácticas sustentables en el campo. Los productores reclaman reglas claras, financiamiento y formación para transformar esas demandas en oportunidades reales.
Qué esperar del congreso
El Congreso de Aapresid se extenderá hasta el jueves y reunirá debates sobre bioeconomía, mercados internacionales, políticas públicas y nuevas tecnologías agrícolas. Las conclusiones que surjan influirán en la agenda sectorial y pueden ser tomadas como señales por el mercado y los decisores públicos.
La jornada inicial dejó en claro que el desafío central es coordinar esfuerzos entre el sector público y privado para traducir oportunidades globales en resultados locales. Palabra de Campo seguirá cubriendo el desarrollo del congreso con entrevistas y análisis en profundidad.



