El complejo girasol exportó USD 2.717,6 millones en los primeros ocho meses de 2026, con un crecimiento interanual de 89,6 % que lo ubicó en el quinto lugar del ranking agroexportador argentino. Esta expansión le permitió desplazar por segundo año consecutivo al sector pesquero y quedar a apenas USD 79,2 millones del trigo.
La magnitud del salto no es un dato menor para la agenda económica del país, porque implica más divisas y una reconfiguración de prioridades en la oferta exportable agroindustrial. Entender qué impulsó ese avance es clave para productores, exportadores y formuladores de políticas públicas.
El informe proviene de la Bolsa de Cereales para el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y refleja cambios estructurales en la composición de las ventas externas del campo. Esa fuente muestra que el girasol representa hoy 7,4 % de las exportaciones agroindustriales argentinas.
La explicación del crecimiento está en la cadena de valor: el aceite de girasol en bruto concentró USD 1.270,8 millones y creció 36 % interanual, mientras que las harinas, tortas y pellets sumaron USD 514 millones con una expansión de 53,8 %. Esos productos fueron determinantes para que el complejo escale posiciones en el ranking de divisas.
El componente más sorprendente fue el salto de las semillas de girasol: las exportaciones de semillas alcanzaron USD 1.287,2 millones y registraron un aumento interanual de 1.085,8 %. Esa variación extraordinaria explica buena parte del incremento acumulado del complejo en 2026.
El avance del girasol no fue solo acumulado anual: en agosto las ventas del complejo crecieron 32,6 % frente al mismo mes del año pasado y sumaron USD 297 millones, ubicándolo entre los de mayor crecimiento relativo mensual junto con porcinos y el algodonero. Ese impulso puntual ayudó a consolidar el lugar del girasol en el top five exportador.
El girasol y un salto que se aceleró en agosto
En el acumulado entre enero y agosto, el girasol explicó 7,4 % de los USD 36.779 millones que generó la agroindustria argentina, un total que representó una mejora de 13,1 % respecto de 2025. Esos USD 4.246 millones adicionales reflejan tanto mejoras de precio como cambios en los volúmenes y la estructura de exportaciones.
La comparación con el trigo es particularmente relevante: el cereal acumuló USD 2.796,9 millones entre enero y agosto, con una suba de 31,8 %, por lo que la brecha entre trigo y girasol se redujo a menos de USD 80 millones. El girasol alcanzó el quinto puesto tras sumar más de USD 1.284 millones respecto del mismo período de 2025.
En términos de pesos relativos dentro del complejo agroindustrial, el maíz sostuvo el segundo lugar con USD 6.043,3 millones y una participación del 16,4 %, mientras que carne y cuero vacuno sumaron USD 3.561,2 millones con un crecimiento del 38 %. Esa geografía de divisas muestra la concentración en unos pocos complejos y la emergencia de otros.
El nuevo mapa de los dólares del agro
La soja mantiene su liderazgo amplio aunque con una leve caída interanual: el complejo acumuló USD 12.424,8 millones y concentró el 33,8 % de las exportaciones agroindustriales en el período. Su peso sigue siendo decisivo para la balanza comercial y la liquidez del sector.
Más allá de los grandes jugadores, las economías regionales mostraron desempeños llamativos: porcinos creció 104 %, el algodonero 86 %, legumbres 61 % y apícola 59 % entre enero y agosto. Si bien son rubros con menor participación en el total, su dinamismo amplificó el crecimiento agregado de las ventas externas del agro.
En agosto la agroindustria argentina exportó USD 4.803 millones, lo que implicó USD 85 millones más que en el mismo mes de 2025, y el escenario cambiario mostró estabilidad respecto de julio. El Tipo de Cambio Real Multilateral se mantuvo aproximadamente 3 % por debajo del promedio de 2025, un factor que afecta la competitividad externa.
Para productores y empresas, el fenómeno del girasol plantea oportunidades comerciales y desafíos logísticos y de industrialización para sostener la demanda de semillas y aceite. Desde la política pública, el foco debería estar en facilitar exportaciones, infraestructura y cadenas de valor que maximicen la generación de divisas de manera sostenible.



