El interés de Argentina por el sudeste asiático dejó de ser una proyección y se convirtió en acción concreta. La apertura de una consejería agrícola en Hanói marcó un cambio de estrategia: en lugar de mantener ese puesto en Moscú, el gobierno decidió reubicar recursos para atender de forma más directa a mercados con crecimiento fuerte y demandas específicas en alimentos y bioproductos. La medida responde a un contexto global en el que aumentan las barreras no arancelarias, crece la competencia por cadenas de valor y los países asiáticos se consolidan como importadores clave.
La decisión, comunicada oficialmente meses después de sus pasos iniciales en Vietnam, busca fortalecer la presencia comercial y sanitaria de la agroindustria argentina en una región que exige interlocutores especializados en terreno. En la práctica, esto implica dedicar equipos a negociaciones técnicas sobre fitosanidad, acuerdos sanitarios y la apertura de nuevas líneas de exportación.
La relevancia de la agregaduría en Vietnam
En el marco del VIII Congreso Argentino de Girasol, celebrado en Mar del Plata, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejeda, insistió en que la apertura de la oficina en Hanói responde a una prioridad estratégica. El sudeste asiático —con economías como Vietnam e Indonesia— está mostrando una demanda creciente de productos agrícolas y agroindustriales, y a la vez aplica medidas regulatorias que requieren diálogo directo y capacidad técnica local.
Desde la subsecretaría coinciden en que Argentina posee ventajas productivas que la hacen competitiva en esos mercados, pero también subrayan que la inserción depende de vencer barreras sanitarias y adaptar recursos para negociar reglas comerciales cada vez más bilaterales y selectivas.
Seis agregadurías, criterio más estratégico
El gobierno mantiene por ahora un plantel reducido de agregados agrícolas: seis oficinas en el exterior. La intención oficial es que la nómina sea elegida siguiendo criterios sistémicos, priorizando destinos con impacto comercial y necesidad de trabajo sanitario. La lista actual de agregados y sus destinos es la siguiente:
- Javier Doufourquet — Brasil
- Hernán Viola — China
- Mariano Beherán — India
- Gastón Funes — Unión Europea
- Cecilia Marincioni — Estados Unidos
- Alonso Ferrando — Vietnam
El objetivo declarado es consolidar la imagen de Argentina como proveedor confiable, con productividad eficiente y reglas claras, y avanzar luego en una institucionalización del servicio para permitir una eventual expansión ordenada de la red.
India y el momento del girasol argentino
El Congreso de Girasol contó además con la presencia del embajador de India en Buenos Aires, un indicio de la creciente vinculación bilateral. India es el mayor importador mundial de aceites vegetales y en 2023 fue uno de los principales destinos de la oferta argentina, no sólo en girasol sino también en aceites derivados de soja. Esa relación de largo plazo ha contribuido al fuerte aumento en producción, molienda y exportaciones que muestran los números del complejo.
En ese contexto, las autoridades argentinas trabajan para ampliar y diversificar mercados: además de mantener el flujo hacia India, hay agendas para abrir espacios en carnes, lácteos, legumbres, cítricos y otros productos con potencial en la región.
La Unión Europea: oportunidades y desafíos
El nuevo escenario comercial con la Unión Europea presenta simultáneamente ventajas y riesgos. Por un lado, un acuerdo con el bloque ofrece desgravaciones arancelarias que pueden beneficiar a las cadenas de aceites y bioproductos. Por otro, las normativas europeas recientes —relacionadas con energías renovables, trazabilidad frente a la deforestación y tolerancias de plaguicidas— pueden imponer requisitos que afecten exportaciones como el biodiésel o productos agrícolas sensibles.
En respuesta, Argentina prioriza el diálogo bilateral y la participación técnica en foros internacionales para mitigar impactos y proponer alternativas. Ese trabajo demanda recursos y especialistas en terreno, lo que explica en parte la decisión de reorientar oficinas hacia mercados estratégicos en Asia.
Agregadurías en tiempos de restricciones presupuestarias
Desde la Secretaría admiten que mantener oficinas en el exterior no es barato y que el despliegue debe hacerse de forma eficiente. Por eso se busca que las designaciones sigan criterios públicos y rotaciones similares a modelos internacionales, para dar previsibilidad al servicio y permitir su crecimiento en etapas. La idea es avanzar primero en institucionalizar el sistema y luego explorar una expansión, siempre con evaluación de impacto y disponibilidad presupuestaria.
Mientras tanto, resultados tempranos ya empiezan a verse: la presencia de un agregado especializado en Vietnam facilita negociaciones técnicas y acelera conversaciones sanitarias que antes llevaban más tiempo o no prosperaban. Para el complejo del girasol y otros sectores, esa celeridad puede traducirse en mayor acceso y en la reducción de trabas fitosanitarias que limitan envíos.
Perspectivas y prioridades
El cambio de foco hacia el sudeste asiático refleja una lectura clara: mercados como Vietnam e Indonesia son protagonistas del crecimiento del consumo en la región y requieren más atención técnica que la que ofrecían estructuras centradas en Europa o Rusia. Para Argentina, la prioridad inmediata es asegurar condiciones sanitarias y regulatorias favorables, diversificar destinos más allá del maíz y la harina de soja, y profundizar acuerdos comerciales que permitan aprovechar la capacidad exportadora del país.
En resumen, la reapertura de la agregaduría en Hanói es parte de una estrategia pragmática —ajustada por limitaciones presupuestarias— para posicionar a la agroindustria argentina en mercados emergentes, reducir la exposición a trabas comerciales y generar canales técnicos que faciliten la ampliación de la oferta exportable.





