INTA Manfredi y Aapresid confirmaron en Córdoba la presencia de dos biotipos distintos de la maleza Chloris virgata con resistencia a herbicidas clave para la agricultura argentina: uno resistente a glifosato y otro a haloxifop R-metil. El hallazgo, detectado en cercanías de Costa Sacate y Colonia Cocha tras reiteradas fallas de control, fue verificado mediante ensayos y análisis de laboratorio y representa una señal de alarma para productores y asesores técnicos por el potencial impacto sobre la productividad y la rentabilidad de los cultivos de verano.
Qué se detectó y por qué importa
Los expertos aclaran que no se trata de una sola planta con resistencia múltiple, sino de dos poblaciones diferentes de Chloris virgata: el biotipo “Costa Sacate” resistente a glifosato y el biotipo “Colonia Cocha” resistente a haloxifop R-metil. Esta distinción es crítica para diseñar intervenciones eficaces, porque las tácticas útiles contra un biotipo pueden ser inefectivas frente al otro.
Chloris virgata es una gramínea anual estival altamente adaptable y de elevada capacidad de dispersión. Una planta puede producir más de 40.000 semillas y presentar nacimientos escalonados a lo largo de la campaña, lo que dificulta su control con una sola aplicación química. Su expansión en los últimos años ha sido sostenida: pasó de predominar en regiones del norte y centro del país a estar presente en gran parte del territorio agrícola, afectando aproximadamente 11 millones de hectáreas. En lotes con alta infestación puede provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 80% en cultivos de verano, por lo que su contención es prioritaria.
Contexto y seguimiento
En 2024, INTA Manfredi y la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) ya habían emitido una alerta amarilla ante la sospecha de resistencia múltiple en esta especie. Los análisis recientes permitieron confirmar que existen al menos dos poblaciones con perfiles de resistencia distintos. Aapresid calificó la novedad como una “alerta roja” debido a la magnitud del problema y la relevancia de Chloris virgata como una de las gramíneas más problemáticas en los sistemas agrícolas argentinos.
Recomendaciones técnicas: manejo integrado, no dependencia exclusiva de herbicidas
Frente a este escenario, los técnicos insisten en abandonar estrategias basadas exclusivamente en el uso repetido de herbicidas y en avanzar hacia un manejo integrado de malezas. Las recomendaciones concretas incluyen:
– Rotación de cultivos: alternar especies entre campañas para interrumpir ciclos y reducir la presión de selección sobre herbicidas.
– Alternancia de modos de acción: no repetir continuamente el mismo sitio de acción químico; combinar y rotar principios activos para disminuir la probabilidad de selección de biotipos resistentes.
– Intensificación de prácticas agronómicas: integrar laboreo estratégico, control físico y prácticas culturales que reduzcan la producción y persistencia de semillas en el lote.
– Uso de herbicidas residuales: incorporar productos residuales que cierren la ventana de nacimientos escalonados y complementen los controles postemergentes.
– Monitoreo y diagnóstico: identificar tempranamente fallas de control, muestrear poblaciones sospechosas y confirmar resistencia mediante ensayos antes de cambiar de herramienta.
Opciones químicas y su estado actual
Hasta ahora, todos los biotipos evaluados mostraron susceptibilidad a cletodim, lo que permite mantener esa herramienta en mezclas o aplicaciones dirigidas. En general, la mezcla glifosato + cletodim sigue siendo eficaz en postemergencia temprana, excepto en poblaciones resistentes específicamente a glifosato. Haloxifop R-metil todavía puede utilizarse en poblaciones susceptibles, pero resulta ineficaz ante el biotipo identificado en Colonia Cocha.
Para soja STS, las alternativas con mayor eficacia mencionadas por especialistas son piroxasulfone (solo o en mezcla), diclosulam y la combinación sulfometurón + clorimurón. En planteos para maíz, una opción señalada es biciclopirona + S-metolacloro. Es importante subrayar que la elección de productos debe realizarse según diagnóstico local, espectro de susceptible/resistente y estrategias de rotación de sitios de acción para evitar acelerar la selección de resistencia.
Prácticas complementarias y manejo de banco de semillas
Dada la elevada producción de semillas por planta y la dispersión, la reducción del banco de semillas en el lote es esencial. Entre las prácticas recomendadas figuran el control oportuno en pre-siembra y postemergencia temprana, el uso de cobertura de cultivo para competir con la maleza, la rotación y el manejo de rastrojos para limitar la supervivencia de semillas. La combinación de medidas químicas con tácticas culturales y mecánicas reduce la presión de selección y la probabilidad de que la resistencia se extienda.
Procedimiento ante una falla de control
La REM insistió en que antes de atribuir una falla de control a resistencia genética se deben descartar causas agronómicas u operativas: estado fenológico de la maleza al momento de la aplicación, condiciones ambientales, calidad de la mezcla y de los equipos de aplicación, calibración y cobertura, temperatura y humedad que afecten la absorción y translocación del herbicida. Solo cuando se han verificado y corregido estas variables y persisten fallas reiteradas conviene realizar muestreos y pruebas de resistencia para confirmar la presencia de biotipos resistentes.
Implicancias para productores y recomendaciones de seguimiento
La detección de biotipos de Chloris virgata resistentes a herbicidas de uso masivo eleva el riesgo de pérdidas económicas y obliga a reforzar estrategias integradas. Los productores y asesores deben priorizar:
– Vigilancia activa en lotes y bordes, reportando anomalías a los organismos de extensión e investigación.
– Implementación de programas de manejo integrado que incluyan rotación de cultivos, alternancia de modos de acción y prácticas culturales que reduzcan el banco de semillas.
– Uso responsable y estratégico de herbicidas, evitando la dosis subóptima y las aplicaciones repetidas del mismo principio activo.
– Contacto con redes técnicas (INTA, Aapresid, REM) para obtener guías actualizadas y apoyo en diagnósticos y ensayos locales.
Conclusión
La confirmación en Córdoba de dos biotipos distintos de Chloris virgata con resistencia a herbicidas esenciales subraya la urgencia de cambiar prácticas y proteger las herramientas disponibles. El manejo exitoso requiere combinar diagnóstico riguroso, monitoreo continuo, diversificación de tácticas y coordinación entre productores, asesores y organismos de investigación. Solo así será posible limitar la expansión de estas poblaciones resistentes y preservar la productividad de los sistemas agrícolas argentinos.





