Breitschmitt: “No tenemos que romper la confianza en el productor, porque el que se va no vuelve”

El presidente del IPCVA analizó las oportunidades para la carne argentina en Israel, Estados Unidos y Asia. Advirtió que ampliar mercados exige producir más y sostener reglas estables.

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La carne argentina tiene oportunidades comerciales en destinos muy distintos, pero el desafío de aprovecharlas empieza antes del embarque. Hace falta producir más, mejorar la productividad y sostener la inversión durante varios años. Georges Breitschmitt, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), puso ese vínculo entre mercados y confianza en el centro de su análisis en Palabra de Campo.

“No tenemos que romper la confianza en el productor, porque el productor que se va de la cadena no vuelve”, afirmó en diálogo con Daniel Aprile. El dirigente describió una actividad que necesita previsibilidad porque los resultados de una decisión no llegan en pocos meses. La genética, las pasturas, la reproducción y la recomposición de un rodeo exigen continuidad.

Su diagnóstico reúne dos planos: la búsqueda de compradores para productos con características diferentes y la capacidad de la cadena local para responder. Abrir un mercado es una condición necesaria, aunque no suficiente. Después hay que comprender qué demanda ese consumidor, cómo compra y bajo qué requisitos sanitarios, comerciales y documentales permite el ingreso.

Israel y una demanda con características propias

Breitschmitt destacó el trabajo comercial con Israel y el contacto con el Rabinato en Jerusalén. Explicó que la faena kosher incorpora procedimientos específicos y equipos que viajan desde ese país para intervenir en el proceso. La relación comercial incluye, por lo tanto, una coordinación que va más allá de acordar un precio o disponer de mercadería.

“Israel es un mercado consolidado, pero sin embargo hay que ir y verlos y escuchar”, señaló. Esa presencia permite conocer las necesidades de los compradores y planificar la actividad. También ayuda a interpretar qué productos tienen demanda: según detalló, por razones religiosas ese destino adquiere principalmente cuartos delanteros bajo el rito kosher.

El titular del IPCVA subrayó que cada mercado tiene su propia combinación de cortes y valores. Esa diversidad explica por qué la estrategia exportadora no puede medirse solamente por toneladas. La integración comercial busca encontrar destinos para productos diferentes, con exigencias y usos que no siempre coinciden con los del consumo argentino.

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Estados Unidos y el valor de ampliar alternativas

En el caso estadounidense, el dirigente destacó la relevancia del trimming destinado a la elaboración de hamburguesas. Esa demanda permite colocar un producto con una utilización industrial concreta y ampliar las alternativas de comercialización. No se trata necesariamente de competir por los mismos cortes que compran otros destinos.

Breitschmitt valoró la ampliación de las oportunidades de acceso a ese mercado y planteó la importancia de su continuidad. En la entrevista, la perspectiva de sostener condiciones comerciales para el año siguiente apareció como una cuestión estratégica. Su explicación fue que un nuevo canal de ventas mejora las posibilidades de la cadena, siempre que pueda mantenerse y abastecerse.

La previsibilidad importa también del lado exportador. Los compromisos de entrega y los vínculos con compradores requieren planificación. Una oportunidad comercial tiene más valor cuando permite construir una relación sostenida y orientar inversiones, en lugar de depender de una ventana breve que luego puede cerrarse.

Europa: demostrar el origen para seguir compitiendo

Para el mercado europeo, Breitschmitt puso el foco en la trazabilidad y la documentación asociada a las exigencias de producción libre de deforestación. Mencionó VISEC Carne como una herramienta para reunir información que permita respaldar el cumplimiento de los requisitos del comprador. Aclaró que el objetivo es demostrar condiciones de origen y de producción, no simplemente sumar un sello comercial.

“Si queremos seguir vendiéndole a un mercado europeo tradicional de alto valor, le tenemos que dar lo que ellos nos están pidiendo”, sostuvo. Su planteo reconoce que las condiciones de acceso inciden sobre toda la cadena: la información que necesita un importador debe poder reconstruirse a partir de los establecimientos y los movimientos de los animales.

La plataforma VISEC Carne describe precisamente la integración de información geolocalizada, trazabilidad y antecedentes para respaldar a los importadores europeos. Ese trabajo documental agrega una tarea a la gestión ganadera y vuelve importante la coordinación entre productores, industria y comercialización. El acceso a un mercado no se define solamente por la calidad del corte final.

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Asia requiere construir mercados, producto por producto

Breitschmitt también repasó el interés por Japón y Filipinas. Para el primer destino, advirtió que la posibilidad sanitaria debe acompañarse con una evaluación comercial: los aranceles y las preferencias de consumo pueden condicionar la viabilidad de los distintos productos. Mencionó a la lengua vacuna como una alternativa que merece especial atención.

“Es un mercado que tenemos que construir, empezar a trabajar con sus limitaciones”, explicó. La frase resume una diferencia importante entre habilitar una operación y desarrollar un negocio. Hace falta conocer hábitos, canales y productos valorados por el consumidor, además de cumplir con las condiciones de ingreso.

En Filipinas, el dirigente observó demanda por productos menos habituales en la mesa argentina, como el rabo. La diversificación puede ayudar a valorizar partes distintas de la res. El trabajo comercial consiste en identificar esa complementariedad y comprobar qué posibilidades concretas ofrece para la oferta local.

La respuesta ganadera necesita tiempo

El presidente del IPCVA vinculó esas oportunidades con la inversión que observa en genética, inseminación, pasturas y fertilización. A su entender, mejorar los kilos producidos es tan importante como recuperar existencias. El proceso necesita productores dispuestos a permanecer en la actividad y a sostener decisiones cuyo retorno no es inmediato.

“Sería desastroso romper esa confianza”, advirtió. El mensaje apunta al conjunto del arco político y a la estabilidad de las reglas. Para Breitschmitt, la demanda externa ofrece una oportunidad, pero aprovecharla depende de una condición local: que el ganadero pueda planificar y transformar sus inversiones en más producción.

Fuente: entrevista de Daniel Aprile en Palabra de Campo, Radio Splendid AM 990.

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