Cavallo respaldó una advertencia sobre el plan de Milei y los desafíos económicos de 2027

Un análisis económico respaldado por Cavallo alerta sobre la contracción de la actividad, el crédito restringido y dificultades para crecer

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Cavallo, quien estuvo al frente del Ministerio de Economía durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, viene planteando la necesidad de complementar el equilibrio fiscal con cambios en la política monetaria, cambiaria y financiera que permitan reactivar el crédito y la inversión. En sus recientes intervenciones públicas también sostuvo que la recuperación de la actividad y de los ingresos resulta central para consolidar el rumbo económico y reducir el riesgo de una reversión de las reformas.

El exministro de Economía Domingo Cavallo volvió a poner el foco en los problemas de crecimiento del programa económico de Javier Milei al destacar un informe que advierte sobre la caída de la inversión, la debilidad del consumo y las dificultades para acceder al crédito. En su blog personal, titulado “Excelente artículo de Jorge Vasconcelos”, respaldó el análisis del economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, que plantea la necesidad de revisar aspectos de la implementación del plan de estabilización para evitar un mayor deterioro de la actividad.

El trabajo plantea que la economía argentina podría registrar dos trimestres consecutivos de caída de la actividad, correspondientes al segundo y al tercero de 2026. Al mismo tiempo, señala que las expectativas de inflación y devaluación se mantienen en torno al 23% y el 25% anual, mientras que algunos indicadores de consumo, recaudación vinculada al mercado interno y crédito mostraron una recuperación entre agosto y septiembre.

El artículo de Vasconcelos, publicado en Novedades Económicas, coincide con parte de ese diagnóstico y advierte que la incertidumbre política comenzó a trasladarse a las expectativas económicas antes de las elecciones presidenciales. Según el economista, la debilidad de los indicadores de actividad, inversión y empleo responde, en parte, a decisiones de política económica que podrían modificarse dentro del propio esquema de estabilización.

De acuerdo con el artículo, esta segunda etapa derivó en un sobreajuste de la economía. Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, la balanza de bienes y servicios registró una corrección equivalente a 5,6 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), medida a precios constantes. Ese cambio estuvo acompañado por una reducción de 1,6 puntos del PBI en el consumo y de 2,5 puntos en la inversión.

Por qué el programa económico derivó en un sobreajuste

Uno de los ejes del análisis es el impacto de la restricción monetaria y crediticia sobre los sectores orientados al mercado interno. Vasconcelos sostiene que el programa económico atravesó dos etapas de ajuste: una inicial, centrada en corregir el desequilibrio fiscal, y otra que comenzó con el esquema implementado en abril de 2025, caracterizada por una mayor contracción monetaria.

Para Vasconcelos, la contracción del crédito constituye uno de los principales factores que explican las dificultades de las empresas y los consumidores. El economista advierte que la falta de previsibilidad en las tasas de interés y el elevado costo de los préstamos en pesos complican la recuperación de la actividad.

El trabajo también señala que la inversión cayó a un ritmo anual del 10% hasta el segundo trimestre de 2026. En paralelo, las importaciones retrocedieron a una tasa anualizada del 9% entre el primer trimestre de 2025 y el segundo de 2026, pese a la apreciación real del peso.

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Qué sectores crecen y cuáles enfrentan mayores dificultades

El artículo diferencia la evolución de las actividades vinculadas con los mercados internacionales de la situación de los sectores que dependen principalmente de la demanda interna.

En ese sentido, plantea que el Gobierno debería avanzar en una nueva etapa del programa de estabilización, con medidas que permitan reducir el costo financiero y ampliar el crédito. Entre las alternativas que menciona figuran un acuerdo fiscal para reducir impuestos nacionales, provinciales y municipales, y cambios en la política monetaria que aprovechen las expectativas de inflación y devaluación relativamente contenidas.

El agro también aparece entre las actividades con mejores perspectivas. El análisis destaca el efecto de la reducción parcial de las retenciones, la mayor facilidad para importar maquinaria e insumos, la eliminación de restricciones cuantitativas a las exportaciones y los cambios en el régimen cambiario.

Hidrocarburos y minería cuentan con el impulso de la demanda global, el financiamiento en dólares y los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según las estimaciones citadas por Vasconcelos, las exportaciones de ambos sectores aumentarían en más de u$s7.000 millones durante 2026.

El economista también advierte que, aunque existe ahorro suficiente para financiar una expansión de la inversión, parte de esos recursos se canaliza hacia la compra de dólares como mecanismo de cobertura. A esto suma la caída del mercado accionario y el menor dinamismo de la inversión extranjera directa respecto de las expectativas asociadas al programa económico.

En cambio, las actividades con mayores dificultades de competitividad deben afrontar procesos de reconversión en un escenario de crédito restringido. Vasconcelos agrega que el RIGI, al concentrar beneficios en determinados sectores, puede generar diferencias frente a las empresas que quedan excluidas del régimen, tanto en materia de inversiones como en la captación de recursos humanos.

El artículo sostiene que un ajuste fiscal en Brasil podría contribuir a reducir las tasas de interés, estimular la demanda interna y favorecer una apreciación del real. Esa combinación podría mejorar las condiciones para las ventas argentinas al principal socio comercial del país.

Brasil, una oportunidad para las exportaciones argentinas

Vasconcelos también identifica una posible oportunidad para las exportaciones argentinas en la evolución de la economía brasileña.

En el plano local, el trabajo también destaca el papel de las provincias vinculadas con los hidrocarburos y la minería. El desarrollo de proyectos en esos sectores les otorga mayor peso económico y capacidad de negociación política, especialmente en el Congreso. Según Vasconcelos, los gobernadores de esas jurisdicciones tienen incentivos para mantener autonomía respecto de los intentos de unificación de la oposición, aunque podrían reclamar contrapartidas al Poder Ejecutivo nacional.

El análisis señala que Argentina perdió dos puntos porcentuales de participación en las importaciones brasileñas entre 2017 y 2026, hasta alcanzar un mínimo del 4,6% en los últimos datos considerados. Según la estimación citada, cada punto porcentual de participación en las compras externas de Brasil equivale a casi u$s3.000 millones.

El economista estima que las reservas netas del Banco Central se ubican en u$s11.500 millones, mientras que los compromisos externos del sector público para 2027 ascienden a u$s24.900 millones. La cifra podría llegar a u$s28.000 millones si se incluyen determinados vencimientos de BOPREAL que no sean utilizados para cancelar impuestos.

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El riesgo país y los vencimientos de deuda de 2027

Otro de los puntos centrales del artículo es el programa financiero del Gobierno para 2027. Vasconcelos advierte que las reservas disponibles, los compromisos de deuda externa y la necesidad de seguir comprando dólares plantean dificultades para compatibilizar la acumulación de divisas con el cumplimiento de los vencimientos.

También pone en duda que el programa financiero de 2026 deje un saldo de u$s3.700 millones disponible para el año siguiente. Según el análisis, las condiciones financieras locales e internacionales se volvieron más complejas y aumentaron las dificultades para refinanciar los vencimientos.

El artículo cuestiona, además, los supuestos de financiamiento incluidos en el Presupuesto 2027. Entre ellos, menciona la previsión de emisiones de bonos en dólares bajo legislación local por unos u$s11.000 millones, un monto que considera difícil de alcanzar en las condiciones actuales del mercado.

El economista advierte que la evolución del riesgo país y las condiciones de acceso al mercado internacional de capitales serán determinantes para el financiamiento del Tesoro. También sostiene que, ante la incertidumbre electoral, las expectativas cambiarias podrían concentrarse más en la cotización del dólar libre que en el tipo de cambio oficial.

Como alternativa para extender los plazos de la deuda, Vasconcelos recuerda la posibilidad de realizar un canje de títulos de vencimiento cercano por bonos de mayor duración, una estrategia similar a la aplicada por Ecuador en enero de 2026.

Vasconcelos toma como referencia el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que en agosto alcanzó el nivel más bajo de la actual administración. Sin embargo, señala que los 38,7 puntos de esa medición superaban los registros de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández en fechas comparables de sus respectivas gestiones.

La confianza en el Gobierno y el escenario electoral

El análisis vincula el deterioro de algunos indicadores económicos con el aumento de la incertidumbre política. La debilidad de la actividad, el empleo y la inversión habría contribuido a reducir la confianza en el Gobierno, al tiempo que abrió espacio para las expectativas de la oposición.

La conclusión del artículo es que el riesgo político puede trasladarse a los mercados si el programa de estabilización no incorpora cambios que permitan reactivar el crédito y la inversión. Para Vasconcelos, el desafío consiste en sostener la estabilidad macroeconómica sin profundizar las restricciones que afectan a los sectores orientados al mercado interno.

A partir de esos datos, el economista plantea que el Gobierno todavía podría recuperar parte del apoyo perdido si logra mejorar los indicadores de actividad y empleo.

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