Y todavía restan cuatro ruedas cambiarias.
El Banco Central volvió a sorprender por la magnitud de las compras de divisas. A pocas jornadas del cierre de abril, la entidad acumula adquisiciones por u$s2.379 millones en lo que va del mes, el mayor registro desde el inicio de la fase de acumulación en 2026 y también desde mayo de 2024.
La comparación con marzo ayuda a entender el cambio de escenario. En aquel mes, el BCRA también había tenido un desempeño sólido, con compras por u$s1.670 millones. Sin embargo, el origen de los flujos fue distinto.
Detrás de ese número aparece una pregunta central para el mercado: de dónde salen tantos dólares y, hacia adelante, si esta dinámica podrá sostenerse durante mayo.
Ese complejo exportador aportó u$s2.166 millones netos en el Mercado Libre de Cambios, equivalente a unos u$s120 millones diarios.
Marzo: el agro fue el gran protagonista
Según surge del último Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario, en marzo el gran protagonista fue el agro.
Los flujos de marzo se distribuyeron así:
Ese flujo explicó prácticamente todo el poder de fuego oficial, ya que el resto de los sectores resultó, en términos netos, demandante de divisas.
Tomando los datos informados por CIARA y ampliándolos al total de exportadores, el agro habría liquidado unos u$s141 millones diarios durante este mes. Sin embargo, el BCRA compró en promedio u$s149 millones por jornada.
- El sector real no agropecuario ofreció u$s1.222 millones
- Las personas humanas demandaron en total u$s2.470 millones, entre compras para atesoramiento y las necesidades para el turismo y las compras con tarjetas de crédito
- La dolarización minorista “depurada” -es decir, excluyendo gastos con tarjeta y transferencias- alcanzó u$s1.700 millones, incluso por encima de febrero
Abril: apareció un segundo motor clave
En abril, en cambio, la película fue otra. El agro siguió liquidando fuerte, e incluso con mayor intensidad por el arranque de la cosecha gruesa, pero apareció un segundo motor que explica el salto en las compras del Banco Central.
Detrás de ese cambio aparecen señales claras de mayores ingresos por la cuenta financiera, especialmente vinculados con emisiones de deuda corporativa y provincial.
Eso significa que el resto de los sectores, lejos de demandar dólares como en marzo, pasó a aportar oferta neta al mercado. La diferencia ronda los u$s8 millones diarios, de acuerdo a un informe de PPI.
Mayo: ambos motores seguirían activos
La clave es que ambos motores seguirían activos en las próximas semanas.
Muchas empresas y provincias que colocaron bonos en dólares luego de las elecciones legislativas de octubre de 2025 deben ingresar ahora esas divisas, ya que los contratos suelen exigir la liquidación antes del primer pago de intereses, habitualmente a los 180 días.
Por otro lado, continuaría el ingreso de fondos financieros. Según expuso recientemente el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, entre octubre y el 10 de abril ya se liquidaron u$s6.800 millones provenientes de emisiones corporativas, mientras todavía quedan u$s3.200 millones pendientes.
Por un lado, el agro debería acelerar aún más las liquidaciones en plena cosecha gruesa, en una campaña que luce particularmente robusta.
Santiago Bausili deberá definir qué combinación busca entre ritmo de compras de reservas y la dinámica cambiaria. Porque si la oferta sigue tan elevada, la presión bajista sobre el dólar oficial podría intensificarse.
Con este escenario, el dilema del corto plazo ya no pasa por la falta de dólares, sino por administrar la abundancia.
En otras palabras, después de muchos meses de escasez, el desafío ahora empieza a ser otro: qué hacer cuando sobran dólares.





