El Congreso Nacional de Argentina ha iniciado un debate crucial sobre la eliminación de las retenciones al sector agropecuario, un tema que sigue siendo central en las discusiones políticas y económicas del país.
La Comisión de Agricultura y Ganadería, que preside Atilio Benedetti, ha convocado a representantes de las principales entidades del agro, como la Mesa de Enlace, la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA), y otras organizaciones clave, con el objetivo de escuchar sus posiciones y analizar los posibles efectos de las retenciones en el futuro del sector.
Este encuentro, programado para el 9 de abril de 2025 en el salón Delia Parodi del Congreso, se enmarca dentro de un debate más amplio que comenzó el 11 de marzo con el tratamiento de seis proyectos de ley vinculados a los derechos de exportación. Dichos proyectos buscan reducir o eliminar los impuestos que gravan a las exportaciones del agro, una medida que ha generado una fuerte polémica entre los sectores productivos y el gobierno, debido a sus implicaciones fiscales y económicas.
Las entidades convocadas incluyen figuras de alto nivel en la representación del agro, como Ivana Vidal y Tomás Agrasar de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Pablo Ginestet de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Andrea Sarnari y Elvio Guía de la Federación Agraria Argentina, Mario Raiteri de Coninagro, Ángeles Naveyra de Barbechando, Ariel Angeli de CREA, y Nicolle Pisani y Juan Schilling de FADA, entre otros. Durante el encuentro, estos representantes expondrán sus puntos de vista sobre cómo las retenciones impactan en la competitividad del sector y discutirán las alternativas propuestas para modificar la actual estructura impositiva.
Un reclamo de larga data
Las retenciones fueron implementadas hace más de 23 años como una medida transitoria, en respuesta a una grave crisis económica. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas retenciones se han mantenido vigentes, lo que ha generado críticas por parte de los productores, quienes consideran que las altas alícuotas afectan la rentabilidad y competitividad de la actividad agropecuaria, especialmente en un contexto global en el que los precios internacionales son cada vez más volátiles. Los productores de granos, carne y otros productos agroindustriales enfrentan un escenario cada vez más desafiante, lo que ha llevado a muchos a reclamar una revisión de la política de retenciones.
Atilio Benedetti, presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, destacó recientemente la necesidad de brindar previsibilidad al sector agropecuario, uno de los más dinámicos de la economía argentina. En el inicio del debate en marzo, subrayó que las retenciones han contribuido al estancamiento del sector, que históricamente ha sido uno de los motores de crecimiento del país. Según Benedetti, la previsibilidad que podrían ofrecer las modificaciones en la política de retenciones es crucial para fomentar la inversión y mejorar las perspectivas de crecimiento del sector.
El debate también ha puesto de manifiesto la disparidad de opiniones en torno a la cuestión. Mientras que las entidades agropecuarias defienden la necesidad de reducir o eliminar las retenciones para mejorar la competitividad de las exportaciones, desde el gobierno se argumenta que estos impuestos son necesarios para financiar el déficit fiscal y mantener el equilibrio en las cuentas públicas. Sin embargo, las propuestas presentadas por las organizaciones del agro buscan precisamente encontrar un punto medio que permita aliviar la carga fiscal sobre los productores sin comprometer los recursos que necesita el Estado.
Entre los proyectos que están siendo discutidos en el Congreso se incluyen propuestas para reducir las retenciones en un plazo de cinco años, con una disminución gradual de un 20% por año, hasta su eliminación total. Otra alternativa es un recorte mensual del 0,5% en la alícuota, lo que permitiría alcanzar el mismo objetivo en un período de tiempo más corto. Estas medidas buscan equilibrar el alivio que los productores necesitan con las necesidades fiscales del país, que atraviesa una etapa de altos déficits y endeudamiento.
Uno de los principales beneficios que se espera de la eliminación de las retenciones es el aumento de la competitividad del sector agropecuario, lo que podría traducirse en un incremento de las exportaciones y un impulso a la economía nacional. La reducción de los costos asociados a las retenciones permitiría a los productores mejorar sus márgenes de ganancia, lo que también beneficiaría a las economías regionales, generando más empleo y actividad económica en las zonas rurales.
No obstante, la eliminación de las retenciones también plantea desafíos fiscales. El impacto en las finanzas públicas podría ser significativo, ya que estos impuestos son una fuente importante de ingresos para el gobierno. Para contrarrestar este efecto, algunos legisladores han propuesto la reestructuración de otros impuestos, la eliminación de subsidios y la mejora en la eficiencia del gasto público, con el fin de garantizar que la eliminación de las retenciones no perjudique la sostenibilidad fiscal del país.
El debate sobre la eliminación de las retenciones es una oportunidad para redefinir la política impositiva que rige en uno de los sectores clave de la economía argentina. La participación activa de las entidades del agro y el interés del Congreso por escuchar sus propuestas indican que se esta pensando dentro del agro y en parte de la política en algunos cambios importantes. Si bien existen desafíos económicos y fiscales, la posibilidad de reformar las retenciones podría tener efectos positivos a largo plazo para el sector agropecuario, contribuyendo al crecimiento económico y a la creación de empleo en las zonas rurales.





