La Commelina erecta, también conocida como flor de Santa Lucía o trapo de Cristo, se ha convertido en una de las malezas más persistentes y difíciles de erradicar en los sistemas agrícolas argentinos. Su capacidad de reproducción por semillas y rizomas, sumada a su tolerancia a herbicidas comunes como glifosato y 2,4-D, la vuelve un verdadero desafío para los productores.
El otoño representa una oportunidad clave para su control, ya que la planta comienza a movilizar reservas hacia sus raíces, lo que permite que los herbicidas sistémicos actúen con mayor eficacia. Según la Red de Manejo de Plagas (REM) de AAPRESID, esta especie ha mostrado un crecimiento explosivo en los últimos años, encontrándose en más del 85% de los departamentos agrícolas relevados en 2023.
¿Por qué controlar Commelina erecta en otoño?
Durante el otoño, la Commelina erecta reduce su actividad aérea y concentra energía en sus estructuras subterráneas. Este comportamiento fisiológico permite que los tratamientos químicos lleguen directamente a los rizomas, aumentando la eficacia del control.
Además, en esta época del año:
- Disminuye la competencia con otras malezas.
- Las condiciones climáticas (temperaturas moderadas y buena humedad) favorecen la absorción de herbicidas.
- Se puede planificar un doble golpe químico, técnica que ha demostrado ser altamente efectiva en ensayos de campo.
Estrategias efectivas para el control de Commelina erecta
H3: Control químico
- Herbicidas sistémicos como glifosato, metsulfuron-metil o diclosulam son recomendados.
- Aplicar cuando la planta aún tiene masa foliar activa.
- Doble golpe: consiste en una primera aplicación con herbicidas sistémicos, seguida de una segunda con desecantes (como paraquat o diquat) entre 7 y 14 días después.
Según AAPRESID, esta estrategia mostró niveles de control de hasta el 95% en ensayos realizados en General Roca, Córdoba, aunque advierten que el tamaño de la planta al momento de la aplicación es determinante
Control mecánico y cultural
- Extracción manual o mecánica de rizomas en zonas localizadas (cabeceras, alambrados).
- Incorporar cultivos de cobertura o pasturas competitivas para reducir el rebrote.
- Evitar el laboreo profundo que pueda fragmentar y dispersar los rizomas.
Resultados de campo y recomendaciones de AAPRESID
En una jornada técnica de la REM de AAPRESID, se compartieron resultados de ensayos realizados en franjas de 50 x 2 metros, sin repeticiones, para simular condiciones reales de lote. La presión de maleza fue alta y el tamaño de las plantas superaba lo aconsejable, lo que redujo la eficacia de algunos tratamientos. Sin embargo, el doble golpe logró los mejores resultados, especialmente cuando se aplicó sobre plantas jóvenes
Claves para un manejo integrado
El control de Commelina erecta no debe depender de una sola herramienta. Un enfoque de manejo integrado de malezas (MIM) es fundamental para lograr resultados sostenibles. Esto incluye:
- Monitoreo constante del lote para detectar focos tempranos.
- Rotación de principios activos para evitar resistencia.
- Diversificación de cultivos y uso de coberturas vivas.
- Capacitación continua del personal técnico y operativo.
El control de Commelina erecta no puede dejarse para último momento. El otoño es la estación más estratégica para intervenir, combinando prácticas químicas, mecánicas y culturales. Una planificación adecuada puede marcar la diferencia entre un lote limpio y uno invadido por esta persistente maleza.
Como señala AAPRESID, “la clave está en actuar a tiempo, con estrategias combinadas y adaptadas a cada situación de lote”.





