Corteva, Inc. informó que completó la escisión de su negocio avanzado de semillas y genética y que continuará sus operaciones como una compañía global enfocada exclusivamente en protección de cultivos. El anuncio, realizado el 1 de octubre de 2026 desde Indianápolis, marca un cambio en la estructura del grupo y busca ordenar su estrategia alrededor de las tecnologías destinadas a proteger los cultivos frente a malezas, insectos, enfermedades y otros factores de estrés.
La separación deja a Corteva con un portafolio que combina productos de protección de cultivos convencionales, soluciones biológicas, tecnologías aplicadas a semillas y productos inspirados en la naturaleza. La firma sostiene que el nuevo esquema le permitirá trabajar con mayor foco y agilidad en una industria que enfrenta la presión de producir más con menos recursos y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de las prácticas agrícolas.
“Este es un nuevo día para Corteva, y no podríamos estar más entusiasmados a medida que avanzamos con mayor enfoque, agilidad y un renovado compromiso con la innovación y la excelencia operativa”, afirmó Luke Kissam, CEO de la compañía. El ejecutivo planteó que la transformación busca responder a las necesidades de los productores y de los socios comerciales con soluciones seguras, efectivas y sostenibles.
Un negocio concentrado en protección de cultivos
La compañía informó que el negocio de protección de cultivos incrementó sus ingresos en más de 1.000 millones de dólares entre 2020 y 2025. En el mismo período, amplió los márgenes de EBITDA operativo en aproximadamente 250 puntos básicos sobre una base de segmento, según los datos difundidos por la empresa.
Ese desempeño estuvo acompañado por una modificación de la mezcla de productos. Corteva indicó que las tecnologías diferenciadas representan aproximadamente el 65% de sus ventas. En esa categoría incluye desarrollos que buscan ofrecer modos de acción, formulaciones o perfiles de uso distintos a los de las alternativas tradicionales.
El crecimiento de los productos biológicos y naturales constituye uno de los ejes de la nueva etapa. La empresa había construido una plataforma específica para ese segmento y ahora procura ampliar su presencia mediante soluciones que puedan complementar el manejo integrado de plagas y enfermedades. La incorporación de estas tecnologías no elimina la necesidad de utilizar productos convencionales, pero permite ampliar las herramientas disponibles para los productores y los asesores.
La transformación de la cartera también responde a una demanda creciente por una agricultura más eficiente. Cada tratamiento debe encajar en un sistema que contemple rotación de principios activos, cuidado de los organismos benéficos, protección de los recursos naturales y uso responsable de los insumos. En ese escenario, la innovación tiene valor cuando se traduce en una herramienta aplicable a las condiciones concretas de cada lote.
Una cartera de innovación para la próxima década
Corteva informó que cuenta con una cartera de innovación en protección de cultivos valuada en 11.000 millones de dólares. El conjunto incluye 12 nuevos ingredientes activos previstos para su lanzamiento durante la próxima década, de los cuales cinco corresponden a soluciones biológicas.
La empresa también destacó sus capacidades de investigación y desarrollo, entre ellas plataformas de descubrimiento microbiano, desarrollo integrado y herramientas de seguridad predictiva. Estos recursos permiten evaluar nuevas moléculas y soluciones antes de que lleguen al mercado, estudiar su comportamiento y analizar cómo pueden integrarse en los programas de manejo que utilizan los productores.
La referencia a los ingredientes activos no significa que todos los proyectos tengan el mismo grado de avance ni que cada uno se convierta necesariamente en un producto comercial. Se trata de una cartera en desarrollo, sujeta a investigación, ensayos, registros regulatorios y decisiones de inversión. La propia compañía aclaró que las expectativas sobre el futuro están expuestas a riesgos e incertidumbres.
El desafío de separar dos negocios relacionados
Semillas y protección de cultivos forman parte de una misma cadena productiva, pero requieren capacidades industriales, comerciales y regulatorias diferentes. La escisión separa esas actividades y obliga a ambas organizaciones a construir estructuras propias, conservar relaciones con clientes y proveedores y sostener la continuidad de los servicios durante la transición.
En el comunicado, Corteva reconoció que el proceso puede implicar costos inesperados, riesgos de litigios y desafíos para retener personal clave. También señaló que la separación puede afectar temporalmente la atención de la conducción y las relaciones con clientes, proveedores, empleados y accionistas. Estas advertencias forman parte de la información regulatoria que acompaña el anuncio y deben leerse como escenarios posibles, no como resultados ya concretados.
Con cerca de 9.000 empleados y presencia en aproximadamente 110 países, la compañía inicia esta etapa con una escala global y una cartera concentrada. El reto será convertir esa escala en soluciones que respondan a las diferencias entre regiones, cultivos y sistemas de producción. La protección de cultivos no se resuelve con una herramienta única: exige diagnóstico, monitoreo, oportunidad de aplicación y decisiones ajustadas al ambiente.
La nueva Corteva se presenta así como una empresa dedicada a desarrollar y comercializar soluciones para proteger el potencial productivo de los cultivos. La separación de semillas y genética redefine su identidad corporativa, pero no modifica el desafío central de la agricultura: producir alimentos y materias primas con eficiencia, cuidando la salud de los suelos y reduciendo los riesgos que enfrentan los productores.
Fuente: comunicado corporativo de Corteva, 1 de octubre de 2026.



