Cosecha récord satura puertos y logística con 10.000 camiones diarios y capacidad agotada

La campaña agrícola más grande de la historia argentina, con casi 160 millones de toneladas, está llevando al límite la capacidad logística del país, generando tensiones en los cupos de descarga, el almacenamiento y la operatoria portuaria.

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Argentina cerró su campaña productiva más importante de la historia con casi 160 millones de toneladas de granos, gracias a campañas récord en maíz, trigo, girasol y cebada, además de una producción de soja que también fue relevante.

Ese volumen pone al sector en una posición clave para las exportaciones y para la economía nacional, pero al mismo tiempo destapa cuellos de botella logísticos inéditos que afectan a toda la cadena productiva.

LA CADENA LOGÍSTICA, BAJO ESTRÉS

La presión sobre la infraestructura es clara y actualmente se están descargando cerca de 10.000 camiones diarios en las terminales, un ritmo que roza la máxima capacidad operativa del sistema.

El analista Javier Treboux, líder de Análisis de Mercados, señala que esta concentración de ingresos está tensionando desde los campos y acopios hasta los puertos y plantas de procesamiento.

A la par, Argentina registró un nivel récord de importaciones de soja, principalmente desde Paraguay, con cerca de 7 millones de toneladas en lo que va del año, impulsadas por la mayor disponibilidad regional y los altos márgenes de molienda.

Ese flujo de mercadería importada compite por espacio y tiempos operativos con la producción local, aumentando la complejidad para plantas, silos y terminales que deben coordinar descargas y embarques.

ALMACENAMIENTO Y CAPACIDAD DE LOS PUERTOS

La saturación no se limita a los muelles: operadores estiman que los espacios de guardado en silos fijos comerciales disponen de apenas un 15 % de capacidad libre, lo que obliga a rotaciones aceleradas de stock.

Esta limitación amplifica la necesidad de mantener un programa constante de buques y liberar espacios porque cuando las posiciones de embarque escasean, la tensión se traslada hacia atrás en la cadena.

A principios de septiembre había cerca de 54 millones de toneladas almacenadas en silos comerciales en todo el país, y aproximadamente la mitad de ese volumen correspondía a maíz.

Con ese nivel de stock, la presión por cargar barcos es permanente y cualquier desajuste en la programación genera demoras que afectan pagos, logística y la capacidad de entrega de los productores.

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EXPORTACIONES RÉCORD Y LOS DESAFÍOS PARA CUMPLIRLAS

Las proyecciones oficiales y de mercado ubican las exportaciones de trigo en torno a 18,5 millones de toneladas esta campaña, por encima del récord anterior de 15 millones de la 2021/22.

Para el maíz, las estimaciones apuntan a cerca de 43 millones de toneladas, lo que superaría el techo histórico cercano a 40 millones alcanzado en la 2020/21.

Cumplir esos volúmenes requerirá un movimiento portuario muy exigente y una coordinación superior entre terminales, empresas de flete y autoridades responsables del comercio exterior.

Mientras tanto, los productores ya perciben la dificultad para conseguir cupos y la escasa disponibilidad de negocios “a fijar”, lo que complica la planificación de ventas y entregas.

Si no se alivian los cuellos de botella, pueden intensificarse retrasos en pagos, pérdidas por demoras y un aumento del costo logístico que erosione márgenes en la cadena agroindustrial.

Por eso será clave que actores públicos y privados prioricen medidas operativas concretas para sostener el flujo de granos hacia embarque sin perjudicar la comercialización primaria ni la actividad de los productores.

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