Granja Tres Arroyos: la crisis que sacude a la cadena avícola y reduce la faena a la mitad
La profunda crisis financiera y operativa de Granja Tres Arroyos impacta hoy a toda la cadena productiva avícola del país. Productores integrados, trabajadores, proveedores y el mercado financiero observan un deterioro sostenido que se traduce en pagos demorados, falta de insumos básicos, caída de la faena y un fuerte endeudamiento bancario y previsional.
Deuda y cheques rechazados
Un informe comercial confidencial al que accedió LA NACION muestra un cuadro crítico: la compañía mantiene deudas informadas con entidades financieras por más de $51.700 millones. En el último período registrado, la empresa presentó 278 cheques rechazados por un monto total cercano a $6.984,7 millones; de esos, 114 cheques siguen impagos y otros fueron regularizados posteriormente. Solo en mayo de 2026 se reportaron 75 cheques rechazados por $3.997,5 millones, con valores individuales de hasta $350 millones, todos devueltos por falta de fondos. El informe también alerta sobre antecedentes de refinanciaciones y vencimientos de corto plazo que agravan la presión sobre el flujo de caja.
Obligaciones previsionales y fiscales
El reporte señala además compromisos exigibles por aportes y contribuciones sociales de aproximadamente $7.272 millones. A esos pasivos se suman atrasos tributarios y otros compromisos fiscales que elevan el riesgo de incumplimiento y generan alertas comerciales negativas en el sistema financiero y entre proveedores.
Impacto productivo: faena y productores integrados
Operativamente, la caída de la actividad ya es visible. La histórica capacidad de faena cercana a 700.000 pollos diarios se ha reducido a menos de la mitad; fuentes del sector estiman que actualmente la empresa estaría faenando alrededor de 200.000 pollos diarios. Ese desplome refleja no solo la menor actividad de la planta, sino también la salida masiva de productores integrados: más del 85% de los criadores asociados se habrían desvinculado, y las faenas totales habrían caído por encima del 50%.
Productores en “agonía eterna”
Productores que todavía trabajan con la firma describen un escenario de extrema dificultad financiera y operativa. Señalan racionamiento de alimentos para aves, escasez de gas, envíos de insumos cada cuatro días y pagos “lejos y bajos”. Muchos criadores recurren a la venta de vacas y cerdos para sostener gastos como electricidad, gas y otros costos de mantenimiento mientras esperan cobrar. La sensación predominante entre los integrados es de incertidumbre y agotamiento: “Es una agonía eterna”, resumió un productor que pidió reserva de su identidad.
Empleo y condiciones laborales
El conflicto también golpea a los trabajadores. La empresa ha reducido jornadas, suspendido personal y promovido un programa de retiros voluntarios cuyo alcance crece a medida que el panorama empeora. Los sueldos se abonan de forma parcial o “a cuentagotas” por quincena, según fuentes del sector. Aunque la compañía ofrece retiros para reducir plantilla, existe desconfianza entre los empleados: varios temen aceptar la salida voluntaria si el pago posterior no está garantizado.
Medidas financieras y ventas de activos
Para generar liquidez, Granja Tres Arroyos recurrió a operaciones financieras y desinversiones puntuales. Entre ellas figura la venta de la planta AVEX en Río Cuarto a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) bajo un esquema de leaseback, que le permitió seguir operando esas instalaciones mediante alquiler con opción de recompra. También habría avanzado en una reestructuración con Columbus Investment Banking para intentar ordenar su situación económica, aunque hasta ahora no se observaron señales concretas de recuperación.
Conflictos gremiales y tensión social
Los conflictos laborales se tradujeron en medidas sindicales, con foco en plantas como “La China” en Concepción del Uruguay y tensiones recientes en la planta de Pilar (ex Cresta Roja). La falta de diálogo con la empresa —que según productores y trabajadores no brinda explicaciones claras sobre el futuro— acelera la fractura entre las partes involucradas y complica la gestión de la crisis.
Opciones empresarias: reestructuración vs. convocatoria de acreedores
Fuentes del sector señalan que para los dueños la convocatoria de acreedores sería la última opción. Mientras tanto, la compañía busca alternativas de reordenamiento financiero y negocia refinanciaciones y operaciones que permitan ganar tiempo. Sin embargo, la persistencia de cheques rechazados, la existencia de obligaciones previsionales y la caída sostenida en la producción hacen que los plazos sean cada vez más cortos.
Efecto en la cadena avícola y riesgo para el mercado
Antes del deterioro, Granja Tres Arroyos concentraba cerca del 35% de la faena avícola del país, una posición de liderazgo que ahora está en riesgo. La reducción de su capacidad operativa y la salida masiva de productores integrados no solo afectan a la empresa, sino que generan efectos en toda la cadena: proveedores de insumos, transportistas, frigoríficos y cadenas de comercialización ven comprometida la oferta y la estabilidad de precios. Además, el aumento de incumplimientos y cheques rechazados encendió alertas en el mercado financiero, con potenciales consecuencias para líneas de crédito y confianza del inversor.
Perspectivas y riesgos
El cuadro actual muestra elementos estructurales que requieren decisiones rápidas y consistentes: ordenar el pasivo financiero, garantizar el pago de salarios y obligaciones previsionales, restablecer el abastecimiento de insumos básicos (alimentos para aves, gas y energía) y recuperar la confianza de productores y trabajadores. Sin una estrategia clara y recursos para implementarla, el riesgo de cierre de plantas, pérdida de empleo y mayor fragmentación de la cadena productiva se incrementa.
Qué sigue
La compañía, según sus voceros, ha indicado que la planta “trabajó” y que hubo pagos parciales en la semana, pero para actores del sector esas acciones resultan insuficientes frente a la magnitud de la deuda y los rechazos bancarios. Las negociaciones con asesores financieros y bancos, las alternativas de venta de activos y el diálogo con sindicatos serán determinantes en los próximos meses. Para los productores integrados y trabajadores, el principal reclamo sigue siendo claridad sobre plazos de pago y un plan creíble de reactivación que permita sostener la actividad sin poner en riesgo sus patrimonios y fuentes de trabajo.
Conclusión
La crisis de Granja Tres Arroyos pone en evidencia vulnerabilidades del modelo de integración avícola y la fragilidad de cadenas productivas concentradas. El escenario combina un fuerte endeudamiento bancario y previsional, cheques rechazados por montos millonarios, caída de la faena y tensiones laborales. La resolución del conflicto dependerá de la capacidad de la empresa para reestructurar su pasivo, recuperar el flujo operativo y restablecer el diálogo con productores, trabajadores y proveedores; sin ello, la reducción de la capacidad de faena y la pérdida de confianza podrían tener efectos duraderos en el sector avícola nacional.





