En el centro de la ciudad de Buenos Aires, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) fue escenario de una nueva reunión de la Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO). La agrupación, que nació hace casi una década, aprovecha el impulso del mercado para reforzar su mensaje: busca aclarar qué son y cómo se usan los insumos biológicos, responder a dudas regulatorias y reclamar mayor formación universitaria para técnicos y profesionales del agro.
Durante el encuentro con la prensa, los dirigentes de CABIO subrayaron que la cámara nuclea empresas dedicadas exclusivamente a productos biológicos y que el segmento muestra un crecimiento sostenido. También advirtieron sobre la necesidad de marcos regulatorios claros —especialmente en lo referido a las recientes adecuaciones impulsadas por SENASA— y sobre una brecha educativa que, dicen, dificulta la incorporación de estas tecnologías a la producción agrícola.
Además de las explicaciones técnicas, la reunión sirvió para plantear objetivos institucionales: posicionarse como el interlocutor natural ante las autoridades nacionales, promover estándares internacionales y acelerar la formación académica vinculada a los bioinsumos en las facultades relacionadas con la agronomía.

Jimena Sabor y Natalia Curcio durante la presentación pública de CABIO
Retos para la adopción de insumos biológicos
Juan Pablo Brichta, tesorero de la cámara, resumió uno de los desafíos más visibles: los productos biológicos requieren un manejo distinto al de los agroquímicos convencionales y, por eso, su incorporación exige capacitación y tiempo. No basta con ofrecer una solución alternativa: es necesario que tanto quienes asesoran en el campo como quienes toman la decisión de compra entiendan las particularidades de su uso.
Desde CABIO señalan que existe una doble carencia: por un lado, vendedores que aún no comunican bien los beneficios y limitaciones de los biológicos; por otro, usuarios que desconocen cómo integrarlos en sus programas de manejo. Esa combinación, advierten, puede generar expectativas desajustadas y fomentar percepciones negativas sobre la eficacia real de estos productos.
La cámara también destacó que comparte espacio con asociaciones históricas del sector de insumos —como CASAFE y CIAFA—, pero subraya su identidad centrada exclusivamente en soluciones biológicas, tanto en sanidad como en nutrición vegetal.

Empresas que integran CABIO y su representación sectorial
Expansión institucional y agenda académica
Fundada en 2017 por ocho compañías, CABIO hoy agrupa a 27 firmas. Al frente de la cámara se encuentran Jimena Sabor (presidenta), Carlos Silvestre (vicepresidente), Juan Pablo Brichta (tesorero) y Natalia Curcio (directora técnica). Entre sus prioridades están la adopción de estándares internacionales y la promoción del uso responsable de los biológicos, apoyando la investigación y la inversión en I+D.
En materia educativa, la cámara reclama que las carreras que forman a los futuros ingenieros agrónomos incorporen contenidos sobre insumos biológicos en los planes de estudio. Según los referentes, muchas facultades ya impulsan posgrados, diplomaturas y cursos de especialización, y CABIO respalda esas iniciativas como forma de generar antecedentes que permitan, a futuro, introducir materias de grado. En ese sentido, mencionaron que la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) requiere antecedentes concretos para habilitar cambios curriculares, por lo que la estrategia es fomentar programas y experiencias académicas que sirvan como base.

Miembros de la cámara y representantes académicos en diálogo público
Regulación, mercado y perspectivas
En el plano regulatorio, la cámara pidió mayor claridad en las adecuaciones impulsadas por SENASA y promovió la articulación entre autoridades, empresas y el mundo académico para evitar interpretaciones divergentes que compliquen el acceso al mercado. CABIO aboga por criterios proporcionales y por la alineación con prácticas internacionales que permitan a los bioproductos competir con reglas claras.
En cuanto al tamaño del mercado, los responsables de la cámara citaron estimaciones que ubican al sector de insumos biológicos en cifras multimillonarias a nivel global, con proyecciones de crecimiento para la próxima década. En Argentina, el mercado local se cifra en torno a los u$s 150 millones y muestra una tasa de crecimiento anual relevante, en torno a dos dígitos, aunque la participación de los biológicos aún es pequeña frente al universo de insumos de síntesis química.

Presentación de datos de mercado y proyecciones del sector
El objetivo público de CABIO es consolidarse como interlocutor ante la Secretaría de Agricultura y otras instituciones públicas, acelerar la generación de antecedentes académicos y aportar al diseño regulatorio. Aunque los plazos para incluir materias sobre bioinsumos en las carreras universitarias no están definidos, la cámara confía en que la combinación de formación, diálogo con organismos y evidencia técnica permitirá avanzar en los próximos años.

Miembros de la comisión directiva de CABIO durante el encuentro en el IICA





