Secretario de Agricultura proyecta retenciones cero para la finalización de un segundo mandato de Milei

¿Retenciones cero en el horizonte? Gobierno promete reducciones y afirma que UPOV-91 ya está implementada

La Secretaría de Agricultura anuncia reducciones de retenciones y confirma avance en UPOV-91. El sector agroexportador sostiene 60% de las divisas.

En un auditorio lleno de empresarios y diplomáticos, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, dibujó el rumbo económico y productivo que el gobierno pretende para el agro argentino en los próximos años. ¿Logrará el campo recuperar la competitividad y llegar a las ansiadas retenciones cero sin comprometer la responsabilidad fiscal del Estado?

Retenciones: rumbo definido pero sin calendario

Iraeta fue claro al describir la política de gravámenes a las exportaciones cuando detalló la reducción paulatina de los derechos de exportación desde el inicio de la gestión actual. En sus palabras, “Cuando empezó este Gobierno la soja estaba al 33% y ahora en 24%; estamos en cero en economías regionales, en cero en lácteos y porcinos, cero en vacas, bajamos al resto de las carnes, bajamos girasol, bajamos maíz”.

El mensaje oficial combina un objetivo explícito y una cautela temporal: alcanzar retenciones cero figura como meta política, pero sin fechas cerradas ni promesas irreversibles. El secretario reconoció la complejidad fiscal al admitir que “Llegar a retenciones cero, como se lo propuso este Gobierno cuando asumió es una pregunta muy compleja porque tiene que ver con la responsabilidad fiscal” y añadió que su opinión personal es que podría lograrse hacia el final del segundo mandato presidencial.

¿Qué impacto tienen las reducciones en la economía y la producción?

El Gobierno sostiene que la baja de los gravámenes no sólo libera ingresos para los productores sino que también se traduce en mayor producción y ánimo en el sector, un argumento clave para justificar el esfuerzo fiscal. “La verdad es que sí se hizo un esfuerzo importante en términos de ingresos públicos que el campo, por supuesto, lo devuelve. Lo devuelve en producción, lo devuelve en ánimo”, afirmó Iraeta en el summit de Amcham.

La estadística oficial que más resonó fue citada por el propio funcionario: “El 60% de las divisas que ingresan a la Argentina vienen del sector agroexportador”, un dato que explica por qué cada decisión sobre retenciones tiene impacto directo en la balanza de pagos y en la macroeconomía. Esa concentración de divisas obliga a medir los tiempos y las magnitudes de cualquier movimiento hacia retenciones cero, y por eso el gobierno opta por un descenso gradual y evaluable en cada etapa.

Cosechas y competitividad: señales positivas con cautela

En términos productivos, Iraeta exhibió optimismo por las campañas actuales y recientes, atribuyendo los buenos resultados a una combinación de clima favorable y medidas públicas. “Tuvimos una gran cosecha de trigo y ahora una cosecha gruesa, en parte gracias a Dios porque tiene que llover y gracias también a políticas de regulación, a políticas de bajas impositivas, bajas de retenciones, desregulaciones. El campo está volviendo a tener la competitividad que debió haber tenido toda la vida”, sentenció el secretario.

Las expectativas técnicas son altas pero la voz oficial evitó festejos prematuros y recordó la precaución del calendario agrícola: “La de soja va a ser mucho mejor de lo que pensábamos y la de maíz ni hablar, es explosiva como fue la de trigo, donde tampoco el sector esperaba que fuera tan voluminosa y fue récord de récords, más de 27 millones de toneladas”, explicó, y añadió que “No me gusta anticipar resultados porque hasta que uno no mete la cosechadora y tiene el producto en el silo, no sabe cuántos kilos se tiene”.

Infraestructura: el cuello de botella que condiciona la competitividad

Más allá de la política fiscal y de los precios internacionales, Iraeta apuntó a la infraestructura como factor limitante para que la mejora en la producción se traduzca en mayor competitividad y menores costos logísticos. El secretario recordó que los problemas que hoy afectan rutas, ferrocarriles y la Hidrovía son “problemas que vienen de arrastre, de 20 años de desmanejo y de falta de mantenimiento”, y anunció avances en concesiones y licitaciones para revertir esa situación.

La apuesta oficial es que la coordinación de obras y concesiones permita reducir costos logísticos y, en consecuencia, potenciar el efecto positivo de menores retenciones sobre la renta del productor y la competitividad externa. En un mercado global volátil, mejorar la logística puede ser tan importante como ajustar la presión impositiva sobre las exportaciones, y el gobierno busca equilibrar ambos frentes con anuncios concretos de procesos licitatorios.

UPOV-91 y propiedad intelectual: ¿conflicto o consenso?

En materia tecnológica, la implementación de UPOV-91 —el régimen internacional sobre protección de variedades vegetales— fue presentada por Iraeta como un compromiso vigente que debe traducirse ahora en reglas claras y aplicables. “UPOV-91 no está en discusión, es algo que ya está, es un dato”, afirmó el secretario al trazar el marco legal que la administración se propone reglamentar con criterio técnico y diálogo sectorial.

El funcionario dijo que la secretaria trabaja como puente entre empresas y productores para lograr un equilibrio entre innovación y realidad productiva al afirmar que “El trabajo que me está tocando hacer ahora es acercar las dos posiciones, la posición de las empresas y de los productores”. Además resaltó que “Para que haya una buena cosecha, tiene que haber también una buena tecnología y biotecnología”, y sostuvo que esa tecnología debe ser remunerada y al mismo tiempo aceptable para un productor que históricamente viene retrasado en términos de protección intelectual.

Conclusión: un camino con metas claras y desafíos por delante

La narrativa oficial plantea un objetivo ambicioso y electoralmente potente como es llegar a retenciones cero, mientras que al mismo tiempo incorpora la prudencia fiscal y la necesaria inversión en infraestructura y tecnología. El desafío para el gobierno será transformar esas declaraciones en medidas concretas que sostengan la entrada de divisas, reduzcan costos logísticos y permitan que la mejora productiva se traduzca en crecimiento económico sostenido.

Para el sector agropecuario, la promesa de menor presión tributaria y un marco de propiedad intelectual claro abre oportunidades pero también plantea incertidumbres respecto de tiempos y compensaciones fiscales. La pregunta que quedó en el aire al cierre del summit es la misma que atraviesa a productores, economistas y mercados: ¿podrá la Argentina coordinar fiscales, productivos y logísticos para que la promesa de retenciones cero sea compatible con la estabilidad macroeconómica y el crecimiento del agro?

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