El girasol registra un repunte en la Argentina que expertos y productores comienzan a confirmar en los lotes y en las rutas de maquinaria.
Así lo resume Fernando Herrero, con 26 años en la compañía Jacto Argentina y experiencia técnica y comercial en distintas zonas agrícolas del país.
Herrero detalla que su área de trabajo actual abarca casi la mitad de la provincia de Buenos Aires, además de La Pampa y el valle del río Negro.
Antes de esa etapa pasó 18 años cubriendo la región norte, donde el girasol alguna vez fue un cultivo central en los esquemas de doble implantación.
En el norte muchos productores practicaban la doble cosecha: sembrar girasol en junio o julio y cosechar en diciembre para continuar con soja en la misma campaña.
Esa dinámica convirtió al girasol en una herramienta de rotación y rentabilidad que, según Herrero, vuelve a ganar terreno tras años de predominio de la oleaginosa.
El retorno del girasol
La reincorporación del girasol responde tanto a decisiones económicas como agronómicas: diversifica ingresos y mejora la rotación de cultivos frente a campañas dominadas por la soja.
Además, productores que habían dejado el cultivo lo están revaluando por su aporte al manejo de malezas, enfermedades y al balance de nutrientes del suelo.
En las zonas pampeanas y en el sur del país el girasol recupera espacio en rotaciones que buscan reducir riesgos de mercado y de clima.
Ese movimiento también está impulsado por tendencias de mercado internacional que mantienen demanda por aceite y semillas, lo que mejora la ecuación económica local.
Tecnología en aplicación: la Uniport
Para acompañar esa reaparición del cultivo, Herrero destacó la pulverizadora Uniport y su sistema de agitación, que incorpora un agitador mecánico señalado como único en el mercado.
El dispositivo garantiza mezclas totalmente homogeneizadas cuando se aplican formulaciones como emulsiones y suspensiones acuosas, reduciendo errores de dosificación.
La máquina también integra tecnología de control de gotas que mantiene la presión y el tamaño de la gota constantes aunque la velocidad de avance varíe por irregularidades del terreno o en las cabeceras.
Ese control mejora la calidad de la aplicación en todo el lote y contribuye al ahorro en insumos al evitar sobredosificaciones y pérdidas por deriva.
La combinación de un cultivo que vuelve a entrar en las rotaciones y equipos que optimizan la aplicación de fitosanitarios ofrece una alternativa práctica para productores que buscan mayor eficiencia.
Desde su base en Mar y Sierras pampeanas, Herrero observa que cada vez más productores evalúan al girasol como una opción rentable y coherente con estrategias de sustentabilidad productiva.


