Desde Venado Tuerto, en el corazón del sur de Santa Fe, una empresa local convirtió una necesidad regional en una solución que hoy tiene impacto global. MaqTec, fundada en 2000 para afrontar la falta de mano de obra especializada en la frutihorticultura, desarrolló tecnología de cosecha que hoy participa en la recolección del 65% de las aceitunas que se producen en Australia. Ese logro coloca a la firma argentina entre los referentes mundiales de la mecanización agrícola y subraya cómo la ingeniería aplicada a economías regionales puede generar productos competitivos en los mercados más exigentes.
Tras dos décadas de trabajo focalizado en innovación y especialización, MaqTec no solo ganó espacio en Oceanía: sus equipos están presentes también en Europa y América. La compañía mantiene una planta industrial de cerca de 5.000 m2 y genera empleo calificado en la región, al tiempo que ensambla y adapta sus máquinas según las demandas técnicas de cada cliente internacional.
Un equipo de alta tecnología
El desarrollo más representativo de la firma es la cosechadora autopropulsada conocida como “Colosus”, un equipo diseñado para operar sobre hileras de olivos con precisión. Con alrededor de 25 toneladas y más de siete metros de largo, combina sistemas hidráulicos, eléctricos y mecánicos complejos para lograr una recolección eficiente sin comprometer la calidad del fruto.
Colosus ajusta su estructura a la copa del árbol, aplica varas especiales importadas y utiliza cepillos y vibradores controlados para desprender y transportar las aceitunas mediante cintas hasta una tolva de almacenamiento. El diseño logra una eficiencia de recolección próxima al 98%, un indicador clave para productores de gran escala que necesitan reemplazar mano de obra difícil de conseguir por soluciones mecanizadas.
Según el presidente e ingeniero Martín Bonadeo, el equipo condensó años de desarrollo local y reconocimiento técnico: recibió distinciones por su aporte exportador y una medalla a la innovación en eventos sectoriales nacionales. Bonadeo destaca además que, aunque parte del montaje final se realiza en el exterior, el diseño y la ingeniería provienen íntegramente de Venado Tuerto.
Escala y eficiencia en la cosecha
La mecanización resulta esencial en explotaciones extensas donde la cosecha manual no es viable por costos y disponibilidad de mano de obra. Bonadeo ilustra la magnitud del problema con un ejemplo: un cliente australiano con 7.000 hectáreas necesitaría miles de trabajadores para una cosecha manual, una cifra impracticable en los contextos actuales.
Por eso, la adopción de cosechadoras como Colosus permite sostener proyectos productivos a gran escala al optimizar tiempos, reducir costos laborales y mantener la integridad del fruto mediante procesos controlados de sacudida, limpieza y transporte. La empresa suministra no solo la máquina, sino también soporte técnico y adaptación a condiciones locales, lo que convierte cada unidad en una solución de alto valor agregado.
Diversificación y presencia global
Además del olivo, MaqTec adapta su tecnología a otros cultivos intensivos como cítricos y vid. Sus equipos ya operan en países como España, Estados Unidos, Sudáfrica, Portugal, Chile y Uruguay, y la compañía trabaja en la personalización de sus máquinas según alturas de planta, fragilidad de la fruta y requisitos agronómicos propios de cada región.
La exportación de estas cosechadoras implica logística compleja: miles de piezas, coordinación de transporte y servicios de puesta en marcha en destinos remotos. Para mitigar esos desafíos, la firma realiza misiones comerciales y técnicas que le permitieron abrir contactos iniciales en mercados de Medio Oriente y África del Norte, entre otros.
Mercados emergentes en agenda
Con la base ya consolidada en los principales polos productores del mundo, MaqTec mantiene una política proactiva de exploración comercial. Regiones con tradición olivícola —como el norte de África y el Medio Oriente— aparecen como objetivos naturales por su extensión de cultivo y la necesidad de soluciones mecanizadas.
El crecimiento internacional, no obstante, exige procesos de venta largos y ajustados a proyectos de envergadura: cada máquina se destina a operaciones específicas y requiere soporte posventa especializado. Aun así, la compañía sigue apostando a la innovación continua y a la expansión de sus líneas para replicar el caso de éxito australiano en nuevos mercados.
En suma, la historia de MaqTec ilustra cómo la combinación de ingeniería local, adaptación agronómica y apoyo técnico puede transformar una solución regional en un negocio exportador de alto valor. El desafío para los próximos años será escalar esa propuesta manteniendo la personalización técnica que caracteriza a cada unidad y consolidando redes de servicio que acompañen la venta en los mercados internacionales.





