Pero advierten que el tiempo empieza a jugar en contra.
No se trata de una rebelión contra el Gobierno. Mucho menos de un cuestionamiento a los fundamentos del programa económico. Todo el contrario: los protagonistas de este verdadero “operativo clamor” son economistas que respaldan la orientación general del Gobierno, valoran sus logros y consideran fundamental asegurar la continuidad del proceso iniciado en diciembre de 2023.
Piden modificaciones en la política cambiaria y en el programa monetario; o acaso en el ancla fiscal para conseguir que, finalmente, la denominada “economía real” reaccione.
Miguel Ángel Broda, Carlos Melconian y Domingo Cavallo, tres referentes indiscutidos de la ortodoxia económica, vienen reclamando una flexibilización de los dogmas del Plan Milei.
La coincidencia resulta llamativa. Economistas que tradicionalmente defendieron la disciplina fiscal y monetaria ahora reclaman mayor flexibilidad para impedir que la recesión termine frustrando los objetivos del programa.
A ellos se sumó Javier Timerman, un experimentado broker de Wall Street, quien transmitió una preocupación que empieza a extenderse entre los inversores internacionales: la debilidad de la economía real podría convertirse en un problema político para Milei.
La primera permitió eliminar el déficit y ordenar las cuentas públicas. La segunda buscó ordenar la expansión de pesos. La tercera contribuyó decisivamente a contener la inflación. La cuarta mantuvo controlada la evolución de los ingresos nominales.
Cuáles son las cuatro anclas de Milei que están bajo la lupa
El debate gira alrededor de las cuatro anclas que sostienen el programa económico: la fiscal, la monetaria, la cambiaria y la salarial.
El problema es que la estabilidad macroeconómica no está alcanzando para poner nuevamente en marcha a los sectores que más empleo generan.
El dólar estable, además, se convirtió en una herramienta política fundamental para Milei, especialmente en las elecciones de 2025.
En agosto, la actividad económica apenas creció 0,1% respecto de julio, después del fuerte retroceso del mes anterior (-2,8%). En la comparación interanual, la economía cayó 1,7%.
Los últimos datos del INDEC terminaron de encender las alarmas.
La minería avanzó 11,1% interanual, mientras que la industria cayó 3,2%, el comercio retrocedió 3,5% y la construcción perdió 2,5%.
Pero el dato más inquietante aparece al observar qué sectores crecen y cuáles retroceden.
Broda considera que el Gobierno debe acelerar sustancialmente la compra de reservas y permitir un tipo de cambio más competitivo porque el dólar actual está barato. Mencionó un dólar de alrededor de $1.750, frente a una cotización cercana a $1.530. Una suba inicial aproximada del 15 por ciento.
Broda: un dólar de $1.750 y muchas más reservas
Uno de los planteos más contundentes provino de Broda, quien conoce personalmente a Milei desde los tiempos en que el actual Presidente trabajaba en su estudio económico.
Broda no propone abandonar el proceso de apertura ni regresar al proteccionismo. Su advertencia es que la transformación económica necesita condiciones que permitan sobrevivir a las empresas durante ese proceso.
“El costo de la transición es desesperante“, advirtió Broda en declaraciones a un programa de streaming, especialmente por la situación que atraviesan las pymes.
El exministro propone levantar completamente el cepo que todavía afecta a las empresas, liberar los movimientos de capitales y permitir una mayor flexibilidad del dólar.
Cavallo y Melconian también piden aflojar
Cavallo viene insistiendo desde hace meses con una receta que apunta directamente al corazón del esquema cambiario.
Melconian apunta a otro instrumento.
Según su visión, una cotización más alta no necesariamente provocaría un traslado descontrolado a los precios. Por el contrario, podría mejorar la competitividad de numerosas actividades productivas.
La idea es permitir una mayor remonetización de la economía, que facilite la recuperación del crédito y contribuya a revertir la delicada situación de las empresas y las familias endeudadas.
El economista considera que el Banco Central debería comprar más dólares y evitar esterilizar los pesos emitidos como contrapartida de esas operaciones.
Wall Street mira la reelección del Presidente
A esta discusión se sumó Javier Timerman, quien desde hace tres décadas trabaja en Wall Street y mantiene contacto permanente con grandes fondos internacionales.
Su ejemplo es conocido: no tiene sentido que los dólares generados por Vaca Muerta terminen financiando gastos turísticos en París, favorecidos por un tipo de cambio que desalienta la producción local.
Según su interpretación, “los inversores podrían aceptar incluso una flexibilización del ancla fiscal, con algún déficit transitorio, si eso contribuyera a reactivar la economía“.
Timerman, que participó de los encuentros con inversores durante la última visita de Milei y Luis Caputo a Nueva York, transmitió a iProfesional una señal especialmente significativa.
Para esos inversores, según el análisis de Timerman, la preocupación es que la persistencia de la recesión debilite el respaldo político necesario para sostener las reformas.
El razonamiento rompe con uno de los principales dogmas del programa libertario.
“Voy a morir con las botas puestas“, sentenció.
La respuesta de Milei frente a las críticas y las presiones políticas
En una reciente entrevista con El Observador, realizada en Madrid, el Presidente dejó una definición que resume su posición frente a las críticas y las presiones políticas.
En particular, menciona el conflicto en Medio Oriente, el encarecimiento del petróleo y las mayores tasas de interés internacionales.
Milei reconoce que los resultados económicos no están evolucionando como esperaba, pero atribuye buena parte de las dificultades a factores externos.
Bullrich y la posibilidad de un “mileismo sin Milei”
La discusión económica empieza, inevitablemente, a mezclarse con la política.
La interpretación presidencial contrasta con la de los economistas que reclaman ajustes al programa.
Es lo que algunos empiezan a identificar, informalmente, como la posibilidad de un “mileísmo sin Milei”.
En algunos sectores de la City crece la atención sobre los movimientos de Patricia Bullrich, quien volvió a proyectar su figura presidencial y se convirtió en una referencia para quienes imaginan la continuidad de las políticas de mercado más allá de la figura de Milei.
Todavía falta un año. Pero los tiempos económicos no necesariamente coinciden con los electorales.
También aparecen interrogantes sobre la reorganización del peronismo de cara a las elecciones presidenciales.



